ARC
ARC "7 de Agosto", buque tipo OPV-80 de la Armada Nacional.

www.fuerzasmilitares.org (24AGO2015) El Gobierno Nacional ha enviado a uno de nuestros buques de guerra al océano Índico a integrarse a una Fuerza Naval de la Unión Europea (EU NAVFOR), en la denominada “Operación Atalanta”, que oficialmente tiene por misión luchar contra la piratería en el mar.

Nuestro Ministro de Defensa dijo: Esta misión, tiene por objeto "proteger la navegación, el transporte y el flujo de asistencia humanitaria a Somalia", surge de la resolución 1814 de 2008 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que "consideró que la piratería en esta zona constituía un peligro para la paz y la seguridad internacionales".

Se trata del buque ARC “7 de Agosto” (PZE-47), tipo OPV-80 (Offshore Patrol Vessel - 80), modelo alemán fabricado bajo licencia de Fassmer por el astillero colombiano COTECMAR en Cartagena, Bolívar. Es gemelo del ARC “20 de Julio” que recientemente hizo un tour a la Antártida.

La Armada Nacional cumple la orden del ejecutivo y envía a ese teatro un buque que costó 118.000 millones de pesos y a 65 de nuestros mejores marinos. Para la Armada ser capaces de cumplir un reto de estas proporciones es motivo de orgullo, y desde luego, son admirables sus capacidades técnicas, tácticas y logísticas. Sin embargo, hay aspectos geopolíticos que debemos tener en cuenta y que la población colombiana podría no conocer.

Antes de entrar en el escabroso mundo de la geopolítica, veamos asuntos más prácticos y fácilmente comprensibles, como:

No tenemos suficientes unidades navales para custodiar nuestro propio mar. Un ejemplo de ello es lo que ocurre en la isla Gorgona con la permanente masacre de tiburones, o la constante captura de pesqueros extranjeros cargados con el producto de su faena. Se supone que deberíamos impedirles entrar a nuestro mar a través de un patrullaje constante y agresivo y no solo capturar a algunos de los infractores cuando ya van de salida.

Colombia no tiene una flota mercante que proteger por fuera de nuestro mar territorial. Es difícil visualizar barcos mercantes de bandera colombiana navegando por las costas de Somalia.

Las exportaciones de Colombia tienen como destino principal a los Estados Unidos de América, de manera que si quisiéramos proteger nuestras rutas de comercio no lo haríamos precisamente en el Golfo de Adén.

Un despliegue al Golfo de Adén, a miles de kilómetros de nuestros puertos, no es barato. Hay que pagar el combustible del buque, del helicóptero y de los botes. La maquinaria se desgasta y se deprecia, y al personal hay que pagarle en dólares.

El hecho de que seamos el único país latinoamericano que ha enviado un buque de guerra a ese lugar debe significar que somos los más solidarios, que somos los más solventes o que tenemos poderosos intereses estratégicos allí.

No hay que olvidar hacernos un par de preguntas de interés, como por ejemplo:

¿Cuántos buques de la Unión Europea han venido a ayudarnos contra el narcotráfico?

¿Cuántos buques de la Unión Europea han venido a ayudarnos a defender nuestros espacios acuáticos de la depredación causada por la pesca ilegal?

Por otro lado, si se supone que los piratas somalíes son hombres armados con Ak-47 a bordo de pequeños botes, ¿por qué lanzar contra ellos una fuerza naval internacional con sofisticados buques de guerra?, ¿cómo se beneficia la Unión Europea al posicionar en ese sitio ese conjunto de buques de manera permanente?

¿Qué diferencia hay entre un país europeo, la Unión Europea y la OTAN? esta cuestión es de mucho interés, pues las tres condiciones jurídicas distintas para lo que representa lo mismo, otorgan una gran flexibilidad a occidente para intervenir donde lo considere pertinente en defensa de sus intereses. Precisamente aquí surgen las preguntas: ¿cuales son los reales intereses europeos en esa zona del mundo?, y ¿acaso son los intereses de la Unión Europea los mismos que los de Colombia?, alguien debería explicar esto por televisión, y usar plastilina para que todos entendamos por qué nos estamos involucrando en ese asunto.

Somalia es un estado fallido, no tiene armada para defender su mar territorial, ni para prevenir ilícitos como la piratería. La ausencia de una autoridad nacional que defienda de manera eficaz los intereses de los somalíes, ha llevado a que buques pesqueros de otras nacionalidades estén explotando ilegalmente los recursos de ese país.

Por la misma razón, personas inescrupulosas han estado arrojando desechos tóxicos al fondo del mar en esa zona, sin que nada se les oponga. Sobre estas denuncias hay serias evidencias. Valga anotar que la adecuada disposición de desechos tóxicos es muy costosa, de tal manera que deshacerse de ellos en Somalia ha de ser un negocio muy lucrativo. ¿De qué sirve la presencia de una Fuerza Naval de la Unión Europea si hace poco por frenar la depredación de los recursos somalíes, o el vertimiento de desechos tóxicos en sus costas, y solo ve por sus propios intereses?

Aquí hay una pregunta más, que debimos tratar de responder antes de involucrarnos: ¿Quiénes son realmente los piratas somalíes?, resulta que para muchos de sus compatriotas son héroes y no criminales. ¿Alguien en el Gobierno Colombiano se tomó la molestia de indagar sobre las otras versiones, antes de que tomáramos partido y nos involucráramos?

En resumen, enviamos un buque de guerra y un helicóptero naval a un costoso despliegue al Golfo de Adén, a enfrentar un problema cuya justificación no es totalmente clara, mientras descuidamos nuestro propio mar y permitimos la depredación de nuestros recursos marítimos. Enviamos a 65 de nuestros mejores marinos a luchar contra unos presuntos criminales a los que solo conocemos por la película “Capitán Phillips” y de los que no sabemos más que lo mostrado en esa película de propaganda, pero a los que extrañamente una parte de sus compatriotas ve como héroes. Nos comprometemos a proteger el tráfico marítimo de otros países mientras que en nuestro propio mar, pesqueros extranjeros están acabando con nuestros tiburones y destruyendo especies y ecosistemas. En solidaridad con otros, enviamos un buque de guerra, un helicóptero naval y 65 marinos, a proteger buques del Programa Mundial de Alimentos, mientras que en Colombia -según el Instituto Nacional de Salud- cada 33 horas muere un niño colombiano por física hambre.

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Director de www.fuerzasmilitares.org
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