El Obispo Castrense, Monseñor Fabio Suescún Mutis, en una ceremonia de confirmación de un personal de SoldadosCriticas al Obispado Castrense Colombiano y algunas preguntas curiosas a los fieles.

La sentencia de la Corte Constitucional C-350 de 1994, dice: “El Constituyente de 1991 abandonó el modelo de regulación de la Constitución de 1886 -que consagraba un Estado con libertad religiosa pero de orientación confesional por la protección preferente que otorgaba a la Iglesia Católica-, y estableció un Estado laico, con plena libertad religiosa, caracterizado por una estricta separación entre el Estado y las iglesias, y la igualdad de derecho de todas las confesiones religiosas frente al Estado y frente al ordenamiento jurídico.”

Dos cosas me llaman la atención sobre la institución llamada “Obispado Castrense”, la primera es que no me explico por qué existe, teniendo en cuenta que nuestra Constitución Política establece que el Estado Colombiano es laico, cosa que se reafirma en sentencias como la anteriormente mencionada. Es decir, que en independencia de la religión profesada individualmente por sus integrantes, las instituciones como tales no tienen religión oficial. En este orden de ideas, cabe preguntarse cual es la justificación legal para que dentro de los cuarteles haya capillas católicas y en la estructura militar exista el Obispado Castrense, dando obvios privilegios a una religión sobre las demás.

Personalmente no conozco de la existencia de Mezquitas, Salones del Reino, o Templos de Culto al interior de las guarniciones militares, pero es seguro que en casi todas hay capillas o iglesias católicas. La razón obvia debe ser que la mayoría de nuestros militares y policías son católicos, y que debido a su trabajo, las tensiones y el estrés, estas personas encuentran consuelo, equilibrio, y paz espiritual, a través de su práctica religiosa. De esta forma, la existencia de las capillas al interior de las guarniciones representa una ventaja que beneficia al personal, y la existencia del Obispado Castrense garantiza que los guías espirituales están preparados para atender a esta población específica, con todas sus particularidades.

 

A pesar de lo anterior, cabe preguntarse por los derechos de las minorías religiosas al interior de las instituciones militares o la policía. Si bien es cierto que la libertad de culto se respeta al 100 %, al punto que ha habido al menos un comandante del Ejército que era cristiano evangélico, las facilidades otorgadas a esas minorías no son las mismas que las ofrecidas a los católicos.

 

Para poner un ejemplo, quería comentar que en la Universidad de Antioquia la existencia de unos pocos estudiantes en silla de ruedas, obligó a las Facultades a instalar ascensores en los edificios, de manera de facilitar la movilidad a estas personas en el ejercicio de sus actividades académicas. La igualdad de derechos parece ser algo muy importante en algunas circunstancias.

De esta forma, la existencia de al menos un soldado que profese otra religión, debería obligar a su unidad a proveerle un lugar exclusivo para adelantar sus ritos religiosos, así como un pastor debidamente capacitado para ofrecerle la orientación religiosa requerida, o… no debería haber ningún templo al interior de las guarniciones, ni tampoco una estructura eclesiástica dedicada, exclusiva y excluyente.

Una demostración de la importancia que da la Iglesia Católica a los privilegios que le otorga el Ministerio de Defensa, es que incluso le han asignado su propio Obispo, por eso el nombre de “Obispado Castrense”, valga aclarar también que “castrense” es todo lo relativo a lo militar. Este Obispo es el encargado de administrar la fe de sus feligreses de uniforme y todo los recursos involucrados en el proceso.

La segunda cosa que me llama la atención sobre el Obispado Castrense, es por qué una organización de paz se asocia con una de guerra. Paso a explicarme. Teniendo en cuenta los mandamientos, que definitivamente son “la hoja de ruta” que todo católico debería seguir, hay dos mandamientos que quisiera resaltar. El primero de ellos es aquel que dice “amarás a Dios por sobre todas las cosas”, lo cual nos genera un problema, pues le pedimos a nuestros soldados que amen a su patria por sobre todas las cosas. Si un soldado antepone a Dios sobre cualquier otra consideración, entonces se anula a sí mismo, pues Dios le dice tajantemente en otro de sus mandamientos “no matarás”, y matar es lo más decisivo que hace un soldado cuando es llamado a defender su patria.

Me resulta curioso ver como los sacerdotes dan misa y bendicen a los hombres que van a salir a una operación militar, en la que de haber combates probablemente le quitarán la vida a otros seres humanos, sobretodo teniendo en cuenta que quienes morirán seguramente también son católicos, pues en Colombia el grueso de la población profesa nuestra religión (93 % según el website colombiaya.com).

Aun más extraño me resulta que de hecho lo del “Obispado Castrense” no es un invento colombiano, sino que en muchos países de Latinoamérica existen estructuras similares, de modo que en caso de que Colombia peleara una guerra con sus vecinos, habría sacerdotes católicos en ambos bandos bendiciendo a los soldados que van a ir a matarse mutuamente en el frente de batalla. ¿Cómo pueden tener dos bandos enfrentados la protección del mismo Dios?, ¿cómo puede estar Dios de acuerdo con la guerra si desde el principio nos ordenó no matar?

Como si fuese poco, debemos recordar que a las filas del grupo narcoterrorista ELN se unieron en su momento varios sacerdotes (algunos de ellos españoles) inspirados en la “Teología de la Liberación”, entre ellos estuvieron Camilo Torres, Aurentino Rueda, Domingo Laín, José Antonio Jiménez, Diego Cristóbal Uribe, Bernardo López Arroyave y Manuel Pérez. Estos sacerdotes estaban del lado de los guerrilleros, y les echaban la bendición para que fueran a matar soldados.

Después de todo lo planteado hasta aquí, vemos como hay varios dilemas y situaciones complejas que requieren una mayor discusión y un mayor análisis, algunas de estas cuestiones son:

- ¿Por qué el Gobierno Nacional privilegia a la religión católica por sobre las demás, a pesar de que la Constitución Política y varias sentencias de la Corte lo prohíben expresamente?

- ¿Por qué hay capillas y templos católicos en las guarniciones militares y de policía, pero no hay lugares de culto para las otras confesiones?

- En aras de la igualdad, debería haber también templos de otras religiones o no debería haber ninguno. Lo primero sería bastante costoso y lo segundo implicaría privar a algunas tropas de la posibilidad de encontrar refugio espiritual y orientación religiosa. No habría problema para el caso de unidades basadas en áreas urbanas, pues los soldados interesados podrían desplazarse a parroquias cercanas, la dificultad se presenta en las unidades ubicadas en lugares aislados o inhóspitos.

- ¿Por qué un combatiente cree que goza del favor de Dios, si Dios claramente señala que matar es un pecado?

- ¿Por qué los sacerdotes le hacen creer a los combatientes de ambos bandos que Dios está con ellos?

Con estas reflexiones no se persigue crear confusión, aunque la confusión es inevitable, se trata de buscar respuestas a través del uso de la razón. No creo que este contenido de para que alguna autoridad eclesiástica me excomulgue, pero por si acaso, deberé aclarar que esa clase de sanciones no me aterra, de hecho pienso que para relacionarnos con Dios no necesitamos intermediarios.

"Los hombres que siempre hablan verdad son los que más se aproximan a Dios." – Pitágoras.

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Editor de www.fuerzasmilitares.org
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