Soldados del Ejército Nacional de Colombia portando armas de acompañamiento.

Breve repaso a las armas de apoyo del infante colombiano, y algunos apuntes sobre organización y doctrina.

La misión táctica clásica de la infantería es “la captura y ocupación del terreno por medio del fuego, la maniobra, y el combate cuerpo a cuerpo”. La infantería suele ser la especialidad militar más abundante dentro de un ejército, y a su vez los fusileros suelen ser los más numerosos en el seno de la infantería. Un fusilero es un combatiente individual, debidamente entrenado y equipado, que va armado con un fusil, y que se integra a otros combatientes para formar unidades militares de diferente magnitud y capacidades.

Todo militar de aire, mar o tierra, recibe el entrenamiento militar básico. Éste consiste fundamentalmente en la formación de un fusilero. Luego se especializa en los asuntos propios del cuerpo al que se incorporó, pero se espera de él que a lo largo de su carrera conserve sus habilidades como combatiente individual.

Las unidades militares en el Ejército Nacional de Colombia, de menor a mayor de acuerdo a su magnitud, serían: el Equipo, la Escuadra, la Sección, el Pelotón, la Compañía, el Batallón, la Brigada, la División, y el Ejército como tal. Dos Equipos forman una Escuadra, dos Escuadras forman una Sección, dos Secciones forman un Pelotón, cuatro Pelotones una Compañía, cuatro Compañías un Batallón, un mínimo de tres Batallones forman una Brigada, un mínimo de dos Brigadas forman una División, y el conjunto de Divisiones forman a nuestro Ejército.

El Ejército Nacional de Colombia tiene por misión la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional. Para cumplir esta misión debe hacer presencia en todo el territorio nacional. De esta forma, nuestro territorio se ha dividido en ocho zonas, de acuerdo a sus características topográficas, hidrográficas, demográficas, sociopolíticas, climatológicas, y otras de orden militar. En cada una de estas zonas se ha asignado a una División del Ejército.

Bajo el mando del Comandante Divisionario hay varias Brigadas del Ejército, entre las que se distribuye la responsabilidad territorial de la División. A su vez, del Brigadier General dependen un grupo de Batallones a los que asignan responsabilidades y jurisdicciones, y así sucesivamente hasta llegar al infante que vemos en un retén militar en cualquier carretera de Colombia, o que vemos custodiando un puente, o que simplemente no vemos pero que está allí, siempre vigilante. Cada uno tiene un pedazo de suelo patrio que cuidar, junto con su población y sus recursos.

A diferencia de otros países que tienen paz interior, Colombia tiene varias décadas de conflicto interno. La Fuerza Pública enfrenta grupos narcoterroristas que poseen unidades organizadas, armadas, entrenadas y equipadas para la guerra de guerrillas. Los combates son frecuentes y las bajas de parte y parte son constantes. De forma que las unidades militares colombianas han tenido que adaptarse para enfrentar este tipo de enemigo, que insiste en amenazar al pueblo colombiano.

Son las pequeñas unidades, las patrullas, las que usualmente entran en contacto con el enemigo. Por ello estas pequeñas unidades deben contar con la potencia de fuego suficiente para combatir unidades narcoterroristas de tamaño equivalente e incluso superior, destruyéndolas, o en su defecto resistiendo hasta que las unidades adyacentes o superiores envíen refuerzos.

La organización de un Pelotón de Infantería, o de unidades con funciones equivalentes, se basa en  fusileros, formados además como especialistas. La unidad lleva varias armas de apoyo, de tiro directo e indirecto. Entre las armas de apoyo de tiro directo encontramos a las ametralladoras, los fusiles de francotirador, y los cohetes antitanque. Entre las armas de tiro indirecto encontramos a los morteros, y los lanzagranadas simples y múltiples. Hay otras armas de interés, distintas a los fusiles,  como las granadas de fusil y las granadas de mano, que también hay que tener en cuenta.

El Fuego y la Maniobra

Para efecto de las explicaciones ofrecidas en este escrito, entenderemos por “fuego” a la capacidad de disparar sobre el enemigo para destruirlo, retardarlo o fijarlo al terreno. Habiendo dos conceptos subsidiarios importantes, el primero la “potencia de fuego”, que consiste en la capacidad destructiva individual de los proyectiles que se lanzan sobre el enemigo, y “volumen de fuego”, será la cantidad de proyectiles que se pueden lanzar sobre el enemigo por unidad de tiempo.

La maniobra es el arte de posicionar las unidades propias sobre el terreno, de tal manera que se coloque al enemigo en una desventaja relativa. Obteniendo un resultado que de otro modo hubiese sido más costoso en términos de hombres y materiales.

El fuego es lo que le dará a las unidades la mejor cubierta contra el enemigo, dado que cuando el volumen de fuego es mayor que el del enemigo, la unidad que maniobra logra mayor libertad para la ejecución de los movimientos, y puede colocarse en una situación de ventaja sobre él. De ésta forma la conjunción del fuego y la maniobra permiten a las unidades de combate de todos los niveles lograr éxitos tácticos, tanto en la guerra regular como en los conflictos irregulares.

Tenemos entonces que una pareja de fusileros puede ejecutar acciones que involucren fuego y movimiento. Así, mientras uno de los dos hace fuego sobre el enemigo obligándolo a cubrirse (fijándolo al terreno), el otro soldado avanza a una posición más ventajosa, y a su vez inicia el fuego sobre el enemigo para permitir a su compañero avanzar a una nueva posición que lo acerque más al objetivo, lo que finalmente llevará a la captura o destrucción de la posición enemiga. Lo mismo puede aplicarse a todas las unidades militares, con la salvedad de que en niveles superiores hay además fuegos de apoyo que provienen de armas de acompañamiento o de la artillería de campaña.

A nivel escuadra los soldados están equipados con sus fusiles de dotación y con lanzagranadas monotubo de 40 mm. acoplados a los fusiles, así como lanzagranadas múltiples. También poseen las escuadras fusiles con miras especiales o de diseño especial para uso por francotiradores, así como lanzacohetes ligeros antitanque. Lo que faculta a la Escuadra de Infantería para proporcionarse Fuegos de Apoyo de manera limitada.

Para continuar ejemplificando lo anterior, un Pelotón del Ejército Colombiano consta de cuatro Escuadras, tres de ellas son de infantes, y una de armas de apoyo. De esta forma, el comandante del pelotón cuenta con tres subunidades de maniobra, y una base de apoyo de fuegos. La Escuadra de Armas de Apoyo está dotada de morteros y de ametralladoras, armas que proporcionan potencia y volumen de fuego superior al de los fusiles que llevan los infantes.

A nivel Compañía, se cuenta con cuatro pelotones de infantería como el descrito anteriormente. La doctrina estadounidense en la que se basó la organización de nuestras unidades después de la experiencia con el Batallón Colombia Nº 1 en Corea, establecía que la Compañía de Infantería se organizaba a tres Pelotones de Fusileros y uno de Armas de Apoyo. Sin embargo, la experiencia operativa de la lucha contra los grupos narcoterroristas forzó a una reorganización, originando que las armas de apoyo se asignasen directamente a los Pelotones. Así, a cada uno de los tres Pelotones de Fusileros se les retiró la cuarta Escuadra para formar un Cuarto Pelotón, y luego las cuatro Escuadras de Armas de Apoyo se repartieron entre los Cuatro Pelotones de Fusileros. Con este procedimiento se incrementó el apoyo de fuego inmediato del Pelotón, además de que se incrementó también el número de unidades de maniobra, en una época en la que el Pelotón era la unidad básica de combate contra los narcoterroristas, por lo cual se le llamaba “contraguerrilla”.

Las ametralladoras empleadas por los niveles Pelotón y Compañía, son principalmente ligeras y de calibres 5,56 mm. o 7,62 mm.; los morteros son de calibre 60 mm. de Tipo Comando para las unidades móviles, y convencionales -pero de largo alcance- para las unidades con bases permanentes o semi-permanentes.

A nivel Batallón de Infantería, se cuenta con tres Compañías de Maniobra y una de Apoyo de Fuego. Las armas de apoyo de fuego a nivel Batallón son de un calibre superior, de esta forma hay una Sección de Ametralladoras Pesadas que usa la .50 M-2HB, una Sección de Morteros dotada con armas de 81 mm., una Sección Antitanque que emplea cañones sin retroceso de 106 mm. M-40A1, y en algunos casos Lanzacohetes Antitanque Pesados APILAS.

A nivel Brigada, las Unidades de Maniobra son los Batallones de Infantería y Caballería, mientras que el apoyo de Fuego lo proporcionan los Batallones de Artillería dotados con Morteros de 120 mm. y Obuses de 105 y 155 mm, así como con misiles Nimrod.

A nivel División, las Unidades de Maniobra son las Brigadas que la conforman, y el apoyo de fuego proviene de unidades de artillería agregadas y de la aviación táctica. Habiendo en este punto una deficiencia en relación con los estándares internacionales. El Divisionario debe poseer armas de artillería de largo alcance para influir en la batalla por el fuego.

Las Ametralladoras

Una ametralladora es un arma diseñada para disparar una gran cantidad de proyectiles sobre el objetivo en muy corto tiempo. Es decir, es un arma con un alto volumen de fuego. Su potencia de fuego varía dependiendo del calibre de la misma. El Ejército Colombiano posee ametralladoras calibre 5,56 x 45 mm., 7,62 x 51 mm., 12,7 x 99 mm., las dos primeras son portátiles, y la última se considera pesada y requiere para su transporte y operación de un equipo de hombres entrenados, todas poseen un afuste o trípode para usarse en bases fijas o semi-permanentes. Todas poseen el sistema de alimentación por cinta o “canana”, esto es un conjunto de cartuchos eslabonados. Algunas poseen la posibilidad de ser alimentadas con cargadores estándar de fusil, ampliando las posibilidades tácticas en medio de la batalla. Los principales modelos de ametralladoras en uso por el Ejército Nacional, son:

* M-60 E3/E4

* M-240

* M-249

* IMI Negev

* Vektor SS-77

Los Morteros

Un mortero es un arma de tiro parabólico, que se carga manualmente por la boca del cañón (avancarga), y dispara en ángulos superiores a los 45º a velocidades relativamente bajas. Los proyectiles impactan el blanco desde arriba, de tal manera que una trinchera convencional sin protección superior, pensada para proteger a la tropa del fuego rasante de fusiles y ametralladoras, sería fácil presa de los morteros.

Los morteros convencionales tienen cuatro conjuntos principales, así: tubo, placa base, trípode y miras. Los morteros “tipo comando” solo poseen el tubo con una ligera base de apoyo fija, además el tubo suele ser más corto. Todo para lograr menor peso aunque a costa de la precisión. Los morteros de largo alcance, poseen tubos más largos y emplean municiones especiales. En el Ejército Colombiano se emplean morteros ligeros de 60 y 81 mm. y morteros pesados de 120 mm. Estos últimos se consideran armas de artillería de campaña y por ello están en manos de las unidades de artillería. Los principales modelos de morteros ligeros en servicio con el Ejército Nacional, son:

* Mortero Soltam de 81 mm.

* Mortero Brandt M1 de 81 mm.

* Mortero Brandt M2 de 60 mm.

* Mortero Soltam de 60 mm.

* Mortero Indumil L/A de 60 mm.

* Mortero Ecia de 60 mm. Tipo Comando

Los Lanzacohetes Antitanque

Una lanzacohetes o granada propulsada por cohete, es un arma antitanque portátil, lanzable desde el hombro, capaz de disparar un cohete no guiado equipado con una ojiva explosiva. RPG es una abreviación del ruso Ruchnoy Protivotankovy Granatomyot, traducido al español como “lanzagranadas de mano antitanque”, y también del inglés Rocket-Propelled Grenade (“granada propulsada por cohete”).

Si bien las mejoras en los blindajes de los tanques afectan significativamente la efectividad de las armas ligeras antitanque, aun siguen siendo efectivas si se apunta a los lugares más vulnerables del vehículo. Además, son altamente efectivas contra vehículos blindados ligeros, vehículos no blindados, así como contra edificaciones y bunkers o casamatas.

Un RPG se compone de dos partes: el lanzador y el cohete. Algunos tipos de RPG son desechables y otros son recargables, por ejemplo, el RPG-7 ruso. Las ojivas más comunes son las de alto poder explosivo y las antitanque. Estas ojivas van unidas a un motor cohete, y son estabilizadas en vuelo mediante aletas. En todos los sistemas de RPG, el lanzador se apoya sobre el hombro del operador mientras éste apunta con una mira óptica unida al lanzador. La parte posterior del lanzador está abierta para permitir el escape de la llamarada y los gases de ignición del cohete. Los principales modelos de Lanzacohetes en servicio en Colombia, son:

* M-72, de origen estadounidense.

* RPG-22, de origen ruso.

* Apilas, de origen francés.

Alguien debería preguntarles a los responsables de las compras del Ejército Nacional, de donde sacaron los RPG-22, pues estos dejaron de producirse en 1993 debido a que para esa fecha ya “su capacidad de penetración se consideraba insuficiente”. No quisiera ser pesimista, pero esas armas tienen fecha de vencimiento, y si los compramos de las reservas del Ejército Ruso, hay que considerar que cada arma tiene como mínimo 20 años de haberse fabricado.

Granadas y Lanzagranadas

Desde hace más de 20 años el Ejército Nacional cuenta con lanzagranadas múltiples (MGL). Arma tipo revólver que dispara granadas de 40 mm. a 300 metros. Quien lo porta puede disparar consecutivamente 6 granadas explosivas sobre el objetivo antes de tener que recargar. Este volumen de fuego es tremendamente útil en los combates de encuentro o en el contraataque cuando se ha caído en una emboscada. La potencia de fuego de la granada de 40 mm. intimida al enemigo, quien de inmediato se parapeta, permitiendo a las propias tropas maniobrar para posicionarse mejor en el combate. Ha resultado un arma tan efectiva, que actualmente Indumil lo fabrica bajo licencia de Milkor.

El MGL vino a reemplazar a los lanzagranadas de un solo tiro, modelo M79, empleados por los estadounidenses en la Guerra de Vietnam, y del que llegamos a poseer un lote importante. A su vez los lanzagranadas y las granadas de fusil vinieron a ampliar las posibilidades tácticas ofrecidas por las granadas de mano, cuyo alcance está limitado a la habilidad del soldado que la lanza.

Hay que destacar que los lanzagranadas de un solo tiro, o mejor de un solo tubo -pues son recargables-, no han desaparecido, por el contrario se consideran muy útiles. En Colombia empleamos el M-203 de origen estadounidense, generalmente acoplados bajo el cañón de los fusiles M-16 y M-4 de la misma nacionalidad, y los lanzagranadas de fabricación nacional llamados IM-40.

La Industria Militar (Indumil), fabrica en Colombia un lanzagranadas múltiple, el MGL; un lanzagranadas monotubo, el IM-40; y una granada de mano, la IM-26. Los siguientes son los materiales en uso por el Ejército Nacional:

* Lanzagranadas Múltiple Milkor/ Indumil MGL.

* Lanzagranadas (Monotubo) M-203.

* Lanzagranadas (Monotubo) IM-40.

* Granadas de Mano IM-26 (HE).

* Granadas de Fusil de varios modelos.

Los Fusiles de Francotirador

El Ejército Nacional posee en sus filas dos clases de tiradores de élite. En primer lugar están los tiradores escogidos, que son hombres con muy buena puntería, a los que se les asignan miras especiales para mejorarla aun más, sin embargo usan el fusil estándar del Ejército, forman parte de unidades convencionales y se mueven con su unidad. Por otro lado están los francotiradores (sniper), altamente entrenados en tiro, técnicas de mimetismo, supervivencia, evasión y escape, y otros asuntos tácticos, van equipados con fusiles de precisión especialmente diseñados y con miras de alto desempeño. Estos hombres se infiltran en territorio enemigo en busca de sus blancos. Si bien trabajan coordinadamente con unidades convencionales, se les considera Fuerzas Especiales.

El sniper va acompañado de un observador (spotter), quien posee un entrenamiento especial para realizar mediciones y cálculos, bien sea manualmente o empleando dispositivos electrónicos especiales. Apuntar bien introduciendo variables relativas a las condiciones ambientales, coeficiente balístico de la munición, distancias, entre otros aspectos, sería muy engorroso para el sniper, quien al tener la ayuda del spotter se puede concentrar en apuntar y disparar dejando lo demás en manos de su compañero. En términos ideales un francotirador hábil se acerca al enemigo, utiliza una o dos balas por cada blanco y se retira sin ser visto. Los principales fusiles de francotirador en manos del Ejército Nacional son:

* Fusil de Francotirador IMI Galil SNR (Galatz)

* Fusil de Francotirador M21 (M14 modificado)

* Fusil de Francotirador M24

* Fusil de Francotirador M40

* Fusil de Francotirador M110

* Fusil de Precisión Barret M82 (calibre .50)

Conclusiones y Recomendaciones

Al revisar la situación en la que nos encontramos, vemos que es muy ventajosa. Nuestra infantería posee más armas de apoyo en las pequeñas unidades que las unidades equivalentes de los potenciales adversarios. Sin embargo, queremos destacar una falencia grave, y esta es la ausencia de armamento antiaéreo en las unidades de maniobra. Si bien las ametralladoras pesadas como la M-2HB pueden hacer fuego contra aviones y helicópteros en vuelo bajo, su efectividad no es la mejor, además de que ese tipo de disparo requiere un entrenamiento especial que no está demasiado difundido entre nuestras tropas. Ningún nivel dentro de la estructura organizativa del Ejército posee efectivo armamento antiaéreo, lo que expone a nuestras fuerzas de superficie a los demoledores ataques de la aviación táctica enemiga.

Otro aspecto que amerita revisión es la ausencia de artillería orgánica a nivel divisionario. El Divisionario debe poseer sistemas de artillería de largo alcance para poder influir en la batalla por el fuego. Normalmente la División debería contar con artillería pesada, lanzacohetes múltiples, y misiles de largo alcance, de manera de poder ayudar a sus unidades subordinadas dentro de su jurisdicción. Hay consideraciones que excusan esta falencia, sin embargo es imperdonable que no tengamos armamento antiaéreo adecuado en nuestro Ejército.

Colombianos, en caso de guerra internacional nuestros hijos morirán miserablemente, reventados por las bombas de aviación enemigas, debido a que nuestra dirigencia se ha tomado su tiempo para comprar algunos misiles antiaéreos portátiles. Hoy en día no tenemos ni uno, mientras que nuestros potenciales adversarios tienen decenas de aviones y helicópteros que lanzar sobre nuestros soldados. Cuya comprobada valentía lamentablemente no derriba aviones.

Según algunas fuentes de internet un misil Stinger de origen estadounidense, con un alcance de 6.000 metros, cuesta 38.000 dólares, mientras que un Helicóptero Blackhawk cuesta 15.000.000 de dólares. Al dividir esas cifras, tenemos que con dejar de comprar un helicóptero podríamos adquirir 395 misiles antiaéreos portátiles, y si le damos 6 misiles a cada Batallón de Maniobra, podríamos tener secciones antiaéreas eficientes apoyando a 65 Batallones.

Muy a pesar de que el señor Presidente Juan Manuel Santos haya mandado a su hijo Esteban a prestar el Servicio Militar Obligatorio, dudo sinceramente -vistas las condiciones tan favorables en las que se encuentra y las rutinarias visitas del padre- que en caso de guerra internacional el muchacho empuñe las armas para ir a la frontera. Como siempre, ir a matar y hacerse matar por la patria será un privilegio de los menos favorecidos, y nuestros jóvenes lo harán teniendo en sus manos excelentes herramientas de combate, pero por desgracia les faltará una que es fundamental y cuya ausencia hace inútiles a las demás: nos faltan sistemas misilísticos de defensa antiaérea.

Esteban, si lees esto, por favor convence a tu papá de que compre un lote de misiles antiaéreos portátiles para el Ejército Nacional. No importa si los lanceros te dicen que ellos solos pueden conquistar el mundo, no les creas, eso no es cierto.

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Editor de www.fuerzasmilitares.org
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