Fragata Ligera tipo FS-1500 de la Armada Nacional de Colombia
Fragata Ligera tipo FS-1500 de la Armada Nacional de Colombia

www.fuerzasmilitares.org (28JUN2015).- El 24 de junio del 2015 el portal español Infodefensa publicó dos desafortunadas notas de prensa en las que presenta irresponsablemente información sensible para la seguridad nacional de Colombia, misma que fue desmentida al día siguiente -en ambos casos- por las autoridades colombianas. Como no es la primera vez que esto ocurre, parece pertinente hacer un análisis sobre esta situación.

La primera nota de prensa se titula “Colombia negocia la compra de doce F-16 A/B Netz de segunda mano a Israel”, sin embargo en el texto se específica que apenas se solicitó (presuntamente) información sobre el estado y disponibilidad de venta de los aparatos, lo cual no es para nada un proceso de negociación como lo señala el título amarillista. Por otro lado, indica el desatinado escrito de Infodefensa, que la averiguación la hizo alguien de la agregaduría cultural de la embajada colombiana en Israel, afirmación que es bastante cuestionable teniendo en cuenta que esa embajada cuenta con agregado militar. La experticia en asuntos técnicos militares de un funcionario(a) de la agregaduría cultural no sería la más apropiada para consultar específicamente (como lo señala el artículo) si los F-16 A/B Netz pueden integrar los sistemas de armas que actualmente operan los Kfir C-10 de la Fuerza Aérea Colombiana, ¿sabrá siquiera este funcionario cuales son esos sistemas de armas? Obviamente surgen de inmediato algunas preguntas: ¿por qué no se hace la indagación por parte de la agregaduría militar, que es a la que le corresponde el tema?, ¿quién informa al corresponsal de la publicación española de esos detalles del cuerpo diplomático?, ¿cuál es el interés de dicho corresponsal o de su fuente en publicar estas informaciones (sean verdaderas o falsas)?

El día 25 de junio del 2015, apenas algunas horas después de la desafortunada publicación en ese portal, la Fuerza Aérea Colombiana presenta un breve pero contundente desmentido en un comunicado de prensa: “La Fuerza Aérea Colombiana se permite informar que ni directamente, ni a través de la Embajada de Colombia en Tel-Aviv (Agregaduría Cultural), ha solicitado al Gobierno de Israel información sobre la venta de aviones de combate Lockheed Martin F-16 A/B Netz (Halcón) de la Fuerza Aérea de esa Nación. Por consiguiente esa información carece de veracidad.”

Pero el corresponsal de Infodefensa en Colombia, Erich Saumeth, no se da por vencido, y en unas declaraciones a un programa radial insiste en sus afirmaciones -a pesar de que ya es conocido el desmentido de la Fuerza Aérea Colombiana-. Peor aún, asegura que un grupo de oficiales de la FAC -pilotos de aviones Kfir-, se han negado a volar sus aeronaves, en algo que él llama “colgar simbólicamente sus cascos”, debido a lo peligroso que resultaría usar el equipo Kfir habida cuenta de los accidentes que han ocurrido. Esto tiene también implicaciones graves, pues de ser cierto estaríamos ante un caso de desobediencia por parte de un grupo de militares, lo que es un delito según el artículo 96 del Código Penal Militar (Ley 1407 del 17 de agosto del 2010), e implica prisión de 2 a 3 años para los involucrados. Si esta información fuese cierta, ¿qué gana un periodista dando a conocer que un caso como ese se ha presentado en nuestra Fuerza Aérea? Se supone que Colombia es un ejemplo de democracia y de subordinación de las Fuerzas Militares al poder civil, se supone que tenemos unas Fuerzas Armadas profesionales, altamente capacitadas, obedientes y no deliberantes. Un caso de desobediencia colectiva como el que presuntamente ocurrió, ¿acaso no daña la imagen y el prestigio de la Fuerza Aérea Colombiana, presenta al mundo una debilidad estratégica en nuestras Fuerzas Militares, y alienta a nuestros enemigos internos y externos?, ¿para qué dar a conocer algo así? Además, asegura el locuaz corresponsal de Infodefensa estar en conocimiento de una reunión en la Casa de Nariño (Palacio Presidencial Colombiano) donde presuntamente se debatió el actual problema con Venezuela, se ordenaron operaciones navales y se analizaron las capacidades disuasivas que actualmente posee Colombia, ¿es normal que un ciudadano conozca esos detalles de la agenda presidencial?, ¿no afecta eso la seguridad nacional? En la misma entrevista radial afirma que el agregado militar colombiano en Israel se va a reunir con representantes de una compañía israelí a debatir el asunto de la modernización de las células de los F-16 A/B Netz de segunda mano. ¿Cómo lo supo él?

En este frenesí de imprudencias, eso no podía ser todo. El portal español publica el mismo día otra nota a la que titula: “Colombia envía dos buques al Golfo de Venezuela tras incluir Maduro la zona en su plan de defensa”. Ciertamente el decreto 1787 del gobierno venezolano que crea la Zona de Defensa Marítima e Insular (Zodimain) Occidental -sobre un área reclamada por Colombia en las aguas del golfo de Venezuela-, genera profunda preocupación, y era apenas obvio que la cancillería colombiana elevaría una nota de protesta ante el gobierno venezolano, solicitando además la rectificación del decreto en lo que tiene que ver con Colombia.

El gobierno colombiano actúa siempre apegado al derecho internacional y a las costumbres diplomáticas, además cree en la solución negociada de los conflictos. Así las cosas, la cancillería envía su nota de protesta y espera. Lo que nadie se imaginaba era que en ese momento de tanta tensión Infodefensa publicaría un artículo -con foto incluida- en el que aseguró que dos de las fragatas de la Armada Nacional habían zarpado rumbo al Golfo de Venezuela, en lo que constituiría una evidente respuesta militar a la promulgación del mencionado decreto por parte de Venezuela.

Logicamente esto crea una grave distorsión a las intenciones de la cancillería colombiana, y es una injerencia tremenda que perjudica las relaciones internacionales del país. La Armada Nacional también se vio obligada a pronunciarse desmintiendo a la publicación española a través de un comunicado de prensa: “Con relación a la información publicada en algunos medios de comunicación sobre el presunto movimiento de dos unidades tipo Fragata de la Fuerza Naval del Caribe hacia el Golfo de Coquibacoa, la Armada Nacional se permite aclarar que esta información no es cierta. La Armada Nacional es una institución cuya alta operatividad implica el despliegue de los medios disponibles con los que cuenta en los cuatro puntos cardinales del país, inclusive en el Océano Pacífico y en el mar Caribe, en donde se tiene la responsabilidad de proteger cerca de un millón de kilómetros cuadrados de extensión marítima.”

Resulta que estos buques iban con rumbo norte, en el marco de una gira que el nuevo Ministro de Defensa se encuentra realizando, pasando revista a la operatividad de las fuerzas, y saludando al personal destacado en lugares remotos de la geografía colombiana. El derrotero a seguir por los buques de la Armada Nacional, así como sus misiones, constituyen información reservada, que no puede ser dada a conocer previamente a no ser que esto se haga por voceros oficiales y en el marco de procesos institucionales. ¿Cómo supo Erich Saumeth a donde (presuntamente) se dirigían las fragatas?, ¿tiene alguna fuente en la Armada Nacional que le da información reservada? Habría que recordarle a los militares que podrían estar cometiendo el error de filtrar información, que la revelación de secretos es un delito -contemplado en el artículo 130 del Código Penal Militar-, que también se paga con cárcel.

De esta forma, al tiempo que Erich Saumeth asegura en Infodefensa que tenemos una Fuerza Aérea en estado lamentable, que quiere comprar aviones viejísimos para reemplazar a su flota de cazas Kfir, nos presenta también como un país belicoso que manda buques de guerra a la menor provocación. Como si eso fuese poco, afirma Erich Saumeth que nuestros pilotos de caza están en huelga, en un inédito caso de desobediencia colectiva por parte de personal altamente cualificado, de cuyo trabajo depende la seguridad estratégica de nuestra nación. Esta persona está distorsionando groseramente la realidad (no se sabe con qué intención, ni obedeciendo a qué intereses) y además está inmiscuyéndose en asuntos propios de la diplomacia, que competen al Presidente de la República y al Ministerio de Relaciones Exteriores. Si bien hasta ahora no se ha generado un problema mayor, debido a las impudencias de Erich Saumeth -corresponsal de Infodefensa en Colombia-, no hay la menor duda de que tarde o temprano pasará, pues más allá de los desmentidos oficiales no se le ha puesto ningún límite.

A propósito, dejo en el aire algunas preguntas:

¿Qué piensan en la oficina de comunicaciones estratégicas del Ministerio de Defensa sobre el proceder de este periodista?

¿Qué piensan en las diferentes oficinas de comunicaciones estratégicas de las Fuerzas Militares y de Policía sobre la publicación de informaciones aparentemente reservadas que frecuentemente hace este ciudadano?

¿Qué opinan los directivos de Infodefensa al ver que su corresponsal es frecuentemente desmentido por las instituciones?

¿Quiénes son los informantes de este periodista y cuáles son sus motivaciones?

¿En qué se beneficia el corresponsal de Infodefensa en Colombia al publicar asuntos que comprometen la seguridad nacional?

¿Por qué Erich Saumeth percibe como un logro personal o como algo positivo para su imagen, el hecho de que las Fuerzas Militares se vean en la obligación de desmentir sus afirmaciones?

¿La seguridad del Presidente Juan Manuel Santos tendrá conocimiento de que este ciudadano dice saber los detalles de las actividades que se realizan en la Casa de Nariño?

¿Por qué algunas autoridades colombianas otorgan privilegios a Infodefensa, siendo que este portal ha resultado tan nocivo a los intereses del gobierno nacional?

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ 
Director de www.fuerzasmilitares.org 
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