Aviones cazabombarderos Kfir reabasteciéndose de un tanquero de la FACLa señora Martha Cecilia, esposa del fallecido Mayor Goez, está en el funeral de su esposo con la pequeña Luisa Fernanda en sus brazos, una inquieta bolita de colores en medio de tanto luto. Luisa Fernanda -ajena a todo lo que ocurre-, no se tranquiliza ni siquiera cuando el oficial que preside el funeral militar le entrega a su madre una bandera impecablemente doblada, la Medalla al Valor, y un estuche con las insignias de teniente coronel, por el ascenso póstumo del comando caído en acción.

La Operación Troya se convirtió en una fábrica de héroes, por desgracia la mayoría de ellos no sobrevivió. Hubo dificultades para evacuar los cuerpos, por lo que tuvimos que pactar con el enemigo una tregua de 3 horas para retirar los cadáveres del campo. Gracias a eso pudimos traer a casa los restos mortales del ahora teniente coronel (f) Goez. Él no conoció a su niña, nunca la vio en persona ni la cargó, pero ella crecerá sabiendo que su padre fue un héroe verdadero.

En el funeral están los familiares de Goez, los de su esposa, y un grupo de amigos militares y civiles. Allí está el teniente coronel Gutiérrez, jefe de asuntos espaciales de la FAC. Se despidió de la viuda y tomó su vehículo para ir a una reunión urgente con Iván Luna, gerente comercial de Sequoia Space. La orden es acelerar el lanzamiento del FACSAT1 sin escatimar en gastos. Este es el  satélite más complejo que haya construido Sequoia y será el primero con aplicación militar.

 

En el funeral está también el mayor Londoño, piloto de Kfir que estaba de vacaciones cuando todo empezó. Saldrá del funeral a tomar un helicóptero rumbo a una base de despliegue táctico donde están los aviones Kfir de su escuadrón que sobrevivieron al ataque aéreo enemigo.

Cuando Londoño llega al helipuerto le piden esperar un momento. Nota que están cargando el helicóptero con tubos de paracaídas de frenado para Kfir. Allí está el señor Guillermo Ramos, el gerente de Antares IAC, empresa colombiana pujante y creativa, que entre otras cosas produce esos paracaídas y tanques auxiliares de combustible para el equipo Kfir. Ahora su producción tiene un carácter vital para el esfuerzo de guerra. Cuando todo está listo Londoño se acerca al UH-60L, cruza una mirada con el piloto, el teniente Jaramillo, y se saludan con un ligero movimiento de cabeza. Londoño se acomoda y el helicóptero despega.

El sargento segundo del cuerpo de infantería de marina Araujo estaba de permiso en María La Baja cuando la aviación militar venezolana atacó la Base Naval de Cartagena. Regresó rápidamente a ayudar en las operaciones de rescate. Allí había de todo, bomberos, defensa civil, policías, infantes de marina, y muchos civiles que acudieron como voluntarios a ayudar a sus fuerzas militares.

Con tantos heridos fue necesario habilitar un puesto de triage para dar prioridad al uso de las ambulancias y los primeros auxilios en el sitio. Hay que llevar a los heridos graves a otros hospitales y clínicas pues el hospital naval también resultó afectado.

Los muertos son dispuestos en una edificación cercana, posteriormente serán llevados a la morgue. En este momento la prioridad son los heridos. También hay hombres atrapados dentro de los buques semi-hundidos en la bahía y en el muelle. Se requiere de equipos especializados de salvamento.

El sargento (CIM) López es un comando anfibio. Ha sido convocado por la Jefatura Naval de Operaciones para una misión. Han mandado a llamar a todos los infantes de marina que tengan curso de Reconocimiento Anfibio y Demoliciones Submarinas (RADS). Con ellos se han conformado dos equipos para llevar a cabo misiones de carácter estratégico.

Al equipo “Antares” bajo el mando del teniente (CIM) González, le ordenan rehabilitar los submarinos SX-506 e ir con ellos hasta la península de Paraguaná en territorio venezolano, a atacar los buques surtos en la base naval Juan Crisóstomo Falcón.

Al equipo “Canopus” comandado por el teniente (CIM) Pernet, le ordenan acondicionar algunos submarinos y semisumergibles capturados al narcotráfico, para trasladarse al canal del lago de Maracaibo a instalar minas antibuque. El bloqueo del paso por este lugar afectará gravemente la economía del enemigo.

Un tercer equipo, “Sirius”, es conformado con oficiales y suboficiales en retiro que sirvieron en los Comandos Anfibios. Quedan en reserva.

Todos trabajan febrilmente para rehabilitar los viejos submarinos SX-506, las lanchas submarinas Chariots, y los equipos decomisados al narcotráfico.

El general (CIM) Luis Gómez Vásquez se lamenta de no ser en este momento el comandante de la Infantería de Marina y dirigir las operaciones directamente. Ahora desde la jefatura de acción integral (J5) del Estado Mayor Conjunto debe hacer un trabajo diferente.

Se dispone a reunirse -como cada 6 horas desde que empezó la crisis- con los jefes de prensa de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional para analizar el desarrollo de la situación en los medios de comunicación y decidir cómo manejar la información que se va generando. Allí están la teniente coronel García del Ejército, la capitán de corbeta Paeres de la Armada Nacional, la teniente coronel Alarcón de la Fuerza Aérea y el intendente jefe Cantillo de la Policía Nacional. El Coronel Espejo, director de comunicaciones estratégicas del comando general llega con retraso porque viene de otra reunión con el Comandante General de las FF.MM. y el Ministro de Defensa.

El suboficial encargado inicia el informe: “la prensa internacional ratifica una y otra vez que Venezuela ha invadido territorio colombiano, resaltando el gran número de víctimas en los ataques aéreos, además de las víctimas militares también hay civiles. Decenas de mandatarios por todo el mundo se solidarizan con Colombia y piden a la OEA y al consejo de Seguridad de la ONU intervenir para frenar el conflicto, volviendo al statu quo anterior. En Nicaragua, Bolivia y Cuba, hay manifestaciones a favor de Venezuela. En Nicaragua piden unirse a Venezuela para recuperar San Andrés y Providencia. Y así sigue por media hora más el resumen del registro de medios internacionales. Luego de la discusión de rigor, se produce un acta con recomendaciones para el Ministro, el Comandante General, los Comandantes de Fuerza y el Director de la Policía.

La teniente coronel Alarcón entrega una copia del acta con las recomendaciones al capitán Castro, ayudante del COFAC, quien a su vez la entrega a su jefe. La hoja con las recomendaciones del J5 queda sobre el escritorio del comandante de la FAC, se colocó sobre la orden de operaciones donde se manda a una escuadrilla de Kfir destruir el puente sobre el lago de Maracaibo. Inteligencia ha determinado los puntos de esta infraestructura donde el daño se maximiza, y ha sustentado cabalmente el impacto que esta operación tendría en la situación general del Teatro de Operaciones Norte.

El informe de inteligencia está firmado por el coronel Marco Aurelio Vesga Sarmiento, quien fue sacado de su retiro y llamado a servicio activo por el comandante de las FF.MM. para ser puesto (de nuevo) al frente de la Central de Inteligencia Conjunta. Cuando fue convocado al servicio activo Vesga se desempeñaba como superintendente de seguridad para un consorcio minero en La Jagua de Ibirico. Se pensó que su amplia experiencia y formación en el área de inteligencia, así como su paso por la OEA como asesor, serían de máxima utilidad.

El mayor Londoño de la FAC, llega a la base aérea táctica “Delta” (las otras tres: “Alfa”, “Bravo” y “Charley” son para helicópteros y no cuentan con pista). Le informan que allí tienen a 6 Kfir supervivientes: 4 Kfir C10, 1 Kfir C12 y un Kfir TC12 biplaza. Además cuentan con tres OV-10 Bronco y dos Super Tucano. Hay otros aviones de combate y apoyo supervivientes en otras bases y pistas. En este lugar se practican avanzadas técnicas de camuflaje para que el satélite de observación Miranda (venezolano) no detecte los aviones, pues eso originaría un ataque inmediato de la aviación militar venezolana.

Los dos SX-506 se detienen a 5 kilómetros de la base naval venezolana. Los comandos salen por la escotilla y desenganchan las Chariots. Las abordan y navegan sumergidos hacia el objetivo. En este preciso momento otros RADS están anclando seis minas en el fondo del canal del lago. Hasta ahora todo está saliendo bien.

Los pilotos de Kfir en la base Delta caminan hacia sus aviones, acaban de salir del briefing de la misión. De los seis aviones disponibles cuatro irán en configuración de ataque (2 C10, 1 C12 y 1 TC12) y dos como escolta (2 C10), el TC12 llevará el pod de contramedidas electrónicas para interferir los radares venezolanos. Los aviones de ataque llevarán bombas Spice 1000.

Todos los pilotos entregan al comandante de la base una carta de despedida para sus familiares en caso de no volver de la misión, y cada uno se asegura de llevar consigo ese objeto especial al que consideran un amuleto, quizá una fotografía familiar. La suerte está echada.

Al abordar su Kfir el mayor Londoño se siente confiado. Coincidencialmente todos los pilotos que participarán en esta misión, estuvieron en Red Flag con él, son los mejores. Todos han participado en diversas ocasiones en operaciones nocturnas entregando bombas guiadas por láser.

Carretean hasta la cabecera. Cargados al máximo de su capacidad, los Kfir consumen todo el largo de la pista en el despegue. Una vez están todos en el aire toman rumbo al norte.

A los pilotos les preocupa el tema del retanqueo para poder regresar a la base. Zeus (el único tanquero superviviente) es demasiado grande y de seguro será detectado por la defensa aérea enemiga. Les han dicho que la canciller está negociando algo con Holanda, no está claro si es la posibilidad de aterrizar en Curazao o el uso de su espacio aéreo. Las negociaciones tienen que ver con los contactos previos referidos a la afiliación de Colombia a la OTAN.

La destrucción del puente sobre el Lago de Maracaibo persigue dificultar la logística de las fuerzas venezolanas que invaden la Guajira. Como operación complementaria orientada a este mismo objetivo estratégico, se está movilizando a tres brigadas móviles a bloquear por el sur del lago.

Las lanchas Chariots llegan a su destino. En la base naval hay varios buques. De acuerdo a instrucciones deben priorizar el ataque. Revisan sus opciones: entre los 5 buques mayores hay una fragata Lupo y una patrullera Vosper con misiles. Esos serán los objetivos. Sacan las cargas magnéticas, ajustan el temporizador de las espoletas y las colocan bajo el casco de los buques que han sido seleccionados, en la posición aproximada señalada la por inteligencia militar para causar el máximo daño. Se retiran con el mismo sigilo con el que llegaron.

Los seis Kfir vuelan bajo cubriéndose con el relieve. Esperan no toparse con un radar Gap Filler (cubre brechas) que los delate. Aunque llevan lo último en guerra electrónica, como los pods EL/L-8222, ninguna precaución es exagerada.

Superados los Montes de Oca viran hacia el este, pasarán muy cerca de una base aérea enemiga que nuestros comandos se tomaron por asalto y donde todavía se combate.

Las pantallas de instrumentos presentan toda la información pertinente en el perfil de ataque a tierra. Los escoltas vuelan fuera de la formación siguiendo un patrón de vuelo diferente que les permite maximizar la cobertura de sus radares. En este momento es que verdaderamente se aprecia contar con el radar multimodo Elta EL/M-2032.

Estando a 80 kilómetros del objetivo adoptan el perfil de vuelo sugerido para el lanzamiento de las Spice 1000, la necesidad de lanzarlas al máximo de su alcance obliga a elevarse para alcanzar una altura óptima, se elevan y cuando el indicador señala que están a 55 kilómetros del objetivo, realizan el lanzamiento. Estas armas son “stand off” (que se disparan fuera del alcance de las defensas antiaéreas del objetivo) y “fire and forget” (“dispara y olvida”, significa que una vez disparada no requiere mayor intervención humana), así que una vez se desprenden de la carga, los aviones rompen a la izquierda. Londoño informa por radio que se ha realizado el lanzamiento. Como respuesta le dicen que no se cuadró nada con Holanda, por lo que según lo planificado viran al nor-oeste y descienden, van hacia el Caribe colombiano.

Zeus viene desde San Andrés a su encuentro. En este momento, por el sur y el centro de la frontera de 2.219 kilómetros de extensión, dos grupos de a 4 aviones VIP a reacción (tres civiles y uno militar en cada grupo) ingresan al territorio venezolano en una formación que simula ser militar. Se aseguran de ser detectados por los radares venezolanos, con lo que activan las alarmas del Comando de Defensa Aérea Integral, CODAI. Distrayendo la atención y los recursos hacía ellos, quitando presión a la escuadrilla de Kfir.

Funcionó, pero no del todo. La escuadrilla del mayor Londoño fue detectada. Dos aviones interceptores Sukhoi Su-30 Mk2 son enviados contra ellos, las alarmas de radar de los Kfir están encendidas, los aviones venezolanos los están iluminando. Nuestros Kfir van volando al ras de las olas. Con los Sukhoi pisándoles los talones no podrán tanquear, menos si Zeus es destruido.

El Mayor Londoño toma una decisión, le avisa al otro piloto del elemento de escolta que regresarán e irán a enfrentarse con los Sukhois para dar tiempo al elemento de ataque de tanquear y evadirse. Rompen a la derecha y en un amplio círculo regresan por donde llegaron. Tienen a los Sukhois en pantalla pero están demasiado lejos para disparar los misiles, por el contrario, ellos mismos están dentro del alcance de los misiles enemigos, no se explican por qué no han disparado ya. El mayor Londoño repasa mentalmente todos los escenarios posibles, maniobras, recusos disponibles, supervivencia en el mar en caso de eyectarse, performance de los Python 5 y de los Derby, la distancia con los aviones enemigos se acorta… En este momento las Spice 1000 impactan su blanco.

“El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos

cuando llegan a hacerse inevitables.”

Fénelon (1651-1715)

Escritor y teólogo francés.

 

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Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ 
Director de www.fuerzasmilitares.org 
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