Avión de transporte Antonov An-32 del Ejército Nacional de ColombiaEl teniente coronel Alexander Peña Cristancho, comandante del Grupo de Aposentadores de la Fuerza Aérea Colombiana habla por su celular con el capitán Castro, ayudante del COFAC. Hacen las coordinaciones para trasladar a ese lugar el Puesto de Mando de la Fuerza Aérea, incluyendo el Estado Mayor y elementos de seguridad. Las instalaciones en el CAN fueron destruidas por un ataque aéreo enemigo.

Los oficiales y suboficiales aposentadores se mueven alrededor de Peña, cada uno es responsable de alguno de los distintos componentes del sistema. Trabajan de manera febril armando carpas, preparando la iluminación, y alistando los diferentes container que hacen parte de estas instalaciones móviles.

El técnico segundo Salazar instala los soportes del sistema de iluminación. Viene de trabajar en CATAM. Hace apenas 3 meses que trabaja con Peña. Salazar está muy triste al igual que sus compañeros, pues son conscientes del descalabro que ha sufrido la FAC a nivel nacional tras el ataque sorpresivo de la Aviación Militar Venezolana. Pero sobre todo son conocedores del alto número de bajas entre oficiales, suboficiales, soldados y civiles de la fuerza. Todos han perdido buenos amigos.

El Comando Benítez conduce el pequeño vehículo de seguridad en torno al lugar del emplazamiento. Es consciente de la importancia de proteger al COFAC, pero él no quiere estar allí. Otros compañeros de la Agrupación de Comandos Especiales Aéreos (ACOEA) van a ir a territorio venezolano a devolver el golpe tomándose una base aérea. Benítez quiere ir con ellos.

La ACOEA está bajo el comando del mayor Cañas. Un destacado oficial de la especialidad de seguridad y defensa de bases aéreas, que ha participado en el torneo “Fuerzas Comando” y tiene en su haber 21 extracciones bajo fuego enemigo en operaciones C-SAR.

El jefe de operaciones de la FAC en persona se ha reunido con la ACOEA para explicarles la misión. Deben tomar por asalto una base aérea enemiga. Ese lugar está siendo usado como base de lanzamiento para la aviación táctica venezolana, si se neutraliza esa base, se reduce el radio de acción de los aviones de ataque del enemigo. 32 comandos llegarán a bordo de helicópteros UH-60L en vuelo táctico, evitando los radares venezolanos. Desembarcarán en un punto cercano al objetivo y avanzarán hacia la rampa con la intención de destruir todos los aviones y helicópteros allí presentes. A paso seguido deben neutralizar las posiciones antiaéreas para facilitar el aterrizaje de aviones de transporte con tropas del Ejército. El mayor Cañas no se “atortola”, para esto se ha entrenado toda su vida. De inmediato inicia la fase de planeación. Todos los comandos quieren ir, deberá seleccionar a los 32 él mismo.

En otro lugar, los pilotos, copilotos, ingenieros y maestros de carga de los Antonov del Ejército son citados por el Jefe de Operaciones de la División de Aviación Asalto Aéreo. Les explican que harán una operación conjunta con la FAC para la toma de una base aérea enemiga. Deberán transportar al sitio una unidad de comandos en operación aterrizada.

Les dan los detalles del objetivo y les explican las amenazas antiaéreas. Por supuesto, la operación será nocturna.

El teniente coronel Granda, jefe del Batallón de Comandos del Ejército irá personalmente a comandar su unidad en esta operación. Siempre ha sido un ejemplo para sus hombres. Ha organizado dos compañías con 50 comandos cada una: “Aniquilador” y “Destructor”, la primera estará comandada por el mayor Goez, y la segunda por el capitán Cárdenas, los dos con amplia experiencia en combate y varias medallas de orden público.

Las compañías se organizan en dos pelotones de a 25 hombres, en cada pelotón hay un oficial y tres suboficiales. Los pelotones están formados por  tres escuadras, dos de asalto y una de armas de apoyo. Cada escuadra cuenta con un radio-operador y un enfermero de combate. Se han comprado de urgencia más mochilas médicas a la empresa DERCA S.A.S., nuevamente el señor Henry Velandia cumplió con el pedido a cabalidad.

Todos los comandos se conocen y se respetan. Han estado juntos en exitosas operaciones contra blancos de alto valor, pero no pueden hablar de eso.

El mayor Goez acaba de ser padre. Su esposa Martha Cecilia ha dado a luz a la hermosa Luisa Fernanda. Conoció a su bebé  por unas fotos que su esposa le colocó en el Facebook. “Normal en el Ejército”. Este es un estilo de vida en el que probablemente no verás nacer a tus hijos ni morir a tus padres. El dramatismo de los últimos acontecimientos con Venezuela, el nacimiento de su hija, y la misión que le han encomendado, hacen que Goez tenga intensos sentimientos encontrados. Pero, como siempre, saldrá adelante haciendo su mejor esfuerzo.

El mayor Babativa fue sorprendido por la guerra mientras realizaba una operación en el Casanare. Tuvo el buen juicio de ocultar su Arpía para preservarlo. Ahora le han ordenado apoyar una operación especial para la captura de un aeródromo enemigo.

El teniente Jaramillo, piloto de UH-60, acaba de ver a unos compañeros ser derribados por el impacto simultáneo de dos misiles Igla venezolanos, y no está muy contento de que le hayan asignado esta misión. Ni siquiera es que tenga miedo a la muerte, teme hacer sufrir a su mamá si llega a fallecer. De por sí la señora Clemencia no ha tenido vida desde que todo esto empezó, y por desgracia él no ha podido llamarla con tanto ajetreo.

Cinco horas después, y luego de un viaje rápido a baja altura, cuatro UH-60L de la FAC desembarcan a 32 comandos de la ACOEA a 200 metros de la rampa de la base aérea enemiga, y se retiran escoltados por un Arpía III. El tiroteo empieza de inmediato. Nuestros comandos usan lanzacohetes M-72 LAW para destruir dos helicópteros Cougar y cinco aviones Tucano que están en dicha rampa. Por si acaso también le disparan a un avión C-26B Metroliner que tiene un FLIR por debajo, debe ser un avión militar.

Junto al mayor Cañas va el comando Benítez, quien logró “apuntarse” para esta operación. Cañas tiene una herida en la pierna que sangra mucho, pero sigue avanzando y disparando. Toman la torre de control y las instalaciones adyacentes. El segundo equipo avanza hasta las posiciones de la defensa antiaérea. Al momento de matar al último resistente en la posición antiaérea y capturar seis misiles Igla y dos piezas de artillería ZU-23-2, nosotros tenemos 7 muertos y 12 heridos, incluyendo al jefe de los comandos que tiene una herida en la pierna. Apenas el 40 % del personal está combatiendo, pero aun así son capaces de mantener a raya a la unidad de seguridad venezolana, alejándola de la pista.

Son las seis de la tarde cuando en el sitio se escucha ruido de hélices y luego el chirrido que producen las ruedas de un avión al tocar el asfalto. En menos de un minuto un segundo avión llega. Se trata de dos Antonov de la Aviación del Ejército de Colombia. Una vez en tierra abren las rampas y de allí descienden 100 de los más aguerridos comandos del Ejército Nacional de Colombia. Los Antonov se retiran de inmediato. La compañía “Destructor” acude al sitio del combate a auxiliar a los ACOEA que ya tienen tres muertos más. “Destructor” envuelve al enemigo y le obliga a rendirse. Allí se captura a 20 militares venezolanos. Inmediatamente se procede a ocupar las instalaciones y a montar seguridad en todas las edificaciones. Sobre la torre se coloca a dos TEPLA con fusil Barret calibre .50, los ACOEA asumen la posición antiaérea usando los Igla capturados al enemigo, mientras que las piezas ZU-23-2 son dispuestas para defender el acceso por carretera al aeropuerto.

La compañía “Aniquilador” despliega sus dos pelotones separados del otro lado de la pista, formando un triángulo defensivo cuyo vértice es la torre de control. Seis francotiradores y equipos antitanque son dispuestos en el perímetro. Una vez asegurado el aeropuerto, el teniente coronel Granda transmite la señal convenida: “Troya es nuestra”. En ese momento los pilotos de una escuadrilla de transportes de la FAC cargados con infantería inician su despegue hacia la base aérea enemiga capturada.

El contra-ataque venezolano no se hace esperar. Les disparan desde todas direcciones. Unidades de la Guardia Nacional Bolivariana y unidades de milicianos están decididas a exterminar a nuestros hombres, quienes a su vez -debido al aislamiento en el que se encuentran y a lo crítico de su misión- solo tienen las opciones de vencer o morir.

El Mayor Goez lidera un envolvimiento a unos guardias nacionales que se aproximan por el norte cuando recibe dos disparos en el pecho y cae muerto, su rostro revela la fiereza de su carácter. Aun empuña su fusil Galil ACE como si después de muerto quisiera seguir combatiendo. El enemigo también tiene francotiradores. Son milicianos armados con fusiles rusos Dragunov. El francotirador que mató a Goez es detectado y neutralizado por nuestros TEPLA. Los Tiradores Escogidos de Plataforma se han vuelto críticos en este combate.

Ya en la oscuridad de la noche el teniente coronel Granda improvisa un puesto de mando y ordena llamar a sus oficiales, rápidamente acuden el mayor Cañas de la ACOEA, el capitán Cárdenas y el teniente Quiroz de los comandos del Ejército. Este último ha asumido el mando de la compañía “Aniquilador” después de la muerte del Mayor Goez. Granda les informa que a más tardar en una hora llegarán refuerzos por vía aérea, y que a más tardar en 24 horas llegarán dos BACOT que se infiltran por tierra. El enemigo ha tomado esta operación muy en serio. Mientras que ellos han invadido La Guajira ocupando miles de kilómetros cuadrados de nuestro territorio, este es el único lugar del territorio venezolano que está en nuestras manos. Somos -dice- la espina en su costado, y no escatimarán esfuerzos para destruirnos. Resistir significa que tendremos bajas superiores al 90 % pero también que distraeremos tropas enemigas que vendrán hacia acá, dando tiempo a nuestras fuerzas militares de mejorar nuestras defensas en Colombia. Todos lo entienden. Lo que sigue es lanzar un ataque generalizado a las 22:30 horas contra las tropas venezolanas que cercan el aeropuerto, hay que distraerlos para que los transportes puedan aterrizar. Granda remata con la frase: “Recuerden que los comandos nunca mueren, solo van al infierno a reagruparse”, sus capitanes contestan con un sonoro “¡AJUA!”

Los TEPLA miran su reloj y preparan las miras nocturnas. Exactamente a las 22:30 horas ellos abren el ataque con sus disparos, neutralizando a los militares enemigos que estaban a descubierto y que parecían tener mando sobre los demás. El tiroteo empieza de inmediato. Nuestros hombres con sus NVG habían tomado posiciones ventajosas y desde allí avanzan para arrollar al enemigo. Se llevan una sorpresa cuando entran en escena unos vehículos blindados de la Guardia Nacional de Venezuela, se trata de blindados VN4. Por fortuna para nosotros su única arma es una ametralladora colocada encima en una torreta descubierta. Nuestros francotiradores dan cuenta rápidamente de los operadores de las ametralladoras y los VN4 se retiran. Causamos muchas bajas al enemigo. Es aquí cuando la experiencia de nuestro personal sale a relucir. El teniente Quiroz se comprometió con sus hombres a darles “sopa y seco” a los venezolanos por haber matado a su jefe. Y como se ven las cosas también les están dando la “sobremesa”.

A las 23:00 horas hemos ampliado el perímetro que controlamos, dimos de baja a 42 enemigos, tenemos 25 prisioneros, capturamos su armamento, 3 vehículos VN4 y 5 Tiunas. El teniente coronel Granda recibe por radio el aviso de proximidad de los aviones de transporte.

A bordo de su Hércules, el coronel Viana es oficialmente el comandante de misión de transporte aéreo estratégico. Lidera la formación de cinco aviones de transporte que van volando hacia la pista táctica enemiga que hemos capturado. Por 15 años ha sido piloto de Hércules y por ello está en capacidad de sacarle a la máquina todo lo que puede dar, se necesita, pues su Hércules es uno de los dos únicos supervivientes luego del demoledor ataque a CATAM. El vuelo ha sido como se planeó, aprovechando al máximo la topografía para ocultarse de los radares de alerta temprana del enemigo. En cada Hércules van 90 soldados armados y equipados, los dos Fokker también llevan 90 hombres cada uno, mientras que el CASA C-295 van 70 valientes infantes dotados de muchas armas ligeras de apoyo. 430 hombres que harán la diferencia. Están a 5 minutos de su destino cuando Viana ve venir hacia él un destello a toda velocidad. Se trata de un misil antiaéreo S-300 que impacta al Hércules de vanguardia y lo derriba. A los 5 segundos cae el segundo avión. Los otros pilotos realizan una lenta maniobra evasiva y descienden casi hasta las copas de los árboles. Los pilotos y copilotos que vieron lo que pasó están en shock, pero no cambian de rumbo. Ahora están a dos minutos del objetivo. Los cuerpos de nuestros soldados caen al vacío junto con restos en llamas de los aviones. Algunos soldados todavía están vivos mientras descienden, es una muerte horrible.

Las tropas venezolanas cortaron la electricidad en el aeropuerto, no hay forma de encender las balizas nocturnas, de tal manera que nuestros hombres de la ACOEA encienden bengalas sobre el lado derecho de la pista, de extremo a extremo. Con esa guía los pilotos pueden aterrizar. Apenas tocan tierra los soldados salen disparados de los aviones y forman un perímetro de seguridad. Los oficiales se dirigen al puesto de mando que les han señalado. Allí los recibe el teniente coronel Granda. De los 430 hombres esperados, 180 murieron al ser derribados los transportes. Los 250 restantes relevarán a los comandos en sus posiciones para que estos puedan comer y curar sus heridas. El relevo en posición se hará de inmediato, los suboficiales se encargarán de orientar a los infantes recién llegados. Mientras tanto dos aviones despegan nuevamente y se marchan, en el Hércules se cargan rápidamente los heridos graves y algunos de los muertos. El mayor Cañas se rehusa a ser evacuado.

“Si ha de haber conflictos que sea mientras yo viva, que mi hijo pueda vivir en paz.”

Thomas Paine

(1737-1809)

Cordialmente le invitamos a leer los otros artículos de la serie: Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 - Parte 5 - Parte 6 - Parte 7 - Parte 8 - Parte 9

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Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ 
Director de www.fuerzasmilitares.org 
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