Tony Abbottwww.fuerzasmilitares.org (18OCT2014).- El primer ministro de Australia, Tony Abbott, ha dicho que buscará prohibir la entrada al país de las personas que predican el yihadismo y las ideas extremistas.

Abbott hizo estas declaraciones ante la celebración en Sídney de la conferencia "La guerra para poner fin a la revolución bendita", centrada en la intervención militar liderada por Estados Unidos en Irak y Siria, y organizada por el grupo Hizb ut-Tahrir.

El primer ministro dijo que los miembros de este grupo que "predican el odio" no deberían tener permiso para entrar a Australia, pero admitió que las leyes actuales se dirigen a organizaciones que practican el terrorismo y no a aquellas que hacen apología.

"Me disculpo porque no le hemos sacado la tarjeta roja antes, pero esto se hará y será rápidamente", dijo Abbott en una entrevista a Radio Macquarie.

"Las leyes que estamos presentando al Parlamento, espero que esto sea antes de fin de año, considerarán un delito la apología al terrorismo", añadió.

El portavoz de Hizb ut-Tahrir, Uthman Badar, criticó al Gobierno por "intentar silenciar la disidencia política contra su brutal e injusta política exterior", en un comunicado en el que esta agrupación asegura que no hay invitados internacionales a la conferencia.

Las leyes australianas prevén medidas para rechazar o cancelar visados a personas con un elevado número de antecedentes penales o existe el riesgo de que puedan "vilipendiar a un segmento de la comunidad australiana" o "si se determina que la persona no tiene un buen carácter".

Australia participa desde la semana pasada en los bombardeos aéreos liderados por EE.UU. contra las posiciones del Estado Islámico (EI) en Irak, aunque no ha realizado ningún disparo.

Mientras un grupo de soldados de las fuerzas especiales están a la espera del visto bueno para participar en la capacitación de las fuerzas iraquíes en el terreno.

Australia elevó a mediados de mes la alerta terrorista al nivel "alto" ante la amenaza de atentados en medio de la ofensiva internacional contra el EI en Siria e Irak.

Además el Parlamento aprobó recientemente un paquete de leyes que dan más poder a los servicios secretos, incluida la vigilancia de internet, para reforzar la seguridad nacional ante la amenaza del terrorismo yihadista.

Según el Gobierno australiano, unos 60 australianos militan en las filas del EI, mientras que otros 100 trabajan activamente en Australia para dar apoyo logístico al grupo islámico radical y reclutar yihadistas.

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