Marineros extranjeros con los niños del Colegio Mixto del corregimiento de Punta Arena en la Isla de Tierra Bomba, en septiembre de 2013

Reflexiones en torno a la situación de los afrodescendientes colombianos, y el impacto que sobre ellos tuvieron algunas acciones realizadas por la Armada Nacional de Colombia en el marco de la UNITAS 54-2013.

Acabo de participar en la séptima versión del Seminario "África en la Escuela" (10 al 12OCT2013 en Medellín), evento impulsado por diversas organizaciones y activistas que abogan por los derechos y justas reivindicaciones de la población negra, afrodescendiente, palenquera y raizal de Colombia. En esta oportunidad el tema central fue el vigésimo aniversario de la promulgación de la Ley 70 de 1993, misma que desarrolla el artículo transitorio 55 de la Constitución Política de nuestro país, y que precisamente reconoce determinados derechos a la población antes mencionada.

En los tres días del evento tuve la oportunidad de escuchar distintos puntos de vista sobre el racismo y la exclusión en nuestro país, pero al mismo tiempo pude verificar la existencia de un valiosísimo grupo de afrodescendientes que trabajan en la academia y que son poseedores de grandes talentos, conocimiento y capacidades. Entre las doscientas personas asistentes al evento, yo era uno de los pocos mestizos, pues la mayoría eran profesionales afro, muchos de ellos con posgrados en su haber, e incluso entre los expositores había doctores (me refiero al grado académico denominado “doctorado”), con tesis doctorales laureadas y libros publicados, de hecho al final del evento, el sábado, se realizó el lanzamiento de un libro muy interesante, escrito por un colega sociólogo que vino del Cauca.

Sin el ánimo de ser chocante, sino al contrario, es mi deseo darle la razón a la mayoría de quienes presentaron ponencias en el Seminario: yo no sabía que había tanto negro tan bien preparado. Esto es debido a que como dijeron ellos, se les invisibiliza. Los medios nos muestran los frecuentes logros deportivos de los negros, o sus asuntos culturales, mientras que en los temas del intelecto nos muestran solo unos pocos asuntos a los que presentan como “curiosidades”. Por ejemplo, los logros del científico afro Raúl Cuero, quien trabaja en la NASA. Pero el tema es que él no es el único intelectual afrodescendiente en Colombia, yo mismo acabo de compartir espacio con decenas de ellos en el Seminario “África en la Escuela”. Sinceramente desconocía que estaban allí y en tan altos niveles al interior de la academia.

Como sociólogo y además como lector interesado en los temas históricos, tengo claro que la sociedad tiene una grandísima deuda histórica con los afrodescendientes. Quienes tenemos conciencia social debemos trabajar en procura de ayudarles a superar la situación de pobreza en la que se encuentran millones de ellos. Hay que disminuir la brecha generada por siglos de maltrato y exclusión a la población negra y afrodescendiente, e incrementar el acceso a la educación y a las oportunidades, en términos diferenciales, que respeten su identidad, costumbres y valores ancestrales. Declaro que soy un soldado más, al servicio de esta causa.

Se preguntarán los lectores más impacientes, qué tiene que ver UNITAS con este cuento, e incluso otros, desconociendo los asuntos militares de actualidad, se estarán preguntando qué demonios es UNITAS…

UNITAS significa “Unidad”, y es el nombre que recibe una operación naval multinacional que fue creada en 1954 en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca – TIAR. Estas maniobras se desarrollan en distintas fases, en el mar Caribe y en el océano Pacífico, y pretenden que las armadas del continente hagan un frente común para defenderse en caso de una agresión externa (originalmente de la URSS o sus satélites). Con la desaparición de la Unión Soviética, los planificadores militares se adaptaron a las nuevas amenazas, y sin olvidar lo convencional, ahora se entrenan también para defenderse de potenciales ataques terroristas contra la infraestructura costera, portuaria u offshore (costa afuera, como las plataformas petroleras por ejemplo), el Canal de Panamá, los cables submarinos, o más recientemente contra un posible brote de piratería al modo como ha estado ocurriendo en el estrecho de Malaca o más recientemente en las costas de Somalia.

Entre los países participantes se van rotando la condición de anfitriones. Del 6 al 15 de septiembre de 2013 para la Operación Unitas 54, le correspondió a Colombia el honor de ser el país anfitrión de estas importantes maniobras internacionales. De esta forma vinieron al puerto de Cartagena de Indias un grupo increíble de 17 buques de guerra de diferentes países, así:

- Brasil: Fragata Rademaker

- Canadá: las Fragatas Preserver, Iroquois y Ville de Quebec

- Chile: la Patrullera Oceánica Piloto Pardo

- Colombia: Fragatas ARC “Almirante Padilla”, ARC “Independiente”, ARC “Antioquia”, la Patrullera de Guardacostas ARC “11 de Noviembre” y el Patrullero Oceánico ARC “20 de Julio”

- Estados Unidos: Fragata Rentz y la unidad de Guardacostas Forward

- Honduras: Patrullera Tegucigalpa

- Perú: Fragata Villavisencio y el Submarino Pisagua

- Reino Unido: Fragata Lancaster

- República Dominicana: Patrullero Oceánico Almirante Didiez Burgos

- Otros participantes fueron: Alemania, Belice, El Salvador, Ecuador, Jamaica, México y Panamá. En calidad de observadores, es decir que mandan personal pero no barcos.

Todos estos barcos y submarinos asumen distintos roles durante las maniobras, unos atacan y otros defienden, se interceptan e interfieren electrónicamente unos a otros, realizan batallas simuladas, abordajes, rescates de secuestrados, evacuaciones médicas, apoyo logístico, entre otras. Todo lo cual les proporciona un entrenamiento de primera calidad y amplía las posibilidades de interoperatividad para el caso de que en el futuro realicen alguna operación conjunta real.

En este contexto, los países participantes realizan un aporte a las comunidades más vulnerables en el país anfitrión. Durante la Unitas 54-2013, un grupo de 50 hombres y mujeres, pertenecientes a las marinas de guerra de los países antes mencionados, tripulantes de esos buques, fueron llevados por la Armada Nacional de Colombia al corregimiento de Punta Arena en la isla de Tierra Bomba, para realizar una intervención en su iglesia y en el Colegio Mixto, donde hay 100 estudiantes.

Concretamente 50 miembros de las Marinas de Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Honduras, Reino Unido y República Dominicana, fueron a esa escuela colombiana a poner dos ventiladores, arreglar un tanque de agua y hacer un somero mantenimiento locativo, para luego ir a donar una pintura para la iglesia del corregimiento, que está siendo construida con aportes y mano de obra de la misma comunidad.

Inversamente ahora habrá quien se pregunte qué tiene que ver la UNITAS con el evento ”África en la Escuela”, la respuesta es sencilla: los niños de Colegio Mixto en el Corregimiento de Punta Arena en Tierra Bomba, son negros. ¿Qué implica esto? Varias cosas, que paso a enumerar:

Primero: es una vergüenza nacional el contraste que le presentamos a los visitantes extranjeros, por un lado ellos tienen la oportunidad de estar en la Base Naval, con instalaciones de primera, además hacen un tour por la parte turística de Cartagena, y por supuesto a tenor de las maniobras que los convocan, conocen nuestras fragatas, recién modernizadas al costo de varios cientos de millones de dólares. ¿Cómo es posible que existan lugares tan pobres y descuidados como ese corregimiento al que los llevaron luego, si tuvimos miles de millones de pesos para repotenciar unos buques de guerra, elevando sus capacidades destructivas para enfrentar conflictos hipotéticos?

Segundo: ¿Alguien se ha preguntado qué está haciendo el rector de ese colegio con el dinero del presupuesto que cada año se le entrega?, es que necesitar que vengan unos extranjeros a instalarle un par de ventiladores en su colegio habla muy mal de las capacidades administrativas de ese rector o rectora, e incluso habla mal de su sentido de la dignidad. Esas no son cosas que deba mendigarle a unos marineros extranjeros, esas son cosas que debe exigirle a su propio gobierno.

Tercero: Las fotos que la Armada Nacional circuló, seguramente con la mejor intención, simbólicamente muestran a hombres blancos poderosos dando limosna a niños negros indefensos. Ese es un estereotipo perverso que perpetúa la imagen de insuficiencia de los afrodescendientes. Habría tenido un mejor impacto, porque habría contribuido a la dignidad del hombre negro, si hubiesen mostrado fotos de la comunidad construyendo la iglesia con sus propios recursos y su propio trabajo, ahí la donación de la pintura es un gesto solidario entre iguales, que tiene otros matices.

Cuarto: los marinos extranjeros se llevaron la impresión de que en Colombia los negros tienen un papel subordinado. Esto en consideración a que no abundan los oficiales negros en la Armada Colombiana, a que en sus paseos por la ciudad, vieron negros y negras humildes vendiendo frutas que transportan en una ponchera en la cabeza, otros ofreciéndoles algunas artesanías, más allá niñas haciéndole unas “shakiras” a una rubia de nacionalidad indeterminada, y en los hoteles, bares y clubes, negros y negras en rol de meseros, botones, barman, cocineras, o vallet parking, y de remate luego los llevan a una zona supremamente pobre a hacer una obra de caridad, donde los beneficiarios son niños negros. ¿Creerán esos 50 marineros extranjeros que cambiaron algo con su aporte?, ciertamente algo cambió, pero no para bien.

Quinto: los niños y niñas afro de ese colegio, ahora perciben que por sus carencias son objeto de lástima, y que el hombre blanco, el extranjero, es su salvador. Seguirán recibiendo donaciones, en un extraño círculo vicioso que los mantendrá en la pobreza, mientras a nadie se le ocurre preguntarle al Rector del Colegio, o al Secretario de Educación, donde está el dinero que por ley hay que asignarle anualmente a todas las Instituciones Educativas de carácter público. ¿Por qué no tienen para comprar sus propios ventiladores?

Uno de los expositores de “África en la Escuela”, evento que acaba de concluir hace pocas horas, y quien es rector de otra de las Instituciones Educativas de Tierra Bomba, manifestaba que había que luchar denodadamente por lograr el auto-reconocimiento del afro, y potenciar en él y ella un orgullo racial, que debe nacer del conocimiento de todas sus virtudes y fortalezas presentes e históricas. Así no tendremos que volver a ver muchachos cartageneros en afán de caer bien a potenciales clientes de sus artesanías, decir a un extranjero: “señor, señor, mire, yo soy negro, pero tengo el alma blanca…”, humillándose de entrada y avergonzándose de lo que él es.

Comedidamente solicito a la Armada Nacional de Colombia repensar este tipo de actividades, y si es el caso asesorarse con las distintas organizaciones negras, afrodescendientes, palenqueras y raizales, a los fines de lograr impactos positivos que no vulneren la dignidad de esos pueblos, no vayan en contra de la lógica, y por sobre todo, dejen en alto el nombre de nuestro país en el exterior.

"Mientras los leones no tengan historiadores, los cazadores siempre serán los héroes".

Proverbio africano


Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Editor de www.fuerzasmilitares.org
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