Fuerzas Armadas de Colombia. Foto de www.fuerzasmilitares.org
Fuerzas Armadas de Colombia. Foto de www.fuerzasmilitares.org

www.fuerzasmilitares.org (26AGO2014).- Le damos la bienvenida a nuestra sección de artículos de opinión. La responsabilidad por los conceptos y opíniones emitidos en ellos es responsabilidad absoluta de su respectivo autor y en nada comprometen al Gobierno Nacional o a las Fuerzas Militares y de Policía.

Una aclaración necesaria

En relación con la serie de artículos que estamos publicando sobre una hipotética guerra entre Venezuela y Colombia, hemos recibido cierta retroalimentación. Al momento de escribir estas líneas, los ocho artículos de la serie publicados hasta ahora suman 29.685 lecturas y contando. Además tienen un montón de “likes” en las redes sociales.

Hemos recibido algunos elogios, como la felicitación del respetado médico caleño Andrés Restrepo, quien además es “spotter” y ha puesto a disposición de la iniciativa diversas fotos de su colección. Él reconoce al igual que nosotros una serie de falencias en nuestras Fuerzas Militares, y al igual que nosotros está interesado en que esas falencias se subsanen.

Sin embargo, lo que nos ha resultado más interesante son las críticas, unas constructivas y otras absolutamente corrosivas. Por fortuna son las menos, y en ningún caso de Oficiales de las Fuerzas Militares en servicio activo, ni de funcionarios del sector defensa. Nos han criticado personas con argumentos superficiales y sospechamos que en algunos casos malintencionados.

Nos acusan de “bajar la moral de nuestras tropas”, de “querer desestabilizar al país” y de una cosa extraña que tiene que ver con el “cerebro reptiliano” y el “cerebro límbico” los cuales quedarían afectados tras la lectura de nuestros artículos. Incluso algún aventurado se atrevió a decir que el autor de estas líneas era una “Piedad (Córdoba) sin turbante”. En resumen, las pocas personas que han manifestado públicamente su oposición a nuestros escritos -en su forma y/o en su fondo-, se niegan a reconocer una realidad que es innegable, y prefieren un mundo de fantasía donde el valor vence a la tecnología (como en las películas) o donde la “malicia indígena” puede más que los misiles y las bombas (como en las películas). Un mundo de fantasía donde el enemigo es ciego, sordo, mudo, manco, cojo, y de paso retrasado mental, incapaz de articular frases coherentes y mucho menos de diseñar tácticas y estrategias con las que derrotarnos. Un mundo de fantasía donde los colombianos unidos como hermanos (pero sin recursos) lucharemos como tigres en defensa de nuestra patria.

Estas personas que nos han criticado negativamente asumen que tenemos una intención perversa, y que esa intención va en contra de los intereses de nuestro país. Nada más falso. ¿Qué puede ser más noble que decir la verdad, aunque esta verdad sea terrible para ti mismo?, ¿preferirá el enfermo de cáncer que nunca le digan que está enfermo impidiéndole así iniciar el tratamiento para mejorar?, ¿preferirá el soldado colombiano mantenerse ignorante de la amenaza que se cierne sobre él, hasta que sea demasiado tarde para remediarlo?, ¿acaso no será mejor contribuir a crear una cultura de defensa que facilite o permita realizar inversiones en armas y equipos de carácter estratégico que fortalezcan a nuestras Fuerzas Militares?, ¿acaso no es lo apropiado hacer sonar las alarmas cuando ves frente a ti el peligro?

En todo momento y de manera repetitiva a lo largo de las distintas entregas, estamos haciendo un llamado a la toma de conciencia en relación con nuestra debilidad frente a un escenario de guerra internacional, y estamos clamando porque se adquieran más y mejores equipos para dotar a nuestros hombres y mujeres de uniforme. Eso está ahí escrito pero parece que estas personas se saltaron la lectura de esos párrafos. Por eso ésta necesaria aclaración.

Finalmente, para terminar esta digresión, está el tema de la credibilidad de la información presentada. Frente a la observación de que lo que hemos publicado es “pura fantasía”, debemos responder que efectivamente en parte es fantasía. Eso es una hipótesis de conflicto: una fantasía que se basa en datos reales para presentar posibles escenarios. Hemos tomado información pública y de fuentes abiertas para construir un escenario posible de guerra con Venezuela, aprovechando para prestar un servicio social y crear cultura de defensa. No hay en estos artículos, ni en ninguna parte de nuestro website, información sensible, clasificada, o que pudiese poner en peligro la seguridad nacional. Pero si hay información pública, seria, verificada antes de usarla, y verificable por cualquiera que esté interesado. Nos hemos basado en información real para desarrollar el tema.

Hemos ofrecido a varios detractores la posibilidad de publicarles replicas sustentadas a estos artículos, pero obviamente como es más fácil criticar al que hace que hacer uno mismo, no hemos obtenido respuesta positiva de ninguno de ellos. De tal forma que continuaremos desarrollando el tema, presentando en esta entrega una revisión al asunto de las tropas. Eso sí, advirtiendo de entrada que quien escribe no tiene una gota de chauvinismo ni de xenofobia, y que es posible que al igual que con las entregas anteriores, habrá personas a las que no les guste este punto de vista y prefieran imaginarse indestructibles e infalibles, como… en las películas.

Análisis demográfico

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Venezuela, órgano oficial encargado -entre otras cosas- del censo de población, al 30 de junio de 2013 Venezuela tiene una población 30.155.352 personas. Entre ellos tiene 2.721.380 entre los 15-19 años; 2.683.639 entre los 20-24 años, y 2.567.236 entre los 25-29 años; lo que suma 7.972.255 hombres y mujeres en edades apropiadas para movilizarlos e incorporarlos a la Fuerza Armada Nacional en caso de guerra internacional.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia, nuestro país tiene al 30 de junio una población de 47.121.089 personas, entre ellos 12.428.906 con edades comprendidas entre los 15 y los 29 años, de los que 6.319.673 son hombres y 6.109.233 son mujeres.

De entrada, al hacer una simple comparación demográfica, observamos que Colombia tiene más total de población (47.121.089 contra 30.155.352 personas), y que Colombia tiene más población en edades comprendidas entre los 15 y los 29 años de edad (12.428.906 contra 7.972.255). Esto significa a grandes rasgos que tenemos más material humano para incorporar a una guerra prolongada y que en términos estadísticos podemos asimilar mejor las bajas al tener más reemplazos.

La cohesión social

Un factor importante a tener en cuenta para el análisis de las cifras anteriores es la cohesión social. La cohesión social designa, en sociología, el grado de consenso de los miembros de un grupo social o la percepción de pertenencia a un proyecto o situación común. Los dos países presentan situaciones difíciles en este sentido.

La República Bolivariana de Venezuela se encuentra polarizada y altamente politizada, en las últimas votaciones para escoger presidente, Nicolás Maduro -candidato del chavismo- obtuvo 7.587.579 votos (el 50,61% del total), mientras que por su opositor Henrique Capriles votaron 7.363.980 ciudadanos (el 49,12% del total). Evidentemente es un país dividido, y todos los días hay evidencias de esa división. El Gobierno persigue asfixiar legal y económicamente a sus opositores para controlarlos, mientras que la oposición sabotea las acciones del Gobierno por todos los medios a su alcance, generando incluso un desabastecimiento artificial de bienes de primera necesidad para causar malestar en la población y culpar al Gobierno. En Venezuela el principal campo de batalla entre el Gobierno y la oposición son los medios de comunicación.

De manera similar acaba de ocurrir en Colombia para la elección de Presidente de la República, donde Juan Manuel Santos resulto re-electo por 7.816.986 votos (el 50,95 %), y su contrincante Oscar Iván Zuluaga obtuvo 6.905.001 votos (el 45 %). La República de Colombia sostiene un conflicto armado interno desde hace varias décadas, en donde se enfrentan las tropas gubernamentales contra distintos grupos terroristas, del narcotráfico, o del crimen organizado. Además hay periódicos brotes de conflictividad social, como el que se evidenció durante el 2013 con el Paro Campesino, que fue secundado activamente por otros movimientos sociales y políticos. La conflictividad política y social, se evidencia también en el desacuerdo que hay entre diferentes actores y colectivos políticos en relación con el proceso de paz que adelanta el Gobierno Nacional con el grupo FARC en La Habana, Cuba. El ex Presidente y ahora Senador Álvaro Uribe se ha convertido en un factor de desestabilización política al practicar un estilo de oposición que constantemente busca deslegitimar al Presidente Santos, y que está llevando a una polarización del país, que no tan grave como en Venezuela, pero que si causa mucho malestar.

La organización de Las Fuerzas Armadas

Los dos países han seguido históricamente la doctrina estadounidense para la organización de sus Fuerzas Armadas. Sin embargo bajo la dirección del fallecido Presidente Hugo Chávez, los militares venezolanos se pusieron a trabajar en el desarrollo de una doctrina propia o “endógena” como decía Chávez, que tuviese en cuenta la idiosincrasia del venezolano, así como la herencia indígena, negra, y la de los próceres de la independencia. Que involucrara también aspectos evidenciados en las guerras modernas, como Afganistán e Irak, en donde los resistentes han mantenido en jaque por años a los invasores de sus países. En resumen, se les pidió a los militares venezolanos desarrollar una doctrina propia para la guerra asimétrica. Así las cosas, la Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela presenta similitudes con las Fuerzas Militares de Colombia, pero también marcadas diferencias.

En Colombia las Fuerzas Militares y la Policía Nacional dependen del Ministerio de Defensa. A su vez del Comando de las Fuerzas Militares, dependen el Ejército Nacional, la Armada Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana. La Dirección General de la Policía depende directamente del Ministerio de Defensa, pues los policías no son militares.

En Venezuela, dependen del Ministerio de la Defensa el Ejército Nacional Bolivariano de Venezuela, la Armada Bolivariana de Venezuela, la Aviación Militar Venezolana, y la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela. La Milicia Bolivariana de Venezuela depende administrativamente del Ministerio de Defensa, pero operativamente del Presidente de la República, a través del Comando Estratégico Operacional.

Del Ejército Nacional de Colombia dependen ocho Divisiones, que se reparten el territorio nacional como su jurisdicción. Dentro de esas jurisdicciones operan un determinado número de Brigadas (Territoriales) y un número mayor de Brigadas Móviles. De esas Brigadas dependen Batallones de distintas especialidades, que a su vez encuadran Compañías y Pelotones.

En el Ejército Bolivariano de Venezuela la organización es similar en cuanto al nombre de los niveles organizativos, y la subordinación jerárquica, (para leer más sobre la organización de las unidades colombianas Clic Aquí), también hay similitudes en cuanto al número de hombres que por Tabla de Organización y Equipos (TOE) debería tener cada tipo de unidad, sin embargo hay diferencias en cuanto al equipo pesado que dota a dichas unidades.

La Reserva Activa y las Milicias Bolivarianas

El pasado 24NOV2013 el Presidente Nicolás Maduro anunció que para finales de 2015 Venezuela contará con 500 mil milicianos y que para 2019 esa cifra se elevará a 1 millón. Las Milicias Bolivarianas son un grupo de personas del común, organizadas para librar una guerra prolongada de resistencia. Se les ha dotado con un material de guerra bastante heterogéneo, que va de fusiles Mauser a los fusiles FAL, que en primera línea fueron reemplazados por los Ak-103. También reciben adiestramiento en los Ak-103, pues eventualmente la fábrica que se instaló en Venezuela producirá suficientes fusiles rusos para equipar a todo el personal. La Milicia Bolivariana tiene sus propios mandos, y entrena para actuar coordinadamente con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en operaciones multidimensionales de guerra asimétrica.

En Colombia la Dirección de Reclutamiento y Control Reservas, opera con sus Zonas y Distritos Militares en las diferentes regiones del país. A través de estas entidades se define la situación militar de los ciudadanos, lo que incluye la incorporación, el diferimiento, o el otorgamiento de una Tarjeta Militar de Segunda, por la que se paga una cuota de compensación militar en caso de no ser apto para prestar el servicio o resultar “sobrante” en un proceso de incorporación. Tristemente el tema de las Tarjetas Militares de Segunda se ha convertido en un foco de corrupción del que se enriquecen algunos oficiales y suboficiales que olvidaron lo que se les enseñó en relación con el honor militar, y del que se benefician cobardes sin ningún sentido de patriotismo, incapaces de cumplir con su deber legal y moral, hijos de familias con suficiente solvencia para pagar lo que sea necesario para “librar” a su vástago de servir a su patria.

El material de guerra disponible

Venezuela está mucho mejor dotada para la guerra regular que Colombia. La Fuerza Armada Nacional de Venezuela tiene más y mejor material. En Colombia nos hemos dedicado a reaccionar a las compras venezolanas adquiriendo contramedidas, por ejemplo:

Venezuela compró más barcos de guerra, nosotros compramos submarinos y modernizamos las Fragatas Ligeras.

Venezuela compró más tanques, nosotros compramos misiles Spike y modernizamos al Arpía con misiles antitanque.

Venezuela compró los Sukhois Su-30Mk2, nosotros modernizamos los Kfir y les pusimos mejor radar y misiles BVR.

Debimos haber comprado más buques de guerra, tanques modernos, y aviones de caza avanzados. Pero nos conformamos con “pañitos de agua tibia”. Lo que adquirimos lo compramos tarde y no es suficiente para enfrentar la amenaza que crece cualitativa y cuantitativamente.

Los Soldados y Marineros

Colombia tiene un número significativo de Soldados Profesionales, Venezuela no tiene ninguno. Esto podría considerarse como algo decisivo en el campo de batalla, en relación con el enfrentamiento de pequeñas unidades. Ahí está el ejemplo histórico de La Guerra de Las Malvinas, en donde por desgracia los conscriptos argentinos sucumbieron frente a la mayor experiencia y mejor equipamiento individual de los soldados (profesionales) británicos.

El Servicio Militar en Venezuela no es obligatorio, dura dos años, y a lo largo del mismo el soldado puede ascender progresivamente a Distinguido, Cabo Segundo y Cabo Primero. Al término del servicio puede optar a la Escuela de Tropas Profesionales, donde se forma a los Sargentos. Los Soldados Distinguidos y Cabos asumen roles de Régimen Interno en las unidades, y responsabilidades de mando en la organización para el combate. Los Soldados Venezolanos reciben un sueldo incluso superior al mínimo oficial, además de una serie de beneficios.

El Servicio Militar en Colombia es obligatorio, dura año y medio para los Soldados Regulares y un año para los soldados bachilleres. Durante su Servicio Militar los soldados solo pueden optar a ascender al grado de Dragoneante (equivalente al de Soldado Distinguido en otros países). Sin embargo un número significativo de los Dragoneantes al término de su Servicio pasan a la Reserva con el grado de Subtenientes de Reserva. Los Soldados Regulares o Bachilleres al término de su Servicio pueden optar a incorporarse como Soldados Profesionales y hacer una carrera de 20 años al término de la cual obtienen una pensión. Los Soldados Regulares y Bachilleres reciben una pequeña bonificación mensual y los Soldados Profesionales un sueldo superior al mínimo oficial, además de una serie de primas que complementan su ingreso. Recientemente se mejoraron las condiciones de los soldados pensionados, cuyo ingreso al parecer es muy bajo (75 % del básico) y además sufren por servicios médicos deficientes. De hecho hubo una serie de protestas donde manifestaban este malestar, cosa que termina desmotivando a las tropas activas.

En cuanto a la marinería, mientras que en Venezuela los Marineros son ciudadanos prestando su Servicio Militar Voluntario, en Colombia todos a bordo son militares de carrera, Oficiales y Suboficiales, cada uno especializado en su correspondiente área, en nuestros buques no hay “soldados”. Esto quiere decir que la proporción de profesionales a bordo de las unidades a flote y submarinas es superior en la Armada Colombiana. Hay que aclarar que eventualmente y para operaciones específicas un destacamento de Infantes de Marina (soldados) puede ser embarcado en las unidades colombianas, pero estos no tienen nada que ver con la operación, manejo y administración del buque como tal.

El Papel de la Mujer en las Fuerzas Armadas

En ambos países hay mujeres con grados de oficial o suboficial, capacitadas en las distintas escuelas de formación. En este momento en las academias y escuelas de formación de ambos países hay mujeres formándose para ocupar cargos de responsabilidad en las Fuerzas Armadas. Ya hay en ambos países oficiales con mando de tropa y pertenecientes a las especialidades de combate.

En Colombia ya hay tres mujeres con grado de General de la República, dos en la Policía Nacional y una en el Ejército, las tres ocupan cargos de tipo administrativo. En Venezuela también hay mujeres con grado de Generala y Almiranta, de hecho una Almiranta es actualmente la Ministra de Defensa de Venezuela.

Con el tema de la tropa si hay una diferencia. En Venezuela hay mujeres soldado y mujeres milicianas. Mientras que en Colombia apenas se realizó un intento en los años 90 de poner mujeres a prestar el Servicio Militar Obligatorio, que a juicio de los Altos Mandos no tuvo buenos resultados principalmente debido al ambiente que se generó en los cuarteles y a que un número significativo de las muchachas terminó en embarazo en el curso de su servicio militar. Por ello la práctica se suspendió. Quizá ahora que ha habido un cambio de doctrina y hay un número creciente de mujeres oficiales y suboficiales haciendo un gran papel en las unidades, las Fuerzas Militares se decidan a incorporar nuevamente mujeres al Servicio Militar.

La experiencia bélica

En ausencia de un conflicto interno, los miembros de la Fuerza Armada de Venezuela viven en guarnición y tienen más tiempo para estudiar. Su experiencia práctica se basa en constantes maniobras, muchas de las cuales tienen la virtud de ser conjuntas. De esta forma, por ejemplo, se puede realizar una maniobra de desembarco anfibio que involucre maniobras de apoyo por parte de unidades del Ejército y ataques aéreos por parte de la Aviación Militar. Pero con la nueva doctrina de la Guerra Asimétrica, también se desarrollan en esas mismas maniobras, operaciones de resistencia con unidades cívico-militares, tales como sabotajes, voladuras, infiltraciones, reconocimiento, puestos de observación, operaciones con francotiradores, etc.

Los oficiales venezolanos desde hace décadas están formados para las operaciones conjuntas, y ahora se les forma también para apoyarse o para comandar operaciones de Guerra Asimétrica. Pueden poner en práctica en sus maniobras lo aprendido en las aulas, para lo que cuentan con el tiempo, el combustible y las municiones.

En Colombia, los oficiales y suboficiales pasan buena parte de su carrera en el terreno comandando operaciones militares contra un enemigo sanguinario y escurridizo, que aplica la guerra de guerrillas y el terrorismo para intentar alcanzar sus fines. Material y sicológicamente los militares colombianos están permanentemente en campaña, o realizando actividades de apoyo a la campaña. Viven en medio de una guerra. El tiempo para estudiar es menor que aquel del que disfrutan sus pares en la Fuerza Armada Venezolana, pero la experiencia práctica que deja el día a día, intentando solucionar problemas tácticos y logísticos, tiene un valor incalculable.

Para resumir podemos afirmar que el grueso de la formación que reciben los oficiales, suboficiales y soldados en Venezuela, está orientada a la guerra regular, mientras que en Colombia está orientada a la guerra irregular. (Para profundizar más en el entrenamiento irregular de nuestras tropas, haga Clic Aquí). 

“El que sabe mucho, tiene mucho de qué preocuparse.”

Lessing

Cordialmente le invitamos a leer los otros artículos de la serie: Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 - Parte 5 - Parte 6 - Parte 7 - Parte 8 - Parte 9

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Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ 
Director de www.fuerzasmilitares.org 
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