Imagen que presenta el dramatismo del sometimiento de los pueblos indígenas. © autor desconocido
Imagen que presenta el dramatismo del sometimiento de los pueblos indígenas. © autor desconocido

www.fuerzasmilitares.org (30NOV2015).- En este corto escrito que no le hace justicia a los hechos históricos que sucedieron y aún perviven, se describirá cómo por medio de la guerra -una de las formas más antiguas y vigentes de hacer política-, se le trata a la raza vencida, particularmente a los grupos indígenas de Meso y Suramérica.

Trascurría el año 1492 de la Era Cristiana y el año 897 de la Hégira del profeta Mahoma, los Reyes Católicos Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón conquistan  Al Andalus derrocando el sultanato de Granada, someten a los musulmanes y judíos a una purga de sangre y aquellos que no son muertos o expulsados son obligados a convertirse al cristianismo so pena de someterse al ostracismo o ser pasados por las armas. La conquista de Al Andalus no solo consistió en la expulsión del poder político nazarí sino que  se aplicaron una serie de medidas para garantizar la colonización del territorio reconquistado por medio de ciertas prácticas que después se replicaron quizás con más dureza  en ultramar: Se emprendió una purga de sangre de judíos y musulmanes, algunos otros fueron exiliados y una población importante fue doblegada mediante la colonización cultural aniquilando la espiteme de los pueblos vencidos e imponiendo la conversión forzada de los judíos a los que se les llamó marranos y de los musulmanes a quienes se les llamó moriscos; también se colonizó con cristianos viejos venidos del norte que ocuparon las tierras de los desterrados. Es menester aclarar que a judíos y musulmanes se les tuvo “consideración” al tratarlos como humanos pero con una religión errada a quienes había de encaminarse por el camino de la salvación a través del catolicismo y sus dogmas. Los castellanos para garantizarse su victoria y dominación extendieron su epistemicidio o genocidio cultural más allá de la religión: una cantidad considerable de libros fueron quemados de las bibliotecas de los moros durante la Edad Media incluso antes de la conquista de Al Andalus, una pérdida de conocimiento sacrílega pues se mencionan bibliotecas con hasta 500.000 ejemplares mientras que las bibliotecas cristianas europeas no superaban los mil ejemplares; también se extremó la vigilancia sobre los forzados a convertirse para constatar de que no siguieran practicando en público o en secreto la religión del “dios equivocado” so pena de ser desterrados o purificados por el fuego de una pira.

La historia dice que un genovés de nombre Cristoforo Colombo presentó a SS.MM los Reyes Católicos una propuesta llamada “La Empresa de las Indias” aprobada pocos días después de la conquista de Al Andalus. El 3 de agosto de 1492 de la Era Cristiana partió con sus exploradores camino a las Indias desde el sitio llamado La Barra de Saltés al suroccidente de la península Ibérica en tres naves y el 12 de octubre de 1492 creyó haber llegado al occidente de las Indias.

En la bitácora del  Almirante Cristoforo Colombo del 11 de octubre de 1492 se escribió:

“Luego vieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada […]Esto que se sigue son palabras formales del Almirante en su libro de su primera navegaçión y descubrimiento d'estas  Indias. «Yo», dize él, «porque nos tuviesen mucha amistad, porque cognosçí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra sancta fe con amor que no por fuerça, […]En fin, todo tomavan y daban de aquello que tenían de buena voluntad, mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mugeres, aunque no vide más de una farto moça, y todos los que yo vi eran todos mançebos, que ninguno vide de edad de más de XXX años, muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras, los cabellos gruessos cuasi como sedas de cola de cavallo e cortos […]Ellos deven ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dizen todo lo que les dezía. Ycreo que ligeramente se harían cristianos, que me pareçió que ninguna secta tenían.”

Se resalta en negrilla una parte de la bitácora en particular y ya se explicará porqué: a los vencidos de Al Andalus se les consideraba como humanos a pesar de adorar al “dios equivocado” y la misión de los vencedores consistía en convertirlos a la fe verdadera, sin embargo a los nativos de las tierras de ultramar se les consideró sin religión  o sin fe que para el pensamiento de la época equivalía a no tener alma y por tanto ser casi como animales y esclavizarlos, matarlos, ultrajarlos explotarlos y desplazarlos forzadamente o cualquier cosificación de ellos no era pecado, aun reconociendo que tenían algún entendimiento, una lengua, unas costumbres y cualquier comportamiento que hoy día llamaríamos cultura.

Como un ejemplo fáctico de esa apropiación tan tenaz por parte de la Corona española  de los habitantes, territorios y riquezas del Nuevo Mundo, he de hacer mención de las “encomiendas”, figura muy usada en la región de Andalucía con los moriscos y marranos sometidos a trabajos bajo el mando de un cristiano viejo, pero acá en estas tierras se les hacia un “Requerimiento” a los nativos sin alma que podían ser objeto de apropiación:

"De parte del muy alto e muy poderoso y muy católico defensor de la Iglesia, siempre vencedor y nunca vencido, el gran rey don Hernando el Quinto de las Españas, de las dos Çicilias, de Iherusalem y de las Islas e Tierra Firme del mar Océano, &c. domador de las gentes bárbaras, y de la muy alta y muy poderosa señora la reina Doña Juana, su muy cara e muy amada hija, nuestros señores, Yo, Pedrarias Dávila, su criado, mensajero y capitán, vos notifico y hago saber como mejor puedo: […]reconoscais a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo y al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y a la Reina, nuestros señores, en su lugar, como superiores e señores y reyes destas Islas y Tierra Firme, por virtud de la dicha donación, y consintais y deis lugar que estos padres religiosos vos declaren y prediquen lo susodicho. Si ansí lo hiciéredes, hareis bien y aquello a que sois tenidos y obligados, y Sus Altezas, y yo en su nombre, vos recibirán con todo amor y caridad, y vos dexarán vuestras mugeres, hijos y haziendas libres, sin servidumbre para que dellas y de vosotros hagais libremente todo lo que quisiéredes e por bien tubiéredes, y no vos compelerán a que vos torneis christianos, salvo si vosotros, informados de la verdad, os quisiéredes convertir a nuestra santa Fee católica, como lo han hecho casi todos los vecinos de las otras islas, y allende desto, Su Alteza vos dará muchos previlejos y esenciones y vos hará muchas mercedes. Si no lo hiciéredes, o en ello dilación maliciosamente pusiéredes, certificoos que con el ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas las partes y maneras que yo pudiere, y vos sujetaré al yugo y obidiencia de la Iglesia y de Sus Altezas, y tomaré vuestras personas y de vuestras mugeres e hijos y los haré esclavos, y como tales los venderé y disporné dellos como Su Alteza mandare, y vos tomaré vuestros bienes, y vos haré todos los males e daños que pudiere, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen. Y protesto que las muertes y daños que dello se recrecieren sea a vuestra culpa, y no de Sus Altezas, ni mía, ni destos cavalleros que conmigo vinieron. Y de como lo digo y requiero, pido al presente escribano que me lo dé por testimonio sinado, y a los presentes ruego que dello sean testigos".

La razón, fe y verdad de los conquistadores fue impuesta por la fuerza en el Viejo Mundo imponiendo los dogmas de la Iglesia Católica cuyo tenaz brazo ejecutor fue la Santa Inquisición quien vigilaba y rectificaba de maneras tan aborrecibles que pareciera que en los tribunales y calabozos de esta institución el Cristo dio sus espaldas porque allí no había misericordia, todo esto con el fin de tratar de borrar el conocimiento de la mente de sus víctimas, pero también se practicó la destrucción, generalmente por la quema, de todo conocimiento tangible como los libros. Esas instituciones de epistemicidio se replicaron en América sobre las mentes de sus pobladores quienes en una cantidad importante trasmitían por el lenguaje hablado su episteme; se destruyeron templos ora porque se les antojaba pensar que afrentaban la fe cristiana, ora por el pillaje y el latrocinio de los aventureros y se quemaron cantidades importantes de quipus y códices de los indígenas.

La situación de los indígenas durante el dominio de la Corona vino a mejorar en el siglo XVI como resultado del debate sobre la cuestión indígena en las tierras del imperio en ultramar: El fraile Bartolomé de las Casas sostenía que eran personas en un estado de barbarie pero con alma y que la misión de la Iglesia y la Corona era cristianizarlos y educarlos, por lo tanto los malos tratos y la esclavitud eran pecado ante los ojos de Dios y el teólogo Juan Ginés de Sepúlveda quien defendía los maltratos y la esclavitud de los indios en razón que no tenían alma y por tanto no era pecado. En ese debate ganaron las tesis de Bartolomé de las Casas y se interpuso un límite legal, moral y religioso a los desmanes de los colonos y aventureros. A continuación se describirá las instituciones con las que los colonizadores ejercieron su señorío en nuestro continente:

La esclavitud: Institución no muy utilizada con los indígenas debido a situaciones diversas como que esta reñía con los nuevos valores lascasianos de la Iglesia Católica, además su implementación afectaba de manera negativa la economía pues implicaba altos costos en cuanto a la compra de la mano de obra esclava, su manutención, organización, vigilancia y además ocurriría que los indígenas de una zona dominada serian comercializados y sacados de la región dejando sin fuerza de trabajo disponible la zona. También es sabido que las condiciones físicas del nativo eran especiales: Centurias aislados de las nuevas enfermedades que traían los conquistadores ya de por sí les enfermaba bastante y los diezmaba, los trabajos forzados superaban su condición física y morían de agotamiento, además los pueblos estaban acondicionados para vivir en unas condiciones climáticas especiales y sacarlos de su habitad era sinónimo de matarlos. Los esclavos llevaban una marca en sus pieles que les identificaba como tales. En la esclavitud fueron sustituidos por los negros africanos quienes eran considerados por los españoles como musulmanes, su considerable fortaleza física permitió que fueran forzados a trabajar en actividades tan exigentes como la minería.

Los naborías y yanaconas: En la práctica eran casi lo mismo que un esclavo, pero sin marca, que cumplían funciones de siervo personal de los colonos, sus hijos nacían libres pero podían correr la suerte de terminar siendo siervos de un señor. Las mujeres se convertían a veces en concubinas del español; sus hijos mestizos dentro de la escala social de la época ocuparon cargos de artesanos, jornaleros en la producción agropecuaria y pudieron entrar al bajo clero.

La encomienda: Fue una institución usada por los españoles durante la reconquista del sur de la península ibérica de manos de los moros y la ocupación de las islas Canarias y replicada en América. Era una merced que el Rey otorgaba al conquistador a su servicio y le asignaba un grupo o pueblo indígena para que pusieran a su servicio su fuerza de trabajo laborando por nueve meses para el español en sus industrias, pagándole tributo y cediéndole parte de sus  tierras, incluso podía negociar con ellos y se dieron casos en que el encomendero alquilaba los servicios de sus indios a otro conquistador cuando necesitaba “liquidez” cuando el pueblo que le fue encomendado no conocía la exploración de metales preciosos; también vendía los productos artesanales que estos hacían para disponer de dinero. Las condiciones para tener una encomienda era que el conquistador además de haber realizado acciones que le hayan hecho merecedor de los  favores de la Corona, debía ser un varón casado y tener una casa poblada en algún lugar, organizar  a los indios en poblaciones al estilo español con una iglesia y sacerdote pues su compromiso para tener la encomienda era que se encargaría de cristianizar y educar con los valores españoles a los indígenas. En cuanto a la repartición de las encomiendas no siempre los encomenderos quedaban satisfechos por la cantidad de indios asignados pues pensaban que sus esfuerzos no siempre eran bien recompensados. Las encomiendas pocas veces podían ser heredadas, pero siempre terminaban sirviendo directamente a la Corona. 

 

José Nodier Correa Restrepo
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BIBLIOGRAFÍA:

COLÓN, Cristobal. Diario del Primer Viaje, entrada del 11 de octubre de 1492.  Los cuatro viajes. Testamento, edición de Consuelo Varela, Madrid, Alianza, 1992. Publicado en Revista de Historia de la Traducción, No. 1, 2007.

DOMÍNGUEZ, Humberto y Carrillo, Rafael Alfonso. Los indígenas en la nueva sociedad colonial. Disponible en: http://portalacademico.cch.unam.mx/materiales/prof/matdidac/sitpro/hist/mex/mex1/HMI/IndigenasCol.pdf

GAMBOA, Jorge Augusto. La encomienda y las sociedades indígenas del nuevo Reino de Granada: el caso de la Provincia de Pamplona (1549-1650). Revista de Indias, 2004, vol. LXIV, núm. 232, págs. 749-770

GROSFOGUEL, Ramón. Racismo/sexismo epistémico, universidades occidentalizadas y los cuatro genocidios/epistemicidios del largo siglo XVI. Tabula Rasa. Bogotá - Colombia, No.19: 31-58, julio-diciembre 2013, págs. 31-58

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Diccionario virtual de la lengua española, Real Academia Española. www.rae.es