Inteligencia Táctica
La inteligencia táctica es vital para el éxito de las operaciones.

www.fuerzasmilitares.org (19SEP2016).- Sobre principios de los ochenta comenzaron en España las FFAA (con prisas) unos cursos que se podrían denominar de inteligencia. Fue lo primero en este sentido, de hecho a través de esta experiencia se elaboraron los primeros manuales y se fueron configurando los cursos de inteligencia militar propiamente dichos.

No debemos perder de vista que si bien, el ciclo de inteligencia en este caso es el mismo, el consumidor inmediato no es el órgano político, cuando menos en el caso de un enfrentamiento armado, sino el mando militar.

España, como apuntaban varios autores y la historia demostró, es un país de guerra de guerrillas, y en este ámbito es donde ha destacado, por ello siempre se catalogaron los servicios de inteligencia militar en el mejor de los casos como artesanos, no tanto por la carencia de medios sino por los propios recursos que gracias a la capacidad de ingenio con la que se lograba suplir la carencia de cualquier material, claro ejemplo es como he mencionado hace unas líneas el nacimiento y desarrollo de los referidos cursos de inteligencia.

Aún ahora no puede hablarse a nivel de muchas FFAA de una evolución, ni siquiera un asentamiento, puede que todavía no se haya tomado verdadera conciencia de la importancia de la inteligencia militar para posibles aconteceres futuros, “parece” que se han creado unidades de inteligencia y todo deviene finalmente en dimes y diretes que no terminan de configurar definitivamente la estructura de inteligencia de las FFAA, pues no parece existir un pensamiento unívoco a este respecto.

 

INTELIGENCIA TÁCTICA

“La buena inteligencia es el preludio de la victoria”.
Sun Tzu.

Antes de que el enemigo emplee el engaño, debe analizar la situación, porque para derrotar a su enemigo, debemos entender primero cómo piensa este. Podrá entonces orquestar las respuestas del adversario, trabajará para entender mejor al enemigo, entonces “engañará al cerebro del enemigo, no a su ojo”.

En la II guerra mundial, el  dictador soviético José Stalin desdeñó y mostró mucho resquemor respecto al primer ministro inglés Winston Churchill, de hecho, sabemos que en 1941 Stalin creyó que los informes de un ataque alemán inminente eran parte de una campaña británica brillante de desinformación, no una operación alemana brillante de engaño. Aun cuando la acumulación militar innegable de tropas de la Wehrmacht fueron observadas y divulgadas por los espías comunistas, (obsérvese cierta similitud con el desencadenamiento de la guerra del Yom Kippur)  Stalin obvió los informes porque los alemanes habían orquestado una ilusión que jugó con los miedos de Stalin hacia los Británicos. Los alemanes sugirieron que las acumulaciones eran simplemente para ejercer presión sobre a los soviéticos para las concesiones en unas negociaciones próximas, haciendo creer  a Stalin que la acumulación de tropas no  era de ninguna manera un preludio a la guerra. De hecho, cuando un diplomático alemán indicó que la guerra era inminente, Stalin creyó y afirmó que la desinformación había alcanzado el nivel diplomático. 

De igual forma, durante la batalla de Stalingrado, el fuego soviético suprimió las baterías alemanas de la artillería una por una. Aun cuando los alemanes estaban fuera de vista, la inteligencia roja surtió al ejército de información lo suficientemente buena como para destruir a los artilleros enemigos. A excepción de una sola batería, como he señalado, la totalidad de cañones alemanes fueron silenciados. Durante largo tiempo se intentó destruir esa última batería, los analistas soviéticos trazaron y apuntaron cada metro de de tierra cerca donde pudiera estar, aún así no hubo forma de localizarla, el misterio fue solucionado solamente después de que los alemanes se entregaran.  El comandante de la batería había instalado sus armas en el congelado río Vístula.  

Más cercano a nosotros y en pleno nacimiento de una nueva tipología de conflicto, “el  asimétrico”, durante la rebelión chechena contra Rusia, los rusos atraparon a miles rebeldes chechenos en la ciudad de Grozny. Los rebeldes ofrecieron a los rusos centenares de millares de dólares para  que permitieran que los combatientes chechenos pudieran  escapar con seguridad a través de un campo de minas que rodeaba la ciudad cercada. Los chechenos, obviamente eran conocedores de la corrupción rusa, de hecho, habían comprado muchas armas y mucha munición a los mismos rusos. ¿Por qué no pagar por sobrevivir para poder luchar otro día?  A través de la Inteligencia militar rusa, el dinero pasó, se despejó de tropas rusas la trayectoria a través del campo de minas, y el día de la salida llegó. Al amanecer, los chechenos entraron en el campo de minas y los rusos comenzaron a usar el fuego de artillería forzándolos correr presas del pánico en áreas donde no se habían despejado las minas. Un general ruso comentó más adelante que le sorprendió que los chechenos creyeran a los rusos. ¿Cuál fue el error checheno? . Indudablemente que la corrupción individual rusa no se podía extrapolar al ejército entero, ¿información errónea?, ¿exceso de confianza?. Podemos aprender de esto, que podemos ser engañados por nuestras propias pre-concepciones cuando están aplicadas falsamente a los hechos sabidos. 

De vuelta a la II Segunda Guerra Mundial, en África del norte, antes del ataque en el Alamein, los británicos se enfrentaron al problema de cómo ocultar millares de barriles de gasolina. La solución era alinear los barriles hacia arriba, de lado a lado, cómodamente contra el borde de los fosos abandonados que habían sido cavados los meses anteriores. El analista alemán, viendo los mismos fosos en docenas de fotos aéreas, no notaría que la sombra del foso era un poco más grande que antes, y así fue. De igual forma, durante los enfrentamientos en Corea, el general Douglas MacArthur  creyó al ejército chino incapaz de avanzar sin ser detectado por los sistemas aéreos superiores de la inteligencia de los Estados Unidos'. El ejército de Zedong avanzó por noche, y tomaron a las tropas de los EE.UU. por sorpresa secretamente cruzando el Yalu. 

De igual forma sería destacable hacer mención al planteamiento que debieron hacerse los generales árabes cuando se decidió atacar Israel en pleno Yom Kippur. ¿Cómo obtener la sorpresa necesaria para entre otras cosas evitar un ataque preventivo de los israelitas?.Los árabes sabían por propia experiencia que los servicios de inteligencia judíos eran extremadamente eficientes, y además contaba con el apoyo de los sistemas de alerta norteamericanos. La solución fue sencilla, se decidió que la única manera de que una acción de decepción tuviera éxito sería la saturación de los sistemas de vigilancia judíos y la excesiva confianza o soberbia de los servicios de inteligencia judíos. Todas las operaciones a tal efecto, se basaron en la explotación de la imagen estereotipada que de ellos tenían los israelíes, y que se basaba en la creencia de que los árabes son incapaces de guardar un secreto, que los ejércitos árabes son generalmente ineptos, y por último que son incapaces de llevar a cabo una operación combinada en la que participen varios países.

Los analistas deben ser verdaderamente conscientes de las posibles pre-concepciones. Deben preguntarse sobre lo que creen, esta es quizás la pregunta más difícil que pueden hacerse. Así Sun-Tzu  dijo, “si conoces al enemigo y te conoces, no necesitas temer cientos batallas.”, por tanto, la inteligencia militar debe preguntar cómo el enemigo puede intentar engañarnos. ¿Qué  está haciendo para explotar nuestra creencia? ¿Qué  está haciendo para hacernos creer que cree algo? , etc…

El ser humano averiguó pronto que no bastaba la fuerza para conquistar, sino que la astucia podía resolver más asuntos que un ataque abierto por parte de un ejército, pues lo más efectivo no era el relumbrón vanidoso de su poderío, sino la prudencia y el secretismo dirigido sin duda  a sorprender. Esto se ha venido demostrando a lo largo de la historia, por ejemplo Napoleón Bonaparte, afirmaba que “un espía en un lugar adecuado vale tanto como veinte mil soldados en el campo de batalla”, y así a titulo anecdótico podríamos citar la sorpresa del Mariscal Mack y su ejército austriaco; cuando fue rodeado por el mejor espía de Bonaparte, Karl Schulmeister, quien le había estado suministrando deliberadamente información incorrecta sobre el estado de las tropas francesas. Aquel ardid del falso asesor (infiltrado), significó la entrada triunfal en Viena por parte del ejército de Francia.

Así pues, la Inteligencia militar se fundamenta sobre dos pilares básicos: sorpresa y engaño, aunque, y esto es muy importante dejarlo sentado en todos los ámbitos es el mismo: dirección, obtención, elaboración y difusión. La sorpresa, implica tomar desprevenido al oponente, y va encaminada hacia una acción futura de impacto. El engaño, trata de atraer hacía sí, envuelve al otro en su atención, no actúa con independencia como la sorpresa, pues precisa la participación de la parte embaucada para dar a la mentira apariencia de verdad, consiguiendo así una auto-equivocación que conduce al desatino del enemigo. La sorpresa y el engaño, ambas cada vez más sofisticadas y complejas por el desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación, han estado muy  presentes en los conflictos bélicos recientes, como por ejemplo la invasión de Irak y Afganistán en la lucha contra el terrorismo.

El ámbito militar, tiene necesidades especificas; es evidente;  este se mueve en tres niveles de actuación: estratégico, operativo y táctico, que por tanto a su vez precisarían de tres “tipos” de inteligencia: Estratégica: centrada en el plano político, que sirve de enlace entre las decisiones políticas y las militares, Operativa: destinada al planeamiento, ejecución y apoyo de operaciones, sirve al mando de operaciones y los cuarteles generales y la de tipo Táctico: terreno, meteorología, adversario… responde a los fines inmediatos de las unidades sobre el terreno si bien estas dos últimas en mi opinión van íntimamente ligadas y de hecho a nivel de manuales  así se manifiesta generalmente.

El sistema americano

Es preciso no obstante clarificar conceptos y así podríamos definir Inteligencia Militar como los conocimientos adquiridos a través de los esfuerzos de búsqueda, evaluación e interpretación de toda la información disponible que tiene que ver con un enemigo real o hipotético, o con ciertas áreas de operaciones, inclusive las condiciones metereológicas y el terreno. Comprende también las deducciones hechas sobre las capacidades actuales y futuras del enemigo; las vulnerabilidades y los posibles cursos de acción que tenga a su alcance, y que pueden afectar el cumplimiento de nuestra misión. Por otro lado, el concepto de Inteligencia de combate es la información relativa al terreno, las condiciones metereológicas y el enemigo que necesita un comandante para elaborar planes y llevar a cabo operaciones tácticas. Trata acerca de la situación táctica local y generalmente la producen las unidades tácticas para el uso de los comandantes tácticos y sus estados mayores.

En este sentido en lo relativo a nuestras fuerzas armadas, lo referente a inteligencia táctica, la creación de doctrina, la elaboración de manuales es reciente, de hecho los primeros cursos en nuestras Fuerzas Armadas a estos efectos como he señalado podrían datarse entre finales de los 70 y comienzos de los años 80. Los primeros diplomados (ya en situación de retiro) comentan sarcásticamente: “hoy se lo toman en serio”. No ocurre así en el caso del ejército USA, que ya cuenta con larga tradición en cuanto a Field Manuals, el último a nivel global en relación con inteligencia es el FM 2-0 de mayo de 2004, y el último casi recién salido del horno y consecuencia de la experiencia del ejército USA en su enfrentamiento asimétrico en las tierras de Irak y Afganistán, El Field Manual 3-24 ‘Counterinsurgency' de junio de 2006, gestado por el Jefe de las fuerzas en la zona general David H. Pretaeus.

Ya a comienzos del siglo XXI se vislumbra un acuerdo creciente entre las comunidades de defensa e inteligencia en relación a  que los  esfuerzos de la inteligencia estadounidense precisan, necesitan reenfocarse en las amenazas no tradicionales. La recopilación de inteligencia, el análisis y difusión del conocimiento de la inteligencia cada vez más, debe ser hecha con la participación entre las agencias para obtener el máximo efecto. Adicionalmente, la inteligencia con un enfoque sobre retos asimétricos podría hacer un uso mayor de fuentes abiertas–información disponible al público.

La Revisión Estratégica Conjunta de 1999, propuso que los EE.UU. deberían inmediatamente llevar a cabo una evaluación completa y multiagencial para analizar sus vulnerabilidades de las amenazas asimétricas. La comunidad de inteligencia debía ayudar a mejorar la adaptabilidad y la flexibilidad, particularmente por medio del fortalecimiento de los equipos Rojos (enemigo ficticio) de los juegos de guerra en la experimentación.

La Revisión Estratégica Conjunta, de igual forma enfatizó la necesidad de incrementar la inteligencia humana (human intelligence – HUMINT) para combatir las amenazas asimétricas. Las nuevas tecnologías para recolectar, evaluar, incorporar y difundir inteligencia podrían ser también de gran ayuda. Las fuentes de inteligencia humana no siempre son confiables o están disponibles. Para no depender solamente de las fuentes de imágenes vía satélite y de intercesión de señales, la nano-tecnología y la robótica forman ya de facto sistemas de inteligencia que superan los antiguos sistemas técnicos de recolectar datos y de inteligencia humana para ciertas tareas. La defensa contra las amenazas asimétricas exige nuevos y probados métodos de recolección de información.

No cabe duda de que el mundo ha cambiado, y la guerra ha experimentado cambios igualmente en todos los aspectos no olvidemos de que hoy en día es un término muy extendido el de “asimetría” y debe ser afrontado por las fuerzas del orden y las fuerzas armadas de todos los países, poniendo al día su filosofía, doctrina, equipamiento, etc.

Las últimas contiendas han reflejado, en el caso americano por ejemplo,  que el escenario demuestra la limitación de la doctrina de operaciones de información (IO) conjuntas para tratar un nuevo enfoque de la guerra. Durante los años venideros, como ahora, los actores no estatales, tanto terroristas como insurgentes, seguirán siendo la mayor amenaza a la seguridad  (ya lo hemos podido contrastar) y a los intereses de los países (en este caso USA). Debido a que estos actores no pueden enfrentarse, en el caso más habitual militarmente a los EE.UU., tienen que confiar en una ventaja de información para marginar las capacidades económicas y tecnológicas norteamericanas. Tanto durante la última década del siglo XX, como con la casi ya finalizada primera del presente, grupos terroristas importantes han demostrado un conocimiento (inteligencia) importante, y utilizaron coordinadamente operaciones de información. Sus capacidades para alcanzar con éxito sus objetivos a través de un correcto empleo de la información del campo de batalla, juntamente con su voluntad de conducir una guerra no convencional, los hacen una amenaza significativa para cualquier país, de hecho, llevan demostrándolo bastante tiempo en Irak y Afganistán.

El ejército americano, trató por ejemplo de tomar cartas en el asunto, y aunque la Publicación Conjunta (JP) 3-13, Joint Doctrine for Information Operations (Doctrina Conjunta de Operaciones de Información), inicialmente trata un enfoque tradicional en contra de las fuerzas convencionales (el enemigo siempre esperado, y no el enemigo “asimétrico”) como China o Corea del Norte, y no considera suficientemente las amenazas no estatales como terroristas e insurgentes. El Estado Mayor Conjunto se involucró en el proceso de actualizar esta, para incorporar la política revisada de IO (Intelligence operations) del Departamento de Defensa (DOD), informalmente conocida como la “Mapa de ruta IO” (IO Roadmap)3 del Secretario de Defensa (SECDEF), para sin duda tratar de tener éxito en este nuevo ambiente en el que sin duda se verán abocados a intervenir los ejércitos.

Nada es más importante al elaborar una doctrina conjunta en el nuevo ambiente de seguridad que entender la relación entre el ambiente físico y el ambiente de información, y a la vez, cómo los EE.UU. deberían tratar el ambiente de información en estas áreas en contra del actor no estatal.

La JP 3-0, Doctrine for Joint Operations (Doctrina para Operaciones Conjuntas), define el ambiente físico por las dimensiones de tierra, mar, aire y espacio. Los seres humanos viven, respiran, y tocan objetos que son reales. Los mandos suelen concebir y medir las ganancias y pérdidas en el ambiente físico basándose en la extensión y configuración del terreno, equipamiento, fuerzas y enfrentamientos.

Según el borrador de la JP 3-13, el ambiente de información consiste en la información que reside en la mente, mundo físico y en el  espectro electromagnético, esto es las fronteras no están  limitadas al espacio lineal. Además, los años y por ende los distintos enfrentamientos que al albor de estos se han ido sucediendo, han demostrado que la doctrina previa en el caso de la mayor parte de los ejércitos han buscado tradicionalmente lograr la victoria limitándose al campo de batalla del ambiente físico, ignorando los efectos residuales concurrentes en el campo de batalla del ambiente de información.

Las doctrinas conjuntas, actuales deben reconducir sus esfuerzos para afrontar de nuevo con decisión este problema. Teóricamente, en el caso USA por ejemplo, la doctrina actual se supone dirige a las fuerzas estadounidenses para lograr una victoria decisiva en el ambiente físico, utilizando al mismo tiempo el ambiente de información para apoyar  los objetivos y reducir los gastos de la guerra. Si bien, es preciso señalar que a nivel práctico hay que indicar que aunque las operaciones de información estadounidenses quizás suelen afectar las percepciones del adversario o su voluntad de luchar, los EE.UU.  suelen  confiar en la victoria en el ambiente físico para ganar la batalla, la cual es una estrategia típica del militar con una ventaja de fuerza sobre la mayoría de sus adversarios, lo cual en tiempos de la RAM, y enemigos asimétricos es un error, de ahí que como señalaba en un artículo anterior debe plantearse a nivel aliado una nueva Revolución de Asuntos Militares. Estos enemigos, desarrollan el campo de batalla en el ambiente de información debido a los beneficios obtenidos por sus efectos residuales, actúan en el ambiente físico no para lograr ganancias tácticas sino para conducir la batalla estratégica en el ambiente de información; de ésta forma el ambiente físico posibilita que muchas de las actividades ocurran en el ambiente de información.

La doctrina americana parece continuar indicando, que los planificadores militares deben entender que mientras los ambientes físicos y de información coexisten, son en realidad zonas de combate  separadas.

El enemigo asimétrico, suele operar en el ambiente de información; en el más amplio sentido de la palabra; para hacer uso de sus ventajas, mientras los EE.UU. y el resto de países con ejércitos convencionales suelen escoger ejercer su ventaja de fuerza  y tecnología en el ambiente físico.

La 1996 JV 2010 define a las operaciones de información como “acciones tomadas para afectar la información y los sistemas de información del adversario, mientras al mismo tiempo, defender su propia información y sus sistemas de informaciones. La Visión Conjunta 2010 establece “una visión de cómo operarán las F.F.A.A. de los EE.UU. en el futuro incierto”, ¡ya no tan cierto, ¡podemos tocarlo  y trataba lograr dominar el espectro completo, lo cual no ha conseguido.

La superioridad de información a la que nos referimos e íntimamente ligada a la inteligencia es un elemento clave para dominar el espectro completo. La referida visión conjunta 2010, que establece que la superioridad de información mitigará los efectos de fricción y fragor de la guerra, aboga por asegurar un flujo ininterrumpido de información y acciones no tradicionales.

Ante esta nueva perspectiva que se presenta a los ejércitos en este siglo, la propuesta doctrinal es clara. Moldear el ambiente de información requiere un nuevo modo de pensar, así como un nuevo enfoque del estado para conducir la guerra, con planificadores y líderes conceptualizando los conflictos no estatales diferentemente que los conflictos tradicionales. El militar no debe continuar tratando inadecuadamente la importante dinámica de la guerra corriente y del futuro. Los planificadores no deben preocuparse exageradamente en buscar efectos inmediatos ignorando el valor de lograr efectos en el ambiente de información, porque los resultados allí son lentos y difíciles de cuantificar. Las operaciones militares no siempre producen efectos tangibles, visibles o inmediatos. Al moldear el ambiente de información, las fuerzas militares pueden afectar la toma de decisiones del enemigo influyendo su ambiente sin cambiar su percepción o decisión.

Los ejércitos modernos  se han dado cuenta de la trascendencia de esta batalla de ideas, y que requiere en muchas ocasiones más bytes que tiros. El militar puede lograr esto al emplear la ciencia de operaciones de información para enfocar en el ambiente físico y utilizar el arte de operaciones de información para moldear el ambiente de información; esta sincronización cuenta con un porcentaje de posibilidades ciertamente elevado de lograr la victoria en el ambiente físico y contrarrestar los resultados en el ambiente de información y también de las acciones actuales y previas del ambiente físico. Siempre y cuando las operaciones de información se orienten solamente en la victoria en el ambiente físico, no pueden de manera exitosa enfrentar y derrotar en combate a un amplio espectro de amenazas en el siempre cambiante ambiente de seguridad..

De igual forma otra de las variaciones con que los ejércitos han topado en los últimos tiempos, sin duda consecuencia del carácter asimétrico del enemigo, es el cambio de escenario de los combates, lo cual supone un vuelco total respecto a la doctrina dominante durante siglos, sin que esto quiera decir que no ha existido hechos más o menos similares, como por ejemplo, que a lo largo de la historia se hayan desarrollado algunas grandes batallas en ciudades. Ahora, el contrincante busca ese terreno, existiendo además una circunstancia trascendental que influye a la hora de abordar al tratamiento de la cuestión, que no es otra que el mundo tecnológico, globalizado en el que vivimos, dominado por la información al instante.

La tecnología, la información, etc… son términos de uso común, pero no cabe duda que el predominio de las tecnologías de la información, no van a ser suficiente para garantizar la seguridad en el mundo actual. La principal característica de esta era, es que el acceso a las nuevas tecnologías y consecuentemente el poder que otorgan no es “exclusiva de nadie”, en definitiva las ventajas tecnológicas son en definitiva limitadas, limitación que se hace más patente cuando se ponen en juego estrategias de tipo asimétrico. (intervención  USA en Irak y Afganistán, ya son más de 5.000 soldados muertos y más de 14.000 heridos).

Se ha establecido incluso por distintos autores, en el plano de la inteligencia militar cual seria la estructuración ideal, dejando constancia de ello en algunos manuales de  inteligencia militar. La estructura a la que nos referimos, se encontraría organizada en secciones y tendría el cariz siguiente: Inteligencia Militar: secciones; A.-Recoge las informaciones de orden táctico;  B.- Analiza detalladamente los informes de los agentes, les atribuye un valor y es responsable de su difusión dentro del servicio y fuera de él; C.-Examina las informaciones de orden estratégico; D.-Operaciones de sostenimiento para redes secretas, procura los equipos técnicos; F.-A cargo de los enlaces radiofónicos,  la "red" y las comunicaciones interiores; Y.-Es la de "los golpes importantes"; Especial.-Se dedica al sabotaje, robo de material militar y de material "humano" capaz de brindar informaciones militares; T.-Se interesa por las informaciones científicas relacionadas con problemas militares.

No obstante no se debe olvidar que los últimos años del siglo pasado (S. XX) y los primeros de este han conformado un nuevo teatro, este nuevo teatro donde la neblina de la guerra es cada vez más difícilmente disipable. Quizá la antigua RAM  que fue consecuencia de la revolución tecnológica, ha empujado contrariamente a lo que pudiera suponerse a un oscurecimiento del teatro, incluso a la “extracción de los ejércitos” de lo que hasta entonces de había considerado su “medio natural”. La aparición del enemigo asimétrico y la desviación de las zonas de combate a zonas urbanas en mi opinión deben provocar como ya he manifestado una gran revolución a todos los niveles en los ejércitos (a nivel material, doctrinal, etc.), es imprescindible una nueva RAM, en la que deberá ser trascendental, ser en definitivamente una pieza básica, fundamental, la inteligencia. No obstante, a pesar de que las grandes potencias parecen intuirlo, es como si se resistieran a asumirlo; ¿quizá porque piensen que ese cambio los convertiría más en fuerzas policiales que en fuerzas armadas?. No cabe duda que este cambio es un choque tremendo, tanto a nivel de las propias fuerzas armadas, como a nivel sociedad que debe asumir una nueva visión de las fuerzas armadas, y digo bien, una nueva visión, no una nueva misión.

El enemigo de hoy entiende que en la asimetría esta su “ventaja” (Rusia en Chechenia. Batalla de Grozny, Iraq, Siria…) y que las ciudades forman parte de ese camuflaje asimétrico. Beirut, Mogadishu, Sarajevo, Medellín, Grozny, Monrovia , Bagdad, Faluya, y un largo etcétera de nombres de ciudades son conocidas por si solas, no es necesario añadir el nombre de un país. Ya casi todos los ejércitos y sobre todo el americano reconocen un crecimiento exponencial de las operaciones en terreno urbano (MOUT. Military Operations on Urban Terrain), lo cual ha provocado la necesidad de conformar la inteligencia militar en unas condiciones “tan peculiares”.

Obviamente el ciclo de inteligencia no varia, de forma que es menester “captar”, “adquirir” información, al igual que seguir los demás pasos, pero en unas condiciones y con unas circunstancias particulares. La recolección de información en una zona urbana en combate es una situación sometida a cambios extremos. En el aspecto de inteligencia, las señales humanas (HUMINT) son el mejor recurso, “una cara sonriente, un litro de agua embotellada, y el interés genuino dará información suficiente…”. (Mayor Paúl A. Shelton. USMC. )

No cabe duda como he indicado,  que el enemigo es “otro”, incluso el teatro ha cambiado y las tareas de las FFAA cada vez en mayor número se realizan en terreno de contrainsurgencia, no hay más que hacer un rápido análisis de las intervenciones de los ejércitos durante los últimos años, para darse cuenta que el % de operaciones contrainsurgencia crece exponencialmente en virtud de la asimetría que preside las relaciones entre enemigos. De esta forma la inteligencia en la contrainsurgencia, que siempre se caracterizó por ser especialmente dura y costosa, difiere de la inte­ligencia para la guerra de maniobra en su naturaleza más prolongada y requerimiento para funcionar más en un contexto cultural. La tecnología y las modernas técnicas de investigación policíacas sin duda son comodines que las FFAA deben aprovechar, sino estarán condenadas al más estrepitoso de los fracasos.

Los datos de inteligencia pueden ser generados (Obtención / Captación) por medios tradicionales (patrullas / agen­tes), recogidos conforme ocurren los eventos. En esta nueva confrontación se requieren muchos datos, así por ejemplo y aún cuando sin duda en ciertos sectores esta afirmación provocará gran crispación por entenderse vulnera los derechos fundamentales, y ser difícil precisar donde se encuentra el límite, las manifestaciones anti EE.UU. deberían ser filmadas y los individuos deberían ser identificados para posibles acciones posteriores; en el caso de Israel ( y hay constancia de que lo hacen con resultados positivos) se debería hacer lo mismo con manifestaciones y entierros de Hammas y Hitzbollah, etc. Ciertamente las posibilidades preventivas son inmensas y aquí aparece una cuestión trascendente a nivel de inteligencia, el carácter preventivo en cuanto a “previsor”, no sanador de la obtención de la máxima información, lo que haría que se remitieran equipos con la suficiente antelación a las zonas de conflicto o potencial conflicto a captar información, además de la que se pudiera obtener por otros medios.

De igual forma, se pueden crear archivos de ADN, de voz, etc. La tecnología ha mejorado notablemente y debe usarse a través de sensores terrestres, telé­fonos móviles y comunicaciones cibernéticas son una tecnología tremendamente explotable.

Los ejércitos modernos deben por fuerza adaptarse a las nuevas circunstancias, en todos los aspectos y a nivel de inteligencia más aún de forma que se deben hacer esfuerzos en todo aquello que esté disponible para el público en general y consecuentemente para los potenciales insurgentes.

Y es trascendental no olvidar que a pesar de hallarnos en plena revolución tecnológica, a nivel de inteligencia, una buena red de agen­tes local, continúa siendo esencial en el trabajo contra la insurgencia.

La tendencia para el planeamiento, coordinación, ejecución y evaluación de las operaciones de información en el combate y en las MOOTW (Military operations other than war) por parte de brigadas y batallones continuará. El Equipo de Combate de Brigada Stryker (puesto en practica en el último conflicto iraquí / afgano) ya incorpora un IOCOORD (Intelligence officer) de brigada y un oficial de PSYOP (operaciones psicológicas) en su diseño organizacional y establecerá la tendencia para el desarrollo de células de IO a nivel de brigada hacia abajo. Las brigadas y batallones administrarán las operaciones de información hasta el nivel de compañía.

Desde la Operación Joint Guardian en Kosovo, las compañías y unidades de tropas han empleado los FSO y suboficiales para planear, coordinar, ejecutar y evaluar las tareas de IO ( intelligence operations). Actualmente, las compañías designan a los oficiales de IO para proporcionar vínculos con las secciones de IO de batallón y brigada.

En la actualidad, las unidades destinadas en Irak y Afganistán están trabajando sobre la formación de las células de IO a nivel de brigada hacia abajo, poniendo a prueba y refinando los modelos organizacionales, y las normas operativas que deberían llegar a convertirse en la nueva estructura.

Hay un extraordinario incremento de los movimientos insurgentes, y estos tienen un fuerte componente urbano, dependiendo principalmente de artefactos explosivos improvisados (IED) debido a que la capacidad de tiro de estos grupos no es en la mayor parte de los casos buena. El esfuerzo de la inteligencia militar dedicado a combatir la insurgencia tiene poco en común con las operaciones convencionales de inteligencia en apoyo de una guerra de maniobra convencional como ha quedado sobradamente acreditado. La preparación del terreno de combate, el orden de batalla, la asignación para el combate y la repatriación de tropas, la inteligencia de comunicaciones y la inteligencia telemétrica con firmas electrónicas especificas, así como la inteligencia electrónica asumen formas especificas y no son aplicables. En estos casos, el ejército USA, que por su experiencia debe ser modelo en aciertos y fallos, entiende que el personal de inteligencia debe comprender el idioma, la historia y la cultura del área en la cual se encuentran y deben trabajar (De hecho hubo cierta polémica en el ejercito de los EE.UU. por que los oficiales especializados en áreas extranjeras reciben formación en todas estas áreas y quedan asignados a cuarteles generales en lugar de ser asignados a brigadas). Es importante dejar constancia que “el mundo es muy variopinto” y hay que recurrir a múltiples herramientas y estar abierto, dado que  en ocasiones; caso de Afganistán por ejemplo;  la inteligencia más importante se deriva del análisis de las genealogías de las familias, el desarrollo de las matrices de asociación, y las listas de redes de contacto. Si observamos la actividad de las tropas, en un gran numero de casos deriva de actividad estrictamente militar a ser una  actividad policíaco-militar: encontrar al guerrillero, al insurgente es una función del trabajo de los investigadores criminales, ¿Quién es?, ¿quién trabaja con él?, etc…

No cabe duda que la inteligencia a la que nos enfrentamos en la mayor parte de los casos, esto es la inteligencia en la contrainsurgencia, es un trabajo muy duro, y como he indicado unas líneas antes, difiere de la inteligencia para la guerra de maniobra en su naturaleza más prolongada y requerimiento para funcionar más en un contexto cultural. La tecnología y las modernas técnicas de investigación policíacas pueden ayudar sin duda alguna y ahí por ejemplo se encontraría una de las razones de ser de los  cuerpos policiales militarizados

Un clásico, un ejemplo de la importancia de la inteligencia, y en este caso la táctica, lo encontramos en el año 1880 en la batalla de Maiwand en Afganistán, que demostró ya que la inteligencia táctica y operacional es un problema constante. Las fuerzas británicas tenían la expectativa de encontrarse con la guardia de avance afgana, pero en su lugar se encontraron con el ejército entero. Los británicos no tenían un buen plan de batalla para las fuerzas afganas. El esfuerzo de la inteligencia humana británica fue suficientemente eficaz pero no proveía de manera suficientemente rápida datos de inteligencia. El comandante no tomaba en cuenta los informes de inteligencia. Los británicos tomaron la iniciativa y fueron los primeros en iniciar el fuego pero no atacaron a los afganos de los costados. Al contrario fueron a una posición defensiva después de elegir un terreno inadecuado para librar un combate de encuentro.

Un garrafal fallo de inteligencia condujo al ejército británico enormemente superior en materia tecnológica al desastre, porque la tecnología es un instrumento, no una excusa para violar principios militares, lo cual hicieron los británicos. Los británicos no se dieron cuenta, al igual que otros hicieron después que una fuerza altamente tecnológica puede ser contrarrestada por una fuerza de menor capacidad tecnológica si ésta última ha invertido en selecta alta tecnología. Aún habiendo transcurrido unos cuantos años hay operaciones de inteligencia táctica más recientes por ejemplo en la guerra de las Malvinas, en relación con la “presunta colaboración chilena” con la Task Force británica para resolver el grave problema que los osados pilotos argentinos y los Exocet suponían para los británicos (intercepción de comunicaciones, envío de información sobre salida y rumbo de aeronaves, etc…). Si bien, la única prueba tangible de que Chile algo tuvo que ver con Inglaterra durante el conflicto fue el episodio de un helicóptero británico que cayó a tierra cerca de Punta Arenas, y cuyos tripulantes fueron rescatados por soldados chilenos...

Curiosamente, un día, cerca ya del final del conflicto, el radar chileno de largo alcance debió ser desconectado debido a problemas de mantenimiento. Ese mismo día -el 8 de junio de 1983, aviones argentinos destruyeron los buques Sir Galahad y Sir Tristan.

Los desgraciadamente recientes acontecimientos sucedidos en Europa: atentados en Francia, Bélgica, Alemania, en los que se han tenido que ver inmersas, no solo las fuerzas policiales, sino las militares no son más que una pequeña muestra de la trascendencia de la inteligencia.

Los años que nos esperan nos mostrarán que incluso ante el narco-tráfico y otras bandas criminales no serán suficientes las fuerzas policiales.


Luis Munar Durán
Experto en Contraterrorismo e Inteligencia

 

Bibliografía

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