"Señora, ¿usted prestaría a sus hijos para la guerra?", preguntaba Juan Manuel Santos en campaña para la re-elección. Quienes votaron por él no querían más guerra.

www.fuerzasmilitares.org (15AGO2015).- La historia de la violencia en Colombia es abrumadora. Como un breve resumen -que no hace justicia a los miles de muertos, millones de desplazados, y toda la destrucción y sufrimientos causados-, se puede mencionar que después de la guerra de independencia el país enfrentó diversas guerras civiles durante el siglo XIX, recibió el siglo XX con una guerra -la de los Mil Días-, en los años 20 ocurrió “La Masacre de las Bananeras”, en los 30 la Guerra en el Trapecio Amazónico, en los 40 inicia el periodo al que los historiadores llaman de “La Violencia” (como si lo anterior hubiese sido pacífico), en los años 50 durante el “Frente Nacional” (que de por si era algo malo) participamos en la Guerra de Corea, en los 60 surgen las FARC y otros grupos subversivos que toman las armas contra el Gobierno y empiezan a delinquir en distintas regiones de Colombia, y como si eso no fuese suficiente, luego sobrevino la violencia del narcotráfico, el paramilitarismo, y más recientemente la violencia de las Bandas Criminales (Bacrim).

Concretamente la guerra contra el grupo autodenominado Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lleva 50 años, en ese tiempo se han invertido miles de millones de dólares en el sector defensa, y se han perdido miles de vidas, tanto de subversivos, como de militares y policías, así como de civiles cuya única “falta” era estar vivos. Millones de personas han sido desplazadas forzosamente, abandonando el campo para ir a engrosar los cinturones de miseria de las ciudades. También tenemos -según la Dirección Contra Minas del Ministerio del Posconflicto-, de 1990 a marzo del 2015 un total de 11.097 víctimas de minas y municiones sin explotar, de las que el 38 % son civiles (4.251) y el 62 % (6.846) miembros de la Fuerza Pública. De las víctimas civiles 3.444 (81 %) resultaron heridos y 807 (19 %) murieron. De total de 6.846 víctimas miembros de la Fuerza Pública 5.435 (79 %) quedaron heridos y 1.411 (21 %) fallecieron.

Una guerra fratricida de esta naturaleza no parece una buena idea, sobre todo teniendo en cuenta que quienes ponen los muertos son las clases populares. Por eso cuando el Presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón inició un proceso de paz con las FARC, muchos sentimos alivio. Sin embargo también hubo quienes se opusieran. Es natural en una democracia que haya quien se oponga a las medidas o intenciones del gobierno, pero la verdad es que ha resultado tremenda la oposición al proceso de paz por parte de la derecha, liderada por el ex Presidente Uribe -cuyos hijos, por cierto, no tendrían que pelear la guerra que el pretende continuar-.

La promesa de Santos

Debido a esta diferencia sobre un asunto sustantivo para el país, en la campaña para las elecciones presidenciales del 2014, el Presidente Santos en procura de hacerse re-elegir empleó la estrategia de dejar muy en claro que él representaba la paz, y que su opositor -el candidato de Uribe- representaba la continuación de la guerra. De este modo, Santos apareció en una propaganda por televisión donde preguntaba al público: “señora, ¿usted prestaría a sus hijos para la guerra?”. Para cualquier persona mentalmente sana la respuesta obvia sería que no. De hecho ni Uribe, ni Zuluaga, ni los más recalcitrantes energúmenos de la ultra derecha quisieran ver a sus hijos metidos en una guerra, muertos o mutilados. Por supuesto, es más cómodo que las guerras las peleen otros. De hecho el mismo Juan Manuel Santos no prestó a sus hijos para la guerra, pues apenas uno de ellos cumplió con el servicio militar, y eso bajo condiciones muy favorables en la Escuela de Lanceros. En el centro del Fuerte Militar de Tolemaida, con miles de soldados y alumnos a su alrededor, protegiéndolo.

Las personas temerosas de que sus hijos se involucren en una guerra como la que hay en Colombia y tengan que ir al Ejército, o a la guerrilla, o a una Bacrim, o ser desplazados, votaron por la propuesta de la paz, de esta forma Juan Manuel Santos Calderón resultó re-electo y recibió el mandato de seguir adelante con el proceso de paz.

Ahora nos encontramos con una sorpresa, el posconflicto no implica la paz ni el fin de la zozobra para las madres colombianas. El Presidente de la República planea prestar a nuestros hijos para otras guerras.

Protegemos el azul de la bandera... ¿en el océano Índico?

A raíz de la experticia que nuestras tropas han adquirido en distintos campos a lo largo de tan extenso conflicto, se han convertido en un valioso activo que será explotado al 100% cuando termine el conflicto interno. Pero que ya comienza a ser utilizado. Por ejemplo, acaba de arribar a las costas de Somalia el patrullero (OPV) ARC “7 de Agosto” de la Armada Nacional a incorporarse a una Fuerza Naval de la Unión Europea, para enfrentar la piratería en el Golfo de Adén, en lo que se denomina “Operación Atalanta”. Empecemos por aclarar que nosotros en Colombia ni flota mercante tenemos, así que estaríamos cuidando los barcos de los demás, luego, gracias a los acuerdos de libre comercio (TLC) en que nos han metido nuestros irresponsables dirigentes, tenemos una balanza comercial negativa, es decir, que importamos mucho más de lo que exportamos, y como si fuese poco, lo que exportamos es básicamente materia prima, con poco o ningún valor agregado. Tampoco hay que olvidar que los barcos extranjeros cargados con productos colombianos (como mucho flores, bananos, carbón y petróleo) no viajan por allá, pues el principal mercado de exportación de Colombia es EE.UU. Somos el único país latinoamericano que manda un buque a proteger la navegación en el Golfo de Adén, ¿será que nos sobra el dinero para financiar esos despliegues?

Por fortuna hoy el enemigo en el Índico anda en pequeños botes, y apenas están armados con fusiles Ak-47, pero al “asumir nuestra responsabilidad con la comunidad internacional” (es decir, con los Estados Unidos y sus aliados) podríamos terminar involucrados en una batalla naval en la que llevemos la peor parte. Nos están entrenando para ello. Hoy en día vamos a distintas maniobras aeronavales internacionales como “Unitas”, “DESI” y ahora “RIMPAC”. Pero además, nos convertimos en un proveedor de entrenamiento. Con la reciente creación de la Escuela Internacional de Guardacostas, cuyo edificio principal se llama “Cadete Juan Manuel Santos”. Antes de que la Escuela Internacional de Guardacostas viera la luz, ya se había creado en el seno de la Armada Nacional de Colombia el Centro de Entrenamiento y Capacitación para Operaciones de Paz (CENCOPAZ), cuyo primera promoción -compuesta de 12 oficiales-, recibió su diploma como “Observadores de Paz” en mayo del 2015. La Infantería de Marina de Colombia, está organizando unidades y está adaptando su doctrina para constituir “Fuerzas Expedicionarias” cuyo destino no sería precisamente San Andrés.

¡Somos la Fuerza!, ¿al servicio de quienes?

La Fuerza Aérea Colombiana no es ajena a este proceso de “transformación institucional”. El fin del conflicto supondría que la FAC podría enfocarse en la disuasión estratégica, manteniendo una fuerza con capacidades creíbles y balanceadas en el contexto regional. Sin duda habría que adquirir unos nuevos cazas, como núcleo de esa fuerza disuasiva. El tema es que lo que está pasando no aparenta estar orientado a ocuparnos solo de nuestros asuntos. Ahora vamos a ejercicios aéreos multinacionales en los que practicamos con normas y tácticas de la OTAN, en maniobras como las afamadas “Red Flag”, "Green Flag", “Angel Thunder” y “Maple Flag”. Siendo más apropiadas a nuestros intereses las que ejecutamos con nuestros vecinos inmediatos, en función de nuestras necesidades directas: Operaciones como ColBra, PerCol, BraColPer, PanCol, HonCol, entre otras del mismo tenor. Junto con otras maniobras de mayor envergadura pero de carácter regional como Crucex.

La Fuerza Aérea Colombiana también será utilizada para poner su experiencia y capacidades al servicio de los aliados occidentales. La experiencia con la “Escuela de Helicópteros para la Fuerza Pública Coronel Carlos Alberto Gutiérrez Zuluaga” dará paso a una Escuela Internacional de Helicópteros. Los Estados Unidos ya han anunciado que nos dotarán de 60 helicópteros de instrucción, lo que da cuenta de la magnitud del proyecto, y a que intereses obedece el mismo.

Adicionalmente Colombia prepara un ejercicio internacional de recuperación de personal (SAR/C-SAR) llamado “Ángel de los Andes” que será la versión regional del “Angel Thunder” ofrecido por los Estados Unidos.

De esta manera, hoy contamos con una Fuerza Aérea altamente operativa, que funciona bajo los estándares de la OTAN y que entrena la interoperatividad con los Estados Unidos y sus aliados, a través de complejos ejercicios multinacionales, y que además ha adquirido un sistema aerotransportable de aposentadores, que le permite ofrecer múltiples comodidades y servicios a las tropas que despliegue. Solo un ingenuo pensaría que todo eso es para ocuparnos de nuestros propios asuntos internos.

Los héroes en Colombia, están vestidos de honor..., pero que se queden en Colombia por favor

Nuestro Ejército Nacional actualmente tiene una Fuerza de Paz permanente en El Gorah, Península del Sinaí, haciendo parte de una organización multinacional de observadores que no depende de la ONU y que fue creada a raíz de los acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto, bajo los auspicios de Estados Unidos. Su misión es establecer un cordón de paz en la frontera entre ambas naciones y verificar el cumplimiento de esos acuerdos. Allí no hay peligro inminente. De hecho ir al Sinaí es un premio para los más destacados hombres y mujeres de nuestro Ejército. Por estar en el exterior ganan una parte de su sueldo en dólares, lo que les da la oportunidad de viajar por la región y conocer Tierra Santa, las Pirámides de Egipto, El Cairo, y con suerte realizar un tour por Europa. Además tienen la oportunidad de socializar con militares de otros ejércitos del mundo.

En cumplimiento de nuestra “responsabilidad con la comunidad internacional”, mandamos tropas a la Guerra de Corea a principios de los 50, también mandamos tropas a Suez cuando la crisis del 56, y aunque pagamos una cuota de sangre, no parece ser suficiente sacrificio. Todo se está configurando para que nuestras tropas sean enviadas a misiones al extranjero. Como por ejemplo con la creación de la primera Fuerza de Tarea de Armas Combinadas en la Guajira, con la que ensayarán la nueva doctrina.

Algunos miembros de la Fuerza Pública Colombiana han estado inquietos con el tema del proceso de paz. Hay preocupaciones en relación con que se esté negociando el futuro de las Fuerzas Militares y de Policía. Debido a ello y con el fin de calmar los ánimos, el Presidente ordenó a los señores oficiales de la reserva activa que hacen parte de la comisión negociadora del gobierno en La Habana, que realizaran una gira de socialización del proceso de paz. Ellos aseguraron frente a cientos de tropas, que el Ejército Nacional no se tocaba, que no se estaba negociando a la Fuerza Pública, y que las Fuerzas Militares no se reducirían.

Sin embargo unos meses después, el comandante del Ejército Nacional asegura en los medios que habrá una transformación y que en el futuro tendremos un Ejército más pequeño pero más poderoso, y que podremos participar en operaciones internacionales de la ONU o la Unión Europea. ¿Qué tenemos que ver nosotros con las operaciones militares de la Unión Europea?, quizá “Unión Europea” sea un eufemismo para referirse a la OTAN. La pregunta es la misma, ¿qué tenemos que ver nosotros con las operaciones de la OTAN?, esta organización militar regional perdió hace tiempo su carácter meramente defensivo y ha asumido un rol un tanto más agresivo en el plano geopolítico. Por ejemplo se ha expandido hacia Europa Oriental y Asia, incluyendo en su seno a países que antes eran de la esfera soviética, acercándose peligrosamente a las fronteras de Rusia, quien ve en ello una clara amenaza, que occidente complementa con el llamado “Escudo Antimisiles”, mismo que limita las posibilidades disuasivas estratégicas rusas.

No entiendo la insistencia de nuestro Gobierno por apoyar militarmente a EE.UU./OTAN en sus aventuras bélicas. Algunas de las cuales son toda una vergüenza, como la invasión a Irak, ¿Dónde están las armas de destrucción masiva de las que nos habló Colin Powell para justificar la invasión?

Ellos han ido a crear un desastre en otros países para apoderarse de sus recursos y lucrarse reconstruyendo lo que primero destruyeron, luego necesitan entrenar a las tropas de los nuevos y leales gobiernos que van imponiendo, y para eso les sirve emplear a su vez a otros aliados. Es que la imposición de la democracia siempre ha resultado ser un gran negocio.

Ser como ellos

Ya durante el gobierno de Álvaro Uribe se ofreció a Estados Unidos “un batallón” para ir a Afganistán, después la oferta fue aclarada para especificar que se trataría de personal de desminado e instructores de Fuerzas Especiales. Hay que recordar que el Ministro de Defensa de Uribe era Juan Manuel Santos, y no hay que olvidar que por 4 años Juan Carlos Pinzón fue el Ministro de Defensa de Santos. Ellos dos -Santos y Pinzón- fueron los arquitectos de la trasformación de las Fuerzas Militares y de Policía para adecuarlas a su participación en operaciones militares multinacionales, bajo la dirección de los Estados Unidos (o sus aliados europeos). ¿Alguien piensa que es casualidad que Juan Carlos Pinzón haya salido del Ministerio de Defensa para irse como Embajador en Estados Unidos, y que Villegas haya venido de allá para ser Ministro de Defensa de Colombia? Bajo esta lógica, no sería extraño que Juan Carlos Pinzón sea candidato a la Presidencia de la República en las próximas elecciones, en procura de dar continuidad a estos procesos. 

La adquisición de armas y equipos ha estado orientada a la interoperatividad con los países de la OTAN, por ejemplo estas son las adquisiciones de los últimos años:

Fusiles de Asalto calibre 5,56 x 45 OTAN

Obuses GIAT LG-1 de 105 mm.

Obuses APU SBT de 155 mm.

Morteros HY-12 de 120 mm.

Blindados ASV M-1117

Blindados LAV III

Transportes HMMWV

Transportes International 7000-MV GTT

Aviones de Ataque A-29 Super Tucano

Aviones Cisterna Boeing

Aviones de Patrulla Naval Casa CN-235MP

Aviones de Transporte Táctico Casa CN-235

Aviones de Transporte Táctico Casa C-295

Patrullero de Altura OPV-80

Patrullero de Costas CPV-46

Submarinos U-206

ART (UAV) Raven

ART (UAV) Scan Eagle / Night Eagle

ART (UAV) Hermes 450 / 900

Helicópteros Black Hawk

Helicópteros S-70i

Helicópteros Bell 412

Helicópteros Bell 206

Entre otros elementos de interés, modernos, occidentales, y en uso por nuestros "aliados". Un despliegue de tropas colombianas así dotadas, fácilmente podría integrarse en una fuerza expedicionaria de Estados Unidos o de Europa. ¿Para hacer qué?, es la pregunta que debería preocuparnos a todos.

Queremos la paz despues de la paz

Involucrarnos en complejos asuntos geopolíticos enviando tropas, puede traernos más problemas que beneficios. ¿Nuestras tropas serán capaces de enfrentar retos en otros continentes? claro que son capaces, pueden hacerlo, la discusión que planteo es si deben hacerlo. Sobre todo teniendo en cuenta el costo económico de los despliegues, y el posible costo en vidas de los combates.

Cuando uno lee un titular que asegura que cada semana mueren cinco niños en Colombia por desnutrición, es apenas lógico cuestionar la posibilidad de los costosos despliegues militares al extranjero. De hecho otro eslogan de la campaña del Presidente Santos para la reelección fue “Con paz haremos más”, se entiende que se refiere a que el ahorro que se generaría en el sector defensa podría aplicarse en otras prioridades, pero ahora resulta que lo que se ahorre por el conflicto interno, se invertirá en nuestro involucramiento en conflictos en otras regiones del mundo.

En conclusión, mi lógica es simple: si con ocasión del actual proceso de paz termina el conflicto interno, debemos dedicarnos a nuestros asuntos, no a andar apoyando a otros países/bloques en sus aventuras bélicas mientras nuestros niños se mueren de hambre.

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ 
Director de www.fuerzasmilitares.org 
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