Infantes de Marina en ejercicio de infiltración con bote neumáticoEl problema de la ausencia de buques de desembarco anfibio en la Armada Nacional, y cómo esto limita las posibilidades de nuestra Infantería de Marina.

La función primordial de la Infantería de Marina es brindar a la Armada, de la que forma parte en la mayoría de los países, la capacidad de proyectar el poder naval hacia la tierra, generalmente a través del desembarco de hombres, armas y recursos, en playas hostiles o potencialmente hostiles, para variar allí el equilibrio de fuerzas a favor de los propios fines, tanto en conflictos regulares e irregulares.

En tiempos modernos, la Infantería de Marina de los países industrializados se ha convertido en la fuerza de intervención por excelencia, a través de la que dichos países defienden sus intereses o imponen su postura política a las demás naciones del mundo.

El tipo de misiones que desarrolla la Infantería de Marina requiere un entrenamiento especial y un constante alistamiento operacional, así como les es indispensable contar con adecuados medios para el desembarco anfibio, que garanticen el rápido y eficiente transporte de las tropas hasta el objetivo, y una vez allí permitan pasar de los buques a la cabeza de playa con seguridad y contundencia. Para cumplir con estos requerimientos la industria militar de los distintos países ha desarrollado diversos buques, vehículos, y medios especiales.

La Infantería de Marina de Colombia, que nace con la patria misma, y que tiene en sus filas a más de 22.000 hombres, no tiene a su disposición ningún buque de desembarco anfibio con el cual poder cumplir su más importante misión en caso de conflicto internacional: proyectar el poder naval hacia la tierra. Este es uno más de los absurdos históricos que afectan a las Fuerzas Militares de Colombia y por lo tanto afectan la seguridad de todos los colombianos.

Uno podría preguntarse por qué hemos llegado a esta situación, pero resulta que no llegamos, siempre hemos estado allí. Nuestra Infantería de Marina ha sido empleada por el Comando de la Armada Nacional para los más variados fines, que van desde proporcionar seguridad a las bases navales, personal, y demás instalaciones de la Armada Nacional, hasta asumir el control de las jurisdicciones terrestres y fluviales asignadas a la Armada Nacional, pero no ha habido nunca el interés real por dotarla con adecuados medios de desembarco.

A la Armada Nacional, además de defender la soberanía en el mar territorial y la zona económica exclusiva, le corresponde responder por la seguridad y el orden público en cerca de 40.000 kilómetros cuadrados de territorio continental y de 8.865 kilómetros de ríos navegables, empleando para ello al Cuerpo de Infantería de Marina. De tal suerte que este cuerpo -que debería estar especializado en el desembarco anfibio-, es mayormente una fuerza contraguerrillera similar a cualquier unidad el Ejército Nacional, con un componente fluvial de primer orden, que incluso genera nueva doctrina cada día.

Los entrenamientos anuales con personal y equipos de los "Marines" de los Estados Unidos son cuestionables en tanto el personal colombiano que participa es muy poco, y quienes lo hacen se entrenan en buques y con vehículos de desembarco anfibio que Colombia no posee y que por lo tanto no estarán disponibles en caso de guerra. Además, surge la posibilidad indigna de que eventualmente participemos en una operación multinacional con nuestros aliados estadounidenses, pero como "segundones", no solo políticamente -como seguramente sería- sino también en el orden operativo. Tendríamos que pedir el favor de que nos lleven al lugar de la intervención y que nos ayuden a bajarnos de los barcos de transporte, tal como pasó en 1950 durante la participación del Batallón Colombia en la Guerra de Corea. Han pasado 60 años de esa guerra y todavía no tenemos nuestros propios barcos para el desembarco anfibio.

La orientación fluvial de nuestra Infantería de Marina, queda de manifiesto en las Unidades Operativas Menores de las que dispone, a saber:  3 Brigadas Fluviales de Infantería de Marina y tan solo 1 Brigada de Infantería de Marina, que se supone sería la de desembarco anfibio -si tuviésemos con qué hacer eso-.

Se supone que en cada uno de los Buques Logísticos clase Lüneburg de origen alemán que posee la Armada Nacional (El Cartagena de Indias y el Buenaventura), podemos embarcar el componente de maniobra de un Batallón de Infantería de Marina, pero en el destino tendría que haber un puerto, pues de lo contrario bajar a los hombres hasta una playa no preparada sería una tarea en extremo engorrosa y demorada, que debería hacerse en botes neumáticos o medios similares. Supongo que si la playa está defendida, o si la flotilla de desembarco recibe un ataque aéreo, no tendríamos ninguna oportunidad. Además, si los Lüneburg se pierden en una aventura anfibia, la flota se queda sin sus aprovisionadores de alta mar.

La Armada Nacional posee en su inventario (de buques obsoletos), un grupo de lanchas de desembarco -la diferencia entre un buque y una lancha debe ser evidente-, que son empleadas para el transporte de tropas y materiales logísticos entre y hacía las bases y puestos insulares. En una guerra, el valor militar de estas lanchas frente a las amenazas modernas, es prácticamente nulo, al tener tan mínimas capacidades de transporte y autodefensa, y poder alcanzar tan solo y en un buen día, los 8 nudos de velocidad.

De todo lo anterior podemos concluir, que si se desatase una guerra internacional en el corto plazo, tendríamos un potencial que no podríamos explotar debido a la carencia de recursos para el desembarco anfibio. Nuestros más de 22.000 Infantes de Marina, altamente entrenados en diversas especialidades y con experiencia de combate, no podrían ser lanzados desde el mar contra el territorio enemigo, y deberán ser usados como cualquier unidad regular del Ejército Nacional, perdiéndose las ventajas que representa su especial entrenamiento. Qué gran desperdicio.

Es bien sabido que los estadounidenses permanentemente están modernizando su flota, y que cada año varios buques de diferente tipo pasan a la reserva o son donados a países aliados. ¿No se supone que somos aliados de los estadounidenses?, ¿por qué no nos han donado un buque de desembarco anfibio que valga la pena?, o mejor, ¿por qué nuestros Almirantes no se han preocupado por darle piernas a nuestro Cuerpo de Infantería de Marina?


Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Editor de www.fuerzasmilitares.org
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