Cadete Manuela Carvajal
Cadete Manuela Carvajal, de la Escuela Militar de Cadetes "José María Cordova"

www.fuerzasmilitares.org (27AGO2016).- La Cadete Manuela Andrea Carvajal Martínez estudiante de la Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova” del programa de Ciencias Militares, con carrera complementaria en Derecho, nació en Bogotá el 14 de agosto de 1994. Hija de Martha Cecilia y Eusebio, la mayor de tres hermanas: Gabriela y Tatiana. Estudió en el Colegio de la Presentación de Duitama (Boyacá). 

Observar a los soldados del Batallón “La Popa” en Valledupar (Cesar) le dio idea de lo que representaba la mística militar. Más tarde al pertenecer a la Defensa Civil Colombiana marcó su vida en el amor por el orden, la disciplina y el respeto por la patria. Descubrió su vocación que hoy se consolida en una mujer que será una oficial del Ejército Nacional de Colombia.

¿No le dan miedo los peligros a los que se exponen los militares?

 “No. Son actos del servicio y sacrificios que uno hace para cumplir su labor. A lo que sí le temo es a perder a mi tropa o que sufran algún daño. Razón por la que intento todos los días ser la mejor de las mejores para obtener los conocimientos y que esto jamás me pase”.

¿El proceso de admisión a la Esmic le resultó claro y bien estructurado?

 “Si. Porque desde el principio se hace una selección de los mejores tanto física como sicológicamente para ingresar a la mejor Escuela Militar del mundo, quienes son los que van a estar al servicio de los colombianos y la patria”.

¿Cómo fue el recibimiento en la Esmic?

 “Es un cambio total de la perspectiva que se tiene acerca de las Fuerzas Militares, específicamente el Ejército. Es ver cómo nacen y se hacen los oficiales del futuro. Es verlo desde adentro y saber que, desde ceros nos vamos a formar integralmente por la vocación que ingresamos.

¿Cuál es el protocolo cuando ingresan?

“En cuanto al protocolo es un paso a paso. Todo el tiempo tenemos a alguien que lo está orientando a uno; sin embargo, existe el miedo a lo desconocido que luego desaparece cuando iniciamos el proceso de adaptación e inmersión…

(risa)… después uno se adapta tanto que se siente raro fuera de la Escuela.”

¿Qué áreas separadas existen para que las mujeres mantengan su privacidad?

“Los alojamientos y baños. Aclaro, somos mujeres y no dejamos de arreglarnos y querer sentirnos femeninas todo el tiempo. El hecho que portemos un camuflado no significa que nuestra naturaleza no esté. El mando lo asumimos con firmeza y respeto. El trato con nuestros compañeros hombres se convierte en un lazo de hermandad en el que no hay lugar para pensar en nada más. El respeto por el otro prima; la privacidad está basada en este valor moral”. 

Cadete Manuela Carvajal
Frente al Campo de Paradas de la Escuela Militar de Cadetes, con uniforme No. 3

 ¿Cómo es un día rutinario de un (a) cadete de la ESMIC?

“Existe un horario previo diario. Todos los días son experiencias diferentes. En las mañanas fortalecemos nuestro conocimiento profesional y en las tardes nos enfocamos en el entrenamiento militar y físico como lo es natación, taekwondo, salvamento acuático, trote, entrenamiento funcional, entre otros; para terminar el día con horas de estudio previo al alistamiento de la presentación personal del día siguiente”.

¿La exigencia es la misma para mujeres y hombres?

“Tenemos capacidades y habilidades diferentes, lo que es natural de cada género. La formación y el entrenamiento son los mismos puesto que todos vamos por la misma meta por lograr ser hombres y mujeres militares integrales de la Esmic. Además la Escuela Militar cuenta con un Observatorio de Género precisamente para investigar todo lo relacionado. El observatorio es único de las FFMM y el segundo a nivel de Latinoamérica después de México”.

¿Qué ha sido lo más difícil para usted hasta ahora en su proceso de formación?

“La lejanía de mi familia aunque cada que los vuelvo a ver y me expresan el orgullo que sienten de que pertenezca al Ejército, entiendo que tanto para ellos como para mí, la distancia vale la pena”.

¿Ya ha aprendido a manejar armas?

“Sí. Somos los únicos que debemos aprender a manejar armas. Es el arte de las ciencias militares y es una condición inherente a la seguridad y defensa.”

¿Cuánto tiempo lleva en la Escuela Militar y qué le falta para graduarse como oficial?

“Llevo dos años y dos meses en la Escuela Militar y me faltan tres semestres para culminar mi carrera y continuar como subteniente”.

Cuando tenga bajo su mando personal, armas y recursos ¿Cuáles considera que deben ser sus principales preocupaciones?

“La seguridad de mis subalternos, el buen uso y manejo de armas, el de los recursos con responsabilidad y la disciplina que para ello se requiere. La Doctrina de la Escuela Militar incluye áreas en administración de recursos públicos, formación militar practica para el manejo responsable de las armas y la ética tanto en el trato con los demás como en el manejo de lo público”.

¿Quiénes han dejado huella en su proceso de formación militar?

“El señor Brigadier General Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, Director de la Escuela Militar, por su liderazgo y todas sus enseñanzas; el señor Teniente Coronel Juan José Guzmán Ramírez, comandante de mi batallón, ya que con sus directrices y carisma hacen que nuestra vocación se enmarque y afiance en nuestra vida tanto personal como profesional; el señor Capitán Puentes Colmenares Luis Antonio, comandante de mi compañía, por su acompañamiento constante en nuestro proceso de formación. Finalmente al señor Capitán Robayo Campo José Gregorio de la Aviación de Ejército porque en mis momentos de vulnerabilidad, se convirtió en mi guía y mentor; son las personas que jamás olvidaré y siempre estarán en mi pensamiento porque marcaron la directriz y el norte a seguir como mujer oficial del Ejército. 

Cadete Manuela Carvajal
La Cadete Manuela Carvajal escogió una de las carreras más difíciles, pero también llena de satisfacciones.

 Por favor envíe un mensaje a las jóvenes colombianas que han pensado en hacer carrera militar.

“Las invito a que se decidan a ser parte del Ejército Nacional. Estoy segura que comprobarán que es la mejor carrera profesional, como mujeres y colombianas, es un proyecto de vida”.

 

(Douglas Hernández, Medellín)