Helicópteros UH-60L Blackhawk de la Aviación del Ejército Nacional de Colombia

Análisis comparativo entre el conflicto interno colombiano y la  Guerra de Vietnam.

Hemos visto en los últimos años cómo se ha incrementado progresivamente la flota de helicópteros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, al punto que nuestra aviación de policía es la más numerosa de América Latina, y nuestro país el propietario de la cuarta flota a nivel mundial de los modernos helicópteros Blackhawk. Debido a esto último, la firma estadounidense Sikorsky Aerospace Services va a ampliar su contrato de mantenimiento en el país, aumentando el número de técnicos permanentes en la base de Tolemaida a 42 personas. Además, está previsto que Sikorsky inaugure en el corto plazo un centro de entrenamiento para dichos helicópteros en esa misma base, que no solo estará al servicio de Colombia, sino también de clientes de otros países.

En nuestro inventario tenemos diversos modelos de helicópteros de distintos orígenes. Por ejemplo, además de los Blackhawk estadounidenses también contamos con los Mi-17 rusos, los Bo-105 alemanes, y los Fennec franceses, sin olvidar a los veteranos UH-1 ahora modernizados al estándar Huey 2. También tenemos ejemplares de Bell 206, 212, y 412, entre otros. La pregunta evidente es por qué tanto interés de la Fuerza Pública por los helicópteros. A esa pregunta pretendo dar respuesta en este escrito.

La capacidad para despegar y aterrizar verticalmente, así como para mantener el vuelo estacionario, es increíblemente útil para diversas operaciones militares. En particular, los helicópteros permiten incrementar la movilidad de las tropas actuando como un multiplicador de fuerza. Por ejemplo, se conoce como “poder relativo de combate” al número de hombres, armas y equipos, que efectivamente están presentes en un lugar específico del terreno para hacer frente al enemigo. Teniendo en cuenta este concepto, sería perfectamente posible que una fuerza militar que en su conjunto es inferior a otra, llegue a superarla en poder relativo de combate en algún lugar del frente, y si allí está el centro de gravedad de la batalla, quien en general se presentaba como en inferiores condiciones, podría llegar a ganar la guerra. Con los helicópteros se puede alterar súbitamente el poder relativo de combate en el lugar deseado.

 

Sin embargo, en el caso colombiano la motivación inmediata es otra, pues aquí estamos librando una guerra irregular contra un escurridizo enemigo narcoterrorista. Aquí tenemos un vasto territorio, con escarpadas montañas, ríos por doquier, tupidas selvas, páramos, y hasta desiertos. La extensión del territorio y los escasos recursos económicos disponibles hacen que el número de tropas con que cuenta el Gobierno para mantener el control territorial y la imposición de la ley, sean menos que las realmente necesarias. Frente a esta circunstancia, tener tropas que se pueden mover rápidamente de un lugar a otro para disuadir, contener o enfrentar a las cuadrillas de terroristas, es algo muy valioso. 

 

La decisión es simple, en lugar de cubrir 100 pueblos poniendo en cada uno una base militar con 50 soldados que pueden ser fácilmente desbordados y aniquilados por una concentración de narcoterroristas, tenemos redes de inteligencia que nos avisan de la presencia de los subversivos, y una flota de helicópteros que nos permiten mover 500 hombres a cualquiera de esos pueblos en muy corto lapso de tiempo, variando allí el poder relativo de combate en cosa de horas. Así, en lugar de 5.000 tropas estacionarias y en actitud defensiva, que por estar divididas en grupos de 50 pueden ser destruidos por el enemigo, tenemos 500 tropas aeromóviles, bien dotadas y en actitud ofensiva, que pueden llegar sorpresivamente a cualquier lugar y aplastar al enemigo.

Para entender la importancia del helicóptero en las operaciones irregulares que se desarrollan en Colombia, haremos una comparación estadística con la Guerra de Vietnam durante la intervención de los EE.UU. (1962-1973), pues encontramos muchas similitudes en relación a la amenaza y el uso de los helicópteros para enfrentarla.

La superficie territorial de Vietnam del Sur era de 173.809 Km2, su población en 1973 alcanzaba los 19.370.000 habitantes, teniendo entonces una densidad poblacional de 111,4 hab./Km2.

Según el libro de James R. Arnold, llamado “Ofensiva del Tet 1968 - Momento decisivo en la historia”, publicado en 1994 en Londres por Osprey Military, para enero de 1968 cuando ocurre el ataque masivo de los comunistas, evento llamado “la ofensiva del Tet”, los Estados Unidos tenían en Vietnam 9 Divisiones, 1 Regimiento Blindado de Caballería y dos Brigadas Independientes, estas unidades superiores agrupaban a 79 Batallones del Ejército con un total de 331.098 hombres y 23 Batallones de Infantería de Marina, con 78.013 hombres. De esta forma el total de tropas estadounidenses alcanzaba los 409.111 soldados, que eran apoyados por 3.100 Helicópteros. A ellos se sumaban las Fuerzas Aliadas de Vietnam del Sur, Australia, Tailandia, y Corea del Sur, que en su conjunto sumaban 1.298.000 soldados. Adicionando las fuerzas estadounidenses a las aliadas, tenemos que las fuerzas anticomunistas totalizaban 1.707.111 soldados.

Colombia tiene una superficie de 1.141.748 Km2, y una población de 46.654.708 personas, lo que nos da una densidad de población de 40.86 Hab/Km2. Nuestras Fuerzas Militares y de Policía suman 443.500 hombres, distribuidos así: 230.000 en el Ejército; 35.000 en la Armada Nacional; 13.500 en la Fuerza Aérea, y 165.000 en la Policía Nacional. La sumatoria de helicópteros de todas las fuerzas no supera las 350 unidades.

Con toda la información anterior, podemos hacer algunos cálculos rápidos que nos darán un panorama comparativo entre la Guerra de Vietnam y el conflicto interno que actualmente atraviesa Colombia:

- El territorio de Colombia es 6.5 veces más grande que el que tenía Vietnam del Sur.

- La población de Colombia es 2.4 veces la que tenía Vietnam del Sur.

- La densidad de población de Vietnam del Sur era de 111,4 Hab./Km2, mientras que la de Colombia es de 40,86 Hab./Km2.

- En Vietnam del Sur había un militar por cada 11,4 habitantes, mientras que en Colombia hay un militar o policía por cada 105,2 habitantes.

- En Vietnam del Sur había 9,8 soldados por Km2 de territorio, pero en Colombia hay 2,6 soldados o policías por Km2 de territorio.

- En Vietnam del Sur había un helicóptero por cada 550,7 soldados anticomunistas (EE.UU. + aliados), y en particular un helicóptero por cada 132 soldados estadounidenses, mientras que en Colombia tenemos un helicóptero por cada 1.267 soldados o policías.

- En Colombia contamos con un helicóptero por cada 3.262 Km2 de territorio, mientras que los soldados anticomunistas en Vietnam del Sur contaban con un helicóptero por cada 56 Km2 de territorio.

Teniendo en cuenta todos estos factores, se nota claramente que las condiciones en Colombia son para nuestros uniformados mucho más duras de lo que fue Vietnam para los estadounidenses y sus aliados. Aquí tenemos 1/4 parte de los soldados y 9 veces menos helicópteros que los que ellos tuvieron disponibles, y como si fuese poco el territorio es 6.5 veces mayor.

Para alcanzar los estándares de la coalición anticomunista en Vietnam del Sur, las Fuerzas Militares de Colombia y la Policía Nacional, deberían disponer de los siguientes números:

- Para alcanzar el indicador de 1 uniformado por cada 11,4 habitantes, deberíamos tener entonces 4.092.518 soldados y policías.

- Para alcanzar el indicador de 9,8 soldados por Km2, deberíamos tener 11.189.130 soldados y policías.

- Para alcanzar el estándar de 1 helicóptero por cada 132 soldados (y apenas tenemos 443.500 soldados + policías), deberíamos tener 3.359 helicópteros, pero apenas tenemos 350.

- Para alcanzar el estándar de un helicóptero por cada 56 km2 de territorio, deberíamos tener una flota de 20.388 helicópteros, pero apenas tenemos 350 aparatos.

Si se tiene en cuenta que con todas esas formidables ventajas, las fuerzas anticomunistas lideradas por EE.UU. no llegaron a derrotar militarmente al Viet Cong y al Ejército de Vietnam del Norte, es absolutamente sorprendente que Colombia no haya sucumbido ante el narcoterrorismo que por 60 años ha intentado someter el país. Nuestros militares y policías, siendo pocos para los retos que han tenido que enfrentar, han demostrado su gran profesionalismo y entrega, en procura de salvaguardar la democracia y las instituciones.

Parece que queda claro el porqué del interés de la Fuerza Pública en los Helicópteros.  Evidentemente hay que comprar más.

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Editor de www.fuerzasmilitares.org
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