Tropas del Ejército Nacional de ColombiaEl soldado profesional Zapata porta una ametralladora M-60A4, forma parte de un Grupo de Inteligencia Localizador (GIL) del Batallón de Combate Terrestre (BACOT) N° 44 “Héroes del Río Iscuandé”, orgánico de la Brigada Móvil 5. Tres Brigadas Móviles están moviéndose rápidamente hacia el este. Hace 15 horas que el BACOT 44 cruzó la frontera y entró en territorio venezolano. La necesidad de moverse rápido y con precisión obliga a las tropas a hacer uso intensivo de los Geo-Posicionadores Satélitales (GPS) y de los Anteojos de Visión Nocturna (NVG).

Los soldados de las Brigadas Móviles 5, 12 y 15 avanzan a marchas forzadas. Tienen la misión de establecer posiciones defensivas que impidan el movimiento del enemigo desde el sur del lago hacia el norte.

Se espera que la Fuerza Aérea Colombiana destruya una parte del puente sobre el Lago de Maracaibo, impidiendo el paso por el mismo durante un tiempo. Esto afectará la logística enemiga forzándole a intentar abastecer por otros medios, sin embargo rápidamente intentará restablecer las comunicaciones por tierra, siendo el curso de acción de más probable adopción, que la nueva ruta sea por el sur del Lago de Maracaibo y hacia el norte. Esto último es lo que la Fuerza de Tarea Águila impedirá.

El General Perdomo, comandante de la F.T. Águila tiene órdenes precisas: una vez en el sitio debe garantizar que ningún abastecimiento enemigo logre llegar a destino por esta ruta. Rápidamente el Estado Mayor acuño el lema de la Fuerza de Tarea Águila: “¡No Pasarán!”.

Los comandantes de la Brigadas Móviles, Coroneles Zuleta, Ramírez y Fonseca, recibieron con regocijo la orden que vino directamente del Comando General de las Fuerzas Militares. Consideran un honor hacer parte de una gran operación de contraataque. Todos sus oficiales, suboficiales y soldados, son voluntarios.

El plan es simple: teniendo en cuenta el eje de avance sur-norte, y las barreras geográficas que constituyen al este el Lago de Maracaibo, y al oeste la Sierra de Perijá, se establecerá un dispositivo que contempla una Brigada al centro (la 12) con un completo plan de barreras y operaciones de negación, una Brigada al sur (la 5) y otra al norte (la 15) desplegadas para desarrollar operaciones de guerra irregular que atenúen el ímpetu de los subsecuentes contraataques enemigos.

En las actuales condiciones resultaba imposible movilizar por aire a las tres Brigadas. La concentración de personal y equipos está desaconsejada en las medidas pasivas de defensa antiaérea. Sin embargo una vez estén en posición, se enviarán abastecimientos críticos por helicóptero a distintos puntos del dispositivo.

El soldado Zapata camina junto a Correa, su amunicionador. Llevan 8 años como Soldados Profesionales, estuvieron juntos en la ESPRO. Zapata es de Pitalito, Huila, y Correa es de Yarumal Antioquia. Correa es casado y tiene un hijo de 4 años. Dice que su esposa es más valiente que él, pues debe serlo para poder soportar todos los retos y dificultades de ser la esposa de un militar. Correa no le contó que se ofreció como voluntario para la misión, ella le habría reprochado por no poner a su familia por delante. Es que si lo hiciera, no podría seguir en este trabajo. Recuerda aquella frase que le inculcaron de recluta: “cuando el clarín de la patria llama, hasta el llanto de la madre calla.”

Zapata le hace señas a Correa, necesita parar a orinar. Debe hacerlo rápido o se separarán de su GIL. Se detienen un momento. De repente, mientras Zapata está en lo suyo, se escuchan disparos adelante. Es un combate de encuentro con unidades venezolanas. El puntero dio de frente con un pelotón de “Caribes” en desplazamiento y de inmediato se inició el enfrentamiento. Los venezolanos no tuvieron oportunidad, el combate duró apenas 19 minutos.

La marcha continúa con el mismo ímpetu. El Coronel Ramírez recibió el reporte por radio y actualizó la carta de situación. Debe haber otras unidades de Caribes cerca. Ramírez avisa al General Perdomo, quien en esta red tiene el indicativo “Águila 6”.

La vanguardia llega al primer punto de control. Aquí se deben separar las columnas de marcha. Los punteros colocan el material reflectivo de acuerdo a lo planeado y se disponen a dirigir el tráfico de personal. La Brigada Móvil 15 se dirigirá al nor-este, la Brigada Móvil 12 se dirigirá al este, y la Móvil 5 seguirá rumbo al sur-este.

Zapata y Correa son de la Brigada Móvil 5, claramente la unidad de entrará en combate primero, y además a su Batallón le “figuró” la zona más al sur. Por fortuna no deben defender posiciones fijas como sus lanzas de la BRIM 12, eso es peor, pues pueden ser víctimas de la aviación o la artillería enemiga.

El teniente Perea, comandante del GIL del que Zapata y Correa son orgánicos, recibe la orden por radio de dirigirse a unas coordenadas específicas, en donde deben preparar emboscadas contra el tráfico militar enemigo que pase por la carretera. El soldado Muñoz, radioperador del Teniente Perea, ha estado teniendo problemas con su radio Tadirán debido a un defecto en las últimas baterías recibidas. Es muy afortunado que el Batallón cuente con cargadores solares, esto les dota de gran autonomía y les permite mantener el equipo funcionando.

Muñoz recuerda que el otro día, mientras fue a recargar baterías, dejó el equipo en el cambuche y Correa le escondió el cuaderno de claves. Cuenta que casi le da un infarto cuando no lo encontró en el equipo de campaña. Todos estaban serios mientras él desesperado hurgaba en toda su intendencia y regaba las raciones. Al final, muertos de la risa, le entregaron el cuaderno. Fue una especia de “iniciación”, ahí dejó de ser un recluta y se convirtió en un Soldado Profesional, muy metódico y cuidadoso. Apenas está en su primer año como profesional.

El Teniente dispuso el GIL para realizar una emboscada sobre la carretera, pensando en actuar sobre vehículos o convoyes que marchen en sentido sur-norte.

A la escuadra de Zapata y Correa le fue asignado el rol de seguridad, por lo que se separan del resto y buscan un lugar elevado con buena visibilidad y campos de tiro. Las otras tres escuadras están posicionadas para la misión, conformando equipos para una emboscada en “L”.

Este GIL solo cuenta con 4 RPG-22, así que si llegan más de cuatro blindados, habrá que improvisar.

El ametralladorista Zapata se posiciona junto a una roca. A su lado está su amunicionador el soldado Correa. Observan el terreno, establecen campos de tiro, anotan en una libreta las referencias y mediciones aproximadas y finalmente clavan unas estacas que servirán para ayudar a apuntar de noche si es necesario. Finalmente se dedican a cavar para mejorar su posición.

El morterista y su amunicionador están adelantando procedimientos similares. Están ubicados a 20 metros de la posición de la ametralladora. El Teniente Perea con su radioperador pasa por las posiciones dando instrucciones y haciendo todo tipo de recomendaciones. Les recuerda que el 2do GIL está 1 kilómetro más arriba por la carretera y que el 3ro está a 3 kilómetros de distancia. Sin embargo insiste en que si algo ocurre no retrocedan al norte sino que se muevan hacia el oeste. Hacia un cerro alargado que se divisa desde allí y en donde hay una unidad de reserva, con muchas armas de apoyo. Allí se reagruparán de ser necesario.

Todos están cansados por la marcha forzada. Establecidas las posiciones solo queda esperar. Si el puente sobre el Lago de Maracaibo es destruido, les va a tocar “probar finura”. Correa saca una ración, hace 20 horas que no comen, Zapata va adormir un poco, le pide a Correa que haga el primer turno. No hay novedad.

A las 3 horas y 45 minutos de haber establecido las posiciones, llegaron 5 helicópteros Mi-17 al sector de la BRIM 12, llevando en eslinga obuses de 105 mm y sus municiones. 15 minutos después, cada Brigada de la FT Águila fue abastecida por dos distintos UH-60L. Siguiendo una rápida cadena logística, a la posición de Zapata llegó más munición eslabonada y seis raciones de campaña. La experiencia que se ha logrado tras tantos años de vivir en guerra es envidiable.

A las 5:30 AM del día siguiente llegan noticias: el Puente sobre el Lago de Maracaibo fue atacado y severamente dañado. La circulación de vehículos por él se hace imposible. El General hace programa con todos los Batallones, les hace saber que según lo previsto en las próximas horas estarán en combate y “les echa la bendición”.

El informe desciende por la cadena de mando hasta llegar a Zapata. El Teniente fue a verlos y pausadamente les hizo saber del éxito de la misión de la Fuerza Aérea Colombiana, y les habló del compromiso que ahora deben asumir. Lo que ellos hagan aquí, tendrá repercusiones estratégicas en el Teatro de Operaciones Norte. A tal punto que podrían llegar a estrangular la logística enemiga. ¿De qué le servirían sus tanques si no tienen gasolina?, ¿de qué le servirían sus armas de artillería si no reciben municiones?, ¿cómo se sostendrían sus tropas si no reciben alimentos, medicinas u otros abastecimientos en cantidad suficiente? Todos están convencidos de la importancia de su misión.

El comandante del pelotón de “Caribes”, antes de morir radió la situación en que se encontraba, por lo que el mando venezolano sabe ya que en el área hay unidades colombianas operando. Se ordena a todos los Caribes de la zona y a los destacamentos de la Guardia Nacional de Venezuela, rastrear el área general para detectar a las fuerzas colombianas e intentar determinar su dispositivo, composición y fuerza.

El General Perdomo tiene su Puesto de Mando al centro del dispositivo. Le rodean los hombres de la Compañía de Seguridad. Todo el día han estado sobrevolando la zona pequeños UAV venezolanos, por la tarde pasaron tres Tucanos, en aparente misión de reconocimiento.

El tráfico por la carretera es mínimo, se trata de vehículos civiles de distinto tipo, pero casi ningún camión. No se les molesta para no revelar el dispositivo. Por la noche se desatan una serie de combates entre patrullas. Los Caribes se han infiltrado al interior de nuestro dispositivo. El General Perdomo desde su puesto de mando analiza la situación sobre una carta, ni él ni su Estado Mayor ven un orden en estos combates, se trata de escaramuzas al azar. Sin embargo, cada contacto le da al enemigo la certeza de nuestra presencia.

Al amanecer, el Soldado Profesional Zapata ve sobre la carretera a un grupo de blindados ligeros enemigos que se aproximan lentamente. Junto a ellos van tropas de infantería. Despierta a Correa y toma posición. “Por si las moscas” Correa lanza piedras a la posición del morterista. Todos están alertas.

La orden es no disparar hasta que el Teniente de la señal. Zapata se da cuenta de lo difícil de la situación al recordar que su GIL apenas cuenta con cuatro lanzacohetes antitanque, pero ya ha contado más de 18 blindados enemigos.

El Teniente Perea ha informado por radio al escalón superior de la presencia del enemigo. El plan aquí es emboscar a la vanguardia y atacar con artillería al cuerpo principal.

Zapata y Correa ven pasar a los blindados enemigos acompañados por muchos infantes. Se dirigen a la zona de emboscada.

Cuando el BTR-80 que punteaba la columna venezolana fue impactado por un cohete antitanque, el personal y vehículos que le seguía se desplegó de inmediato sobre el terreno adyacente a la carretera, solo para encontrarse con que este estaba minado. Varios vehículos fueron inutilizados por minas antitanque y muchos soldados venezolanos murieron al recibir el impacto de las esquirlas de las minas Claymore.

Zuleta y el morterista abren fuego sobre las tropas venezolanas que van detrás. La sorpresa logra fijarlos al terreno por un momento, pero se recuperan y contraatacan. El ruido es ensordecedor. Los blindados venezolanos intentan maniobrar por el flanco para aplicar un envolvimiento al enemigo que ha emboscado a su vanguardia, pero en breve inicia un ataque de artillería. Los obuses colombianos de 105 mm lanzan múltiples granadas sobre las tropas enemigas, algunas con espoleta de detonación aérea que dispersan esquirlas desde arriba y a alta velocidad sobre la infantería.

El Soldado Profesional Correa le lleva a Zapata 4 cananas adicionales y prepara el cañón de repuesto de la M-60 para cambiarlo cuando Zapata le avise, mientras tanto sigue disparando su Galíl contra los soldados enemigos.

El Teniente Perea llega a la posición de la seguridad con su inseparable radioperador, para obtener una visión más clara de la situación y reportarla. Desde la trinchera usa sus binoculares para escudriñar el área. Verifica el buen trabajo que está haciendo su Sargento al dirigir el fuego de la artillería. En la distancia ve que se acercan desde el sur un importante número de blindados y otros vehículos. Sobre ellos vienen varios helicópteros artillados.

Mientras Perea da su informe por radio, su radioperador le toca el hombro para que voltee, al norte de su posición cientos de paracaidistas enemigos están descendiendo. Es un claro envolvimiento vertical.

El General Perdomo y su Estado Mayor reciben los informes con estoicismo. Era lo esperado. El enemigo hará todo lo que sea necesario para tener una línea de abastecimiento por tierra. Toma la radio y transmite un mensaje corto y contundente:

- “Aquí Águila 6 a todas las estaciones: ¡No pasarán!, ¡No pasarán!, ¡No pasarán!...”

"En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos."

Marco Tulio Cicerón

 

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Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ 
Director de www.fuerzasmilitares.org 
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