La mujer australiana ha vencido un viejo tabú y podrá ir al frente de combate igual que cualquier otro soldado, pero las jóvenes que inician su carrera militar aún tienen que afrontar situaciones de discriminación y acoso sexual. Un 74.1 por ciento de las cadetes de la Academia de las Fuerzas de Defensa de Australia ha denunciado algún tipo de acoso sexual, principalmente en forma de bromas y comentarios obscenos, de acuerdo con un informe de la Comisión Australiana de Derechos Humanos divulgado esta semana. 

El 2.1 por ciento de las encuestadas confesó haber sido víctima de violaciones y un 4.3 por ciento admitió que sufrió malos tratos por negarse a mantener relaciones sexuales, aunque la situación ha mejorado desde 1998. El Gobierno ordenó esta investigación por el escándalo que sacudió a las Fuerzas Armadas a raíz de la difusión en internet de imágenes, grabadas en secreto, de una cadete de 18 años manteniendo relaciones sexuales con un compañero y las denuncias posteriores de más casos. 

También formó otro revuelo la competición de conquistas que había en marcha en la tripulación del buque de guerra "Success", donde se puntuaba en función del lugar donde se consumaba el acto y de si la seducida era o no lesbiana. La apertura de la investigación oficial no fue fácil y enfrentó al ministro de Defensa, Stephen Smith, con el estamento castrense, pero el Gobierno de la primera ministra australiana, Julia Gillard, la primera mujer en alcanzar la jefatura del Ejecutivo en Australia, se mantuvo firme. 

Otro signo del cambio que intenta impulsar el Gobierno laborista ha sido la eliminación, el pasado septiembre, de las restricciones que impedían a las soldados ir al frente de batalla. A pesar de los avances, Australia aún tiene problemas para derribar todos los prejuicios y conseguir la inclusión plena de la mujer en las Fuerzas Armadas. La Academia de las Fuerzas de Defensa de Australia ofrece formación a jóvenes de unos 18 años, de los cuales solo un 20 por ciento son chicas. 

Según el citado informe, los interesados pasan del ambiente abierto de la escuela secundaria al de un centro castrense y, en general, provienen de hogares donde la mayoría de los padres carece de estudios universitarios. En el interior de la Academia, comparten dormitorios y servicios higiénicos y tienen acceso a grandes cantidades de alcohol bajo "inadecuados niveles de supervisión", de acuerdo con la Comisión Australiana de Derechos Humanos. 

Además, los cadetes, en general, tienen un conocimiento confuso de las relaciones de género y de los límites de su comportamiento con sus compañeras, por lo que abundan las bromas con alto contenido sexual en una institución que privilegia la cultura guerrera y la fortaleza física y mental. En este ambiente, las cadetes son continuamente tratadas como objeto sexual e incluso se dan competiciones entre los varones para mantener encuentros con compañeras de los tres cuerpos de las Fuerzas Armadas, según la investigación oficial. 

Un elemento nuevo en el comportamiento de los jóvenes militares australianos son las nuevas tecnologías, como los teléfonos móviles con cámaras de fotos que permiten filmar y difundir sus "proezas" con facilidad. En aras de mejorar las condiciones de la mujer en las Fuerzas Armadas, la Comisión Australiana de Derechos Humanos ha presentado 31 recomendaciones a las autoridades. 

La situación de las militares es solo un síntoma de lo que ocurre en la sociedad australiana, porque una de cada cinco mujeres australianas ha sido víctima de un asalto sexual en algún momento de su vida.

EFE