El máximo responsable de la misión de la OTAN en Afganistán, John Allen, expresó este miércoles su "enérgica condena" por la actitud de un grupo de soldados de EE.UU. que se fotografiaron junto a cadáveres de insurgentes suicidas en 2010.

"Las acciones de los retratados no representan las políticas de la ISAF ni del Ejército de EE.UU.", dijo Allen en un comunicado al referirse a las imágenes, publicadas por el diario estadounidense Los Ángeles Times.

"Este incidente está siendo rigurosamente investigado por las autoridades de EE.UU.", reza la nota, que precisa que la Alianza va a colaborar con su contraparte afgana para esclarecer lo sucedido y "determinar la responsabilidad de los implicados".

En el comunicado, la ISAF recuerda que tiene una "política estricta" en cuanto al tratamiento humano del enemigo y califica el comportamiento de los soldados de "serio error de juicio" que socava la labor de los militares de la OTAN "que sirven honorablemente".

Tras una década de presencia en Afganistán, las tropas aliadas suscitan cada vez más rechazo entre la población local y la tensión entre la Alianza y el Gobierno afgano ha ido en aumento a raíz de algunos incidentes protagonizados por militares extranjeros.

El pasado marzo un soldado de EEUU masacró a 16 civiles afganos indefensos -en un "ataque de nervios" según la versión oficial- y en febrero militares estadounidenses quemaron, al parecer accidentalmente, ejemplares del Corán en una base cercana a Kabul.

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