Los astilleros de Ferrol fabricarán íntegramente los buques, que reportarán cuatro años de trabajo
Los astilleros de Ferrol fabricarán íntegramente los buques, que reportarán cuatro años de trabajo

www.fuerzasmilitares.org (30ABR2016).- Australia vuelve a situar a los astilleros ferrolanos en la punta de lanza internacional de la industria naval militar. En los próximos días -algunas fuentes apuntan a que podría producirse ya a mediados de la semana siguiente-, la Armada de las Antípodas firmará con Navantia el contrato de construcción de dos buques de aprovisionamiento de combate, que se fabricarán íntegramente en Ferrol.

Suponen el gran espaldarazo para unas factorías -que apelan a la confidencialidad con el cliente y declinan confirmar este extremo- de las que ya han salido otros navíos para la Marina australiana, en concreto los dos megabuques basados en el Juan Carlos I. Ingenieros y personal de las plantas locales están destinados en el país guiando el proceso de construcción de los nuevos destructores, por lo que la relación con Ferrolterra es muy estrecha.

Con la rúbrica de este contrato, el naval ferrolano se sacude el síndrome de Noruega. Un país que, a principios de los 2000, encargó a la antigua Bazán la construcción de cinco fragatas, un contrato que proporcionaron diez años de carga de trabajo en Ferrol y tendió unos lazos entre ambos países que supusieron un abultado intercambio económico. Por ello, cuando, a finales de esa década, abrió otro concurso para la fabricación de un barco logístico, la factoría militar gallega partió como favorita, pero en diciembre del 2011 llegó el jarro de agua fría. La coreana Daewoo se hizo con el pedido. Ahora, Navantia se toma la revancha y por partida doble, ya que el encargo australiano es para la fabricación de dos buques.

La compañía pública española compitió en el concurso con el modelo del Cantabria, el barco logístico más moderno de la flota española. Es un tipo de buque destinado al suministro de víveres y combustible al resto de las unidades en la mar, además de contar con otros medios, como dependencias sanitarias, para prestar otro tipo de apoyo. De hecho, la integración del Cantabria en la flota australiana durante casi un año fue uno de los puntos fuertes de la propuesta de Navantia, ya que permitió a las autoridades militares comprobar la operatividad del buque y sus prestaciones. Una vez culminada la misión, todas las valoraciones realizadas por los altos cargos del Ministerio de Defensa del país fueron positivas con respecto al barco, decantándose claramente por esta opción.

Adecuados a su dimensión

Fue a principios del pasado mes de marzo cuando el Ministerio de Defensa de Australia comunicó a Navantia que había sido seleccionada como licitador preferente en el concurso, que preveía resolver antes de que finalizase el primer semestre del año.

Aunque no ha trascendido oficialmente el importe del acuerdo, fuentes del sector lo sitúan en el entorno de los 700 millones de euros. La obra implicará unos tres millones de horas de trabajo, lo que supondrá despejar alrededor de cuatro años de ocupación no solo para la plantilla directa, sino también para las compañías auxiliares, que tantos empleos han perdido con la última crisis del sector. Durante la ejecución de los navíos podrán alcanzarse puntas de unos 2.000 puestos. Un colchón de ocupación que modifica el panorama laboral en el astillero y que supone un revulsivo para el empleo en la comarca ferrolana.

En previsión de que Australia pudiese decantarse por el modelo español, Navantia ya ha avanzado algunas tareas de ingeniería de los barcos, con el fin de adelantar el inicio de la fecha de fabricación, debido a la necesidad de generar ocupación para su plantilla. La Armada de Australia, país en el que en los últimos años Navantia ha realizado un gran esfuerzo con la apertura de distintos centros de trabajo, ha plasmado en su Libro Blanco de Defensa que a partir del 2020 licitará un tercer buque logístico.

Hoy, puesta de quilla del BAM mientras se aproxima el fin del flotel de Pemex

Navantia celebra a las doce y media de esta mañana el segundo gran hito del programa de construcción del Buque de Acción Marítima (BAM), al colocar la quilla en la grada en donde crecerá la unidad en los próximos años.

Es este el único encargo militar que tiene el astillero ferrolano, que se encuentra actualmente inmerso en la fase final de la construcción del buque flotel de Pemex, la petrolera estatal mexicana. Está previsto que la embarcación sea entregada en torno al verano, cuando se producirá otro bajón destacado en el empleo. Por ello, la firma del encargo con Australia llega en un momento en el que se precisaban nuevas obras para la cartera de pedidos. La fase de construcción de los dos navíos logísticos se solapará, ya que la Marina de ese país necesita tenerlos operativos en torno al año 2020.

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