Protestas el 18 de abril de 2012El problema psicológico y estratégico de incumplir los compromisos pensionales y prestacionales al personal retirado de las FF.MM. y la Policía Nacional.

Luego de los acuerdos de paz con el M-19 y la creación por parte de este grupo de un partido político legal, con el que participaría pacíficamente en la política nacional, no se explica uno por qué a algunos genios de la ultra derecha se les ocurrió que era una buena idea empezar a matar a los militantes de ese partido. Es apenas evidente que los demás grupos guerrilleros de la época serían reacios a creer en las promesas del Gobierno en cuanto a que su seguridad estaría garantizada si se desmovilizaban, y es de suponerse que ese genocidio contra la Unión Patriótica impidió mayores avances en cuanto a la pacificación del país. Parece que precisamente ese hubiese sido el objetivo, prolongar la guerra. Y es que la guerra es un buen negocio para muchas personas, no solo para los malos reconocidos (los narcoterroristas), sino también para los proveedores de las Fuerzas Militares y de Policía, para los militares y policías que traicionan su deber y reciben prebendas y comisiones, para los políticos que han explotado la situación de orden público como bandera de sus campañas, y un largo etcetera. 

Quizá no de manera conciente, desde el Ministerio de la Defensa también están cometiendo un error muy grave, pues se está desmotivando al personal activo al maltratar al personal retirado. En días pasados hemos visto algo absolutamente inedito en Colombia: una protesta de militares retirados. Ellos reclaman la nivelación salarial con el personal activo y una serie de primas a las que consideran tienen derecho. Realizaron una larga marcha que los llevó a las puertas del Palacio de Nariño, a donde pretendieron ingresar a dialogar con el presidente, pero como no tenían cita y además estaban un poco exaltados, fueron atacados a gases por la seguridad presidencial. Escenas por demás dramáticas, pues entre los que protestaban había hombres con prótesis, mismas que atestiguan mutilaciones de guerra. Esos hombres son héroes, que a pesar de sus buenos servicios a la patria, consideran que la patria no los trata con el respeto que se merecen.

Es apenas lógico pensar que los militares en servicio activo están enterados de esta situación, que se suma a sus ya hondas preocupaciones. Ellos saben que por el más mínimo error serán procesados penalmente, que el fuero militar está comprometido, que por la facultad discrecional pueden sacarlos de las Fuerzas Militares sin un proceso adecuado, que hay decenas (¿o cientos?) de abogados librando una guerra jurídica contra el Estado y contra la Fuerza Pública, que pueden resultar heridos o muertos en cualquier operación militar o atentado terrorista, que hay minas antipersona y francotiradores enemigos por todas partes, y apesar de eso siguen adelante. Sin embargo, es triste saber que al final de su carrera, si sobreviven, tendrán que meter tutelas, derechos de petición, demandas, y hacer marchas, para que el Gobierno Nacional les de todo aquello a lo que tiene derecho, todo lo que se ganaron con su sacrificio, con su sudor y con su sangre.

El sentido común señala que un combatiente sometido a todas esas presiones, restricciones y preocupaciones, no será el más agresivo en su accionar contra el enemigo. ¿Acaso esto no prolonga más la guerra?

Es aun más indignante pensar por ejemplo en el exagerado sueldo mensual que reciben los congresistas colombianos. Cuando nuestros militares, policías, médicos, docentes, y otros profesionales realmente útiles a la sociedad, ganan tan poco. Los congresistas -según lo que apreciamos en el Canal Institucional- nisiquiera van a trabajar todos los días, y si van es a tomar tinto, hablar por celular, leer el periódico o conversar entre ellos. ¿Se les atrasa el sueldo a los congresistas alguna vez?, ¿tienen ellos problemas con sus pensiones? (si, por ser congresista sales pensionado, ¿no es increíble?), ¿hacen marchas los congresistas para que les reconozcan sus derechos?

Si bien la no participación en política de los militares y policías colombianos, es uno de los pilares de nuestra democracia, estamos siendo testigos de un cambio histórico, donde los militares y policías -y sus familias- pasaron a ser activos actores sociales y políticos a los que habrá que tener en cuenta en el futuro.

Hay países donde los uniformados tiene derecho al voto, quizá ese sería un avance importante en Colombia en el sentido de la preservación de sus derechos. Personalmente estoy a favor de que nuestros militares y policías puedan votar, como se hace en países del primer mundo.

El Ministerio de la Defensa, en cabeza del doctor Juan Carlos Pinzón, ha adelantado algunas acciones que persiguen solucionar buena parte de esta problemática, pero en el tema de las pensiones y prestaciones del personal retirado, si ha habido un lamentable retraso, que ahora se intenta subsanar con una maratón para descongestionar el tema de prestaciones y pensiones. Dicen lo medios que la maratón contempla la realización de 12 jornadas, 2 de ellas en Bogotá y otras 9 ciudades donde se concentran el mayor número de peticiones, en las cuales un grupo especial de descongestión  de prestaciones sociales recibirá los expedientes pendientes por resolver relacionados con pensiones por muerte, invalidez y sustituciones pensionales.

Además citan al Secretario General del Ministerio de Defensa, Luis Manuel Neira, quien aseguró que con esta maratón de descongestión se busca además evitar que los beneficiarios tengan que recurrir a mecanismos legales para solicitar los reconocimientos económicos a los que tienen derecho. Textualmente dijo: “Estamos esperando que cuando terminemos el Plan de Choque y cuando tengamos los expedientes prestacionales al día esto no vuelva a ocurrir y ningún miembro de la Fuerza Pública y beneficiario, tenga que acudir o a demandas o tutelas para que le reconozcan un derecho que le corresponde”.

Confiemos en que esto sea así, y si no, pues esperamos que los oficiales, suboficiales y soldados en retiro, se organicen mucho mejor y se conviertan en un grupo de presión que defienda sus derechos y los de sus familias. No podemos dejar solos en el ocaso de sus vidas a quienes lo sacrificaron todo por nosotros, mucho menos podemos abandonar a las familias de quienes ofrendaron sus propias vidas.

¡Señor Ministro!, págueles lo que les debe...

 
Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ 

Editor de www.fuerzasmilitares.org 
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