Luis Felipe Ríos Castaño detenido en Managua, NicaraguaEste documento está basado en información pública obtenida de fuentes abiertas. Tan solo representa la opinión del autor y no compromete a ninguna otra persona o autoridad. A partir de la información factual se hace un ejercicio analítico en el que se suponen algunas circunstancias que no necesariamente son ciertas. El objetivo del autor es el de contribuir a crear o fortalecer entre los colombianos una cultura sobre la seguridad y la defensa.

El 13 de julio de 2012 el Juez Quinto Distrito de lo Penal de Audiencia de Managua, licenciado Julio César Arias, condenó a 16 años de prisión al ciudadano colombiano Luís Felipe Ríos Castaño, de 34 años de edad, con cédula de ciudadanía 71.788.368 de Medellín, por los delitos de violación de secretos de Estado e intrusión. Por cada delito, el juez aplicó la pena máxima, ocho años. El cumplimiento de la pena será consecutiva. Cumplirá primero los ocho años por el delito de violación de secretos de Estado y después los ocho años por el delito de intrusión. Así las cosas, Luís Felipe Ríos Castaño estará tras las rejas hasta el 13 de julio del 2028.

Dentro del mismo caso, el 21 de junio de 2012 las autoridades habían condenado a 17 años y 6 meses de prisión a dos oficiales nicaragüenses por haber colaborado con el colombiano, dándoles al mismo tiempo la baja deshonrosa. Ellos son el Teniente Amaru Álvarez Granera y el Capitán Leónidas Castillo Ruiz, quienes presuntamente habrían revelado secretos militares que ponían en peligro la seguridad de Nicaragua, a cambio de un pago en dólares.

El proceso fue bastante rápido si se tiene en cuenta que Luís Felipe Ríos Castaño fue detenido el 12 de junio de 2012 por agentes de la Dirección de Migración y Extranjería de Nicaragua, en la casa que había tomado por arriendo, ubicada en el kilómetro 11 ½, de la vía Masaya, de Managua; el 21 de junio se condena a sus presuntos cómplices, el 26 de junio tuvo Ríos su audiencia preliminar, donde aceptó los cargos, y el 13 de julio fue condenado. Los magistrados de la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua, ratificaron el 11 de diciembre de 2012 la sentencia condenatoria de 16 años de prisión para Luis Felipe Ríos Castaño.

Silvia Sánchez Barahona fue la abogada nicaragüense que representó a Ríos, ella reveló que lo conocía desde antes de su captura, y que no recibió pago alguno por su trabajo debido a que Luís Felipe Ríos Castaño a partir de haber sido detenido, se encontraba solo y sin auxilio económico de ningún familiar o conocido. Al parecer la Embajada Colombiana en Managua no le apoyó ni moral, ni material, ni económicamente. Ríos Castaño durante todo el proceso estuvo vestido con la misma ropa, y se le veía barbado, flaco y ojeroso. Reveló a su abogada que durante el proceso lo tuvieron 11 días sin bañarse, mientras era sometido a los interrogatorios.

La abogada no habló con el reo hasta el día de la audiencia preliminar, donde pudo escucharlo durante escasos 15 minutos. Luego al entrar a la audiencia con el juez, esta duró apenas 40 minutos. Allí se le presentaron los cargos y éste los aceptó, declarándose culpable. No ha habido nunca otro proceso similar en Nicaragua, Luís Felipe Ríos Castaño es el primer preso por esos delitos, y Silvia Sánchez es la primera abogada que representa a alguien acusado de eso.

Los servicios de inteligencia de Nicaragua sostuvieron que Ríos Castaño ingresó a finales del 2010 a ese país, haciéndose pasar como un corresponsal de prensa del Grupo Edefa de España, y desde entonces comenzó un trabajo en contra de la seguridad de Nicaragua. Una vez capturado Luis Felipe Ríos Castaño, Edefa emitió un comunicado en el que aclaraba que la corresponsalía de su reportero estaba destinada a Colombia y no a Nicaragua. En la misma carta, dieron por cancelado el vínculo laboral que ya ajustaba cuatro años. Es decir, que era cierto que trabajaba como corresponsal de una editorial especializada en temas de defensa y seguridad, sin embargo su presencia en Nicaragua no estaba justificada por ese empleo.

Según los registros de las autoridades migratorias nicaragüenses, su primer ingreso a Nicaragua fue el 9 de noviembre de 2010 por el aeropuerto Augusto César Sandino, procedente de Colombia; luego registra una salida del país  el 13 de diciembre de 2011 con destino a Panamá, regresando al país al día siguiente, fecha desde la que permaneció en Nicaragua hasta el momento de su captura el 12 de junio de 2012.

En medio del proceso fueron presentadas fotografías y videos que revelaban un riguroso seguimiento al sujeto por parte de las autoridades. Además, el Fiscal Armando Juárez expuso en la audiencia de juzgamiento evidencias como correos electrónicos y 60 recibos de envío de dinero desde Colombia a través de la empresa Western Union, en los que aparecen los nombres de varios militares colombianos, entre ellos los coroneles Andrés Pérez Parodi y Carlos Alberto Bautista Londoño, quienes figuran como los remitentes de las remesas, mismas que suman 29 mil dólares. El Ministerio Público (así llaman a la Fiscalía en Nicaragua) mencionó también a otros oficiales con los que Luís Felipe Ríos Castaño mantenía contactos en Colombia, entre ellos: Anderson Ernesto Pérez Fernández; César Leonardo Tique Bernier; Romano Alexánder Díaz, y Gerardo Chadid Santamaría.

Mientras todo esto ocurría, el Gobierno de Colombia guardaba un prudente silencio, o emitía declaraciones breves y carentes de profundidad. Quienes no se midieron fueron los medios. El primero de julio de 2012 el periódico El Colombiano (de Medellín, ciudad en la que está la residencia del sujeto) publica un artículo titulado “Líos en Medellín de presunto espía internacional”, en el que informan que Luís Felipe Ríos Castaño tiene en su haber al menos 10 demandas civiles y 14 registros en la Fiscalía Colombiana por diferentes delitos, que van desde la inasistencia alimentaria a la estafa, pasando por falsedad personal, falsedad en documento privado, y abuso de confianza. Todos estos asuntos legales en Colombia cobran suma importancia, debido a unas declaraciones que presenta el mismo Luís Felipe Ríos Castaño en las que asegura que se atrevió a trabajar como espía, pues sus superiores, que se supone son los altos oficiales de inteligencia del Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia, le habrían ofrecido una especie de indulto.

Con todo este contexto, vamos a permitirnos hacer un análisis crítico de la situación, misma que tiene aristas que no han sido suficientemente discutidas. Esto se debe probablemente a que paralelamente a este escándalo, se desarrollaba el tema del litigio limítrofe que se estaba dirimiendo ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, y en la que estaba en juego la soberanía de un importante territorio marítimo e insular que para ese momento estaba en manos de Colombia y era reclamado por Nicaragua. Resultaba claro que Nicaragua quería presentarse ante la comunidad internacional como el blanco de una agresión por parte de Colombia, que parecía enviarles espías para vulnerar su seguridad nacional, lo cual unido a una activa diplomacia nicaragüense comprometía la postura colombiana.

En esos intríngulis de la diplomacia, la Cancillería Colombiana prefirió darle al asunto un bajo perfil. El Presidente Juan Manuel Santos dijo simplemente que el asunto se investigaría, y el señor Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón declaró: "Frente al ciudadano colombiano que ha sido capturado allá, se han hecho averiguaciones y hasta el momento se sabe que este señor nunca ha sido parte de las Fuerzas Armadas. Se sabe que es un periodista que estuvo un tiempo como corresponsal de una revista especializada en temas militares, venía al Ministerio de Defensa y a través de ello estableció distintos contactos", dijo. En relación a las acusaciones en Nicaragua de que Ríos habría transmitido información a militares colombianos, el Ministro añadió: "Se han mencionado los nombres de algunos oficiales de rango medio-bajo. Algunos de esos nombres sí corresponden a oficiales de las Fuerzas Armadas de Colombia y lo que corresponde en ese caso es realizar una investigación por parte de las Fuerzas Militares para establecer el tipo de relación que estas personas pudieran tener frente a ese caso. Fui informado de que ese señor tiene orden de captura por estafa. El Ministerio de Defensa mantiene la política de no hostilidad (frente a los países vecinos)".

Para el momento de la captura y posterior juzgamiento de Luís Felipe Ríos Castaño, el Jefe de Inteligencia de las Fuerzas Militares era el General Javier Antonio Fernández Leal. Él era el titular de la Jefatura de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares de Colombia, y quien tendría que haber sabido si alguna operación de inteligencia estratégica se estaba llevando a cabo. Aquí hay que hacer un alto en la cuestión para dejar en claro que aunque la mayoría de gobiernos insistan en negarlo oficialmente, es de suponerse que todos tienen agencias de inteligencia y contrainteligencia que en cumplimiento de sus obligaciones trascienden sus propios territorios, es decir, que sería absolutamente normal desde el punto de vista de quien escribe, que los gobiernos se espíen unos a otros. Bajo esta premisa, no sería ningún pecado que Colombia tuviese a alguien haciendo inteligencia en Nicaragua. Aquí el pecado es quién era nuestro (presunto) espía. Para el General Javier Fernández Leal no hubo ningún problema, su nombre nunca fue mencionado hasta ahora, se le protegió, incluso el Mindefensa habló de “mandos medios-bajos” como posibles responsables de los hechos, si es que hay allí algo cuestionable. A los seis meses del escándalo, el 3 de diciembre de 2012, el Mayor General Javier Antonio Fernández Leal se encontraba en la ceremonia de presentación y reconocimiento como el nuevo Director de la Escuela Superior de Guerra. Él es hoy en día además el oficial de Caballería más antiguo en servicio activo. Sancionarlo por el asunto de Luís Feiper Ríos Castaño sería reconocer que realmente teníamos un espía en Nicaragua...

Hagamos un ejercicio mental y SUPONGAMOS que Luis Felipe Ríos Castaño realmente trabajaba para las Fuerzas Militares de Colombia en calidad de agente de inteligencia en el exterior. Según él mismo declara, habría sido reclutado inicialmente por Gerardo Chadid, webmaster de la hoy extinta página de temática militar colombiana www.unffmm.com de la que Ríos era asiduo colaborador. ¿Cómo es posible que el webmaster antes mencionado, un muchacho, estudiante de derecho en la Universidad del Rosario fuese un reclutador para agencias de inteligencia estratégica? De ser cierta esa afirmación de Luís Felipe Ríos Castaño, eso hablaría muy mal de nuestros servicios de inteligencia, que serían capaces de delegar en una persona sin preparación ni experiencia en temas de inteligencia, una función tan sensible como lo es el reclutamiento de nuevos agentes.

Sin embargo, habría que tener en cuenta que el papá de Gerardo Chadid -quien se llama igual- es un oficial retirado de la Armada Nacional que llegó a ser comandante de la Flotilla de Submarinos. Resulta claro para quienes conocemos desde siempre el mundillo de las páginas y foros de internet dedicadas a lo militar, que Gerardo Chadid hijo está muy bien relacionado en la Armada Nacional gracias a su padre, de hecho su tesis de grado se tituló “Prácticas de Interdicción Marítima como Derecho Internacional Consetudinario” para la que claramente recibió asesoría institucional. Gerardo Chadid hijo se graduó como Abogado con profundización en Derecho Internacional, el 15 de junio de 2012. Tres días antes, en Nicaragua, habían capturado a Luis Felipe Ríos Castaño.

El verse involucrado en semejante escándalo internacional, al ser nombrado directamente por Ríos, motivó a Gerardo Chadid hijo a cerrar el website www.unffmm.com, dejando atrás varios años de esfuerzo y dedicación, así como a no pocos seguidores, con el fin de superar el impasse y dedicarse en paz al ejercicio de su profesión.

Alguien reclutó a Luís Felipe Ríos Castaño. Si seguimos con este ejercicio mental, supondremos que lo que él declara contiene elementos que son verdaderos. Siendo así, Ríos señala que posteriormente se reunió en Medellín con un oficial de inteligencia de apellido Tique, con quien concretó los términos de su trabajo en Nicaragua. Es de suponerse que si esta reunión se realizó, lo mínimo que Tique debió haber hecho fue obtener todos los datos de identificación del sujeto, con el fin de hacer una investigación de seguridad y verificación de antecedentes. Lo que sería fácil si Tique trabajase para la Jefatura de Inteligencia de las Fuerzas Militares. Siendo así, habrían sabido de inmediato que Luís Felipe Ríos Castaño tenía abundantes antecedentes judiciales y penales que debieron haberlos hecho dudar sobre su intención de reclutarlo.

Supongamos que la verificación se hizo, y que la información judicial y penal del sujeto se anexó al expediente correspondiente, que supondremos era encabezado por el informe de entrevista de Tique, que debía incluir sus percepciones y recomendaciones. Entre ellas, debió hacer notar que la condición de corresponsal de una revista especializada europea le daría una buena fachada y además acceso a información de interés, también debió hacer notar que los problemas legales del sujeto permitirían sobre él cierta manipulación psicológica. Es de suponerse que este expediente pasó a manos de alguien con mayor autoridad quien debió analizar los datos y tomar una decisión.

Supongamos que las operaciones en el extranjero deben ser autorizadas por la cabeza de la inteligencia militar, que para el caso era el Mayor General Javier Antonio Fernández Leal, ¿qué pudo haberle motivado (si fue así) a contratar a un reconocido estafador para trabajar como agente de inteligencia en el exterior?, otras preguntas clave dentro de este ejercicio serían ¿quién le ofreció a Luís Felipe Ríos Castaño un indulto si trabajaba como espía en Nicaragua?, ¿sabía el General de este ofrecimiento?, ¿es cierto que la Jefatura de Inteligencia tiene ese poder, o simplemente le mintieron al sujeto con el fin de manipularlo?, en todo caso, una autoridad superior debió haber autorizado el reclutamiento y los posteriores pagos al sujeto.

Ante la inminencia de una posible orden de captura, debida a las decenas de procesos pendientes, a Luís Felipe Ríos Castaño le debió urgir salir del país, pero se le presenta el problema de su corresponsalía con EDEFA, que precisamente es una de sus fortalezas para su nuevo trabajo como espía, al proporcionarle una fachada convincente y la posibilidad de preguntar aquí y allá sobre temas militares sin generar mayores sospechas. El problema es que EDEFA le pagaba por su corresponsalía en Colombia y sobre Colombia. Deberá entonces ocultarle a sus patrones su desplazamiento al extranjero, y al mismo tiempo garantizarse un constante insumo de informaciones de interés militar sobre Colombia, para continuar aportando a EDEFA sin levantar sospechas de que ya no se encuentra en nuestro país. Podemos suponer que esto formó parte de las negociaciones con Tique.

Una vez se posiciona a Luís Felipe Ríos Castaño en Nicaragua, es de suponerse que le enviaban un mínimo de ingresos para su sostenimiento, y una vez este reportó que había reclutado a dos militares nicaragüenses, quienes empezaron a proporcionarle informes de interés, debieron de girarle más dinero para pagar a dichos informantes. Aquí hay dos cuestiones de interés, lo primero es por qué los oficiales de inteligencia colombianos giraban esos dineros a nombre propio, quedando ahora como presuntos cómplices de Ríos a ojos de la Fiscalía nicaragüense que tiene copias de los recibos de Western Union, la segunda cuestión de interés es que durante los 20 meses que Ríos presuntamente desarrolló su actividad de espionaje en Nicaragua, se le enviaron 29.000 dólares en 60 giros por Western Unión, pero según se reveló en el juicio de sus cómplices militares nicaragüenses, este solo les llegó a pagar 4.000 dólares. Teniendo antecedentes como estafador, es posible que Ríos se haya apropiado de buena parte del dinero recibido, aduciendo que lo estaba pagando a los miembros de su red. ¿Cómo controla la Jefatura de Inteligencia el pago a agentes o redes en el exterior?

Una reflexión final sobre este tema tiene que ver con la cantidad de personas que Luís Felipe Ríos Castaño llegó a conocer al interior de la Inteligencia Militar Colombiana. ¿Hay necesidad de que un agente de inteligencia que va a trabajar en el extranjero conozca a varios oficiales involucrados con lo que va a ser su trabajo, o es lo más sano que tenga un único y permanente contacto? Es de suponerse que siempre hay el riesgo de que si el agente es capturado y sometido a interrogatorio (o tortura) terminé entregando a todos sus contactos. En este caso, Luís Felipe Ríos Castaño contó amablemente a las autoridades nicaragüenses todo lo que según él sabía sobre la operación, incluyendo los nombres de al menos siete oficiales de inteligencia militar con los que había trabajado.

¿Es Luís Felipe Ríos Castaño un héroe al servicio de su país, que va a pagar 16 años de cárcel por hacer un trabajo peligroso en el extranjero, o es un criminal que aprovechó una oportunidad que nunca debió dársele, y que al verse descubierto cobardemente contó todo lo que sabía? ¿Qué responsabilidad tienen los oficiales de la Jefatura de Inteligencia por haber reclutado a un estafador profesional para hacer un trabajo tan complejo? ¿Qué pensarán los demás agentes de inteligencia que posiblemente tenemos en el extranjero al ver cómo se dejó solo a Ríos? ¿Son los servicios de contrainteligencia nicaragüenses realmente tan eficientes o las cosas ocurrieron de otra manera?, ¿Qué obtuvo Luís Feipe Ríos Castaño a cambio de su competa confesión?

Estas son solo algunas notas para el análisis. Queda abierto el debate.

“No hay nada repartido más equitativamente en el mundo que la razón: todos están convencidos de tener suficiente.”

René Descartes

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Editor de www.fuerzasmilitares.org
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