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Categoría: Opinión
Cabo Bocachica
El protagonista de esta historia. En primer plano, el inescrupuloso Cabo Primero Bocachica del BIOSP. 

www.fuerzasmilitares.org (23OCT2016).- Como periodista especializado en seguridad y defensa, se ve uno enfrentado a una serie de retos que hay que ir sorteando con ingenio y buen humor. En ocasiones las circunstancias te hacen vivir las más insólitas peripecias o terminas presente justamente en el lugar donde se está haciendo la historia. Es, en definitiva, una actividad llena de emociones.

En el proceso conoces a toda clase de personas, desde las mentes más brillantes, pasando por personas tremendamente proactivas, comprometidas, serias, o patriotas, hasta verdaderos gusanos que no deberían portar el uniforme ni las armas de la República. En el sector defensa hay cerca de medio millón de personas, es apenas lógico que algunos de ellos no sean héroes, ni estén vestidos de honor. Hoy voy a contar una experiencia reciente, una de esas cosas raras que le pasan a quienes nos dedicamos a esto.

En agosto estuve en el Batallón de Ingenieros N°4 Pedro Nel Ospina, orgánico a la Cuarta Brigada de la Séptima División. Fui a conversar con el jefe de la oficina de Acción Integral, para ponerme a la orden, pues como al personal militar lo trasladan cada tanto, constantemente hay que reconstruir los lazos de amistad con quienes van llegando.

El Jefe de Acción Integral para el momento era el Cabo Primero Bochachica John Andrés, del arma de Ingenieros Militares. Hablé con él, me presenté, le conté de mi experiencia profesional, de nuestro portal de Internet, y me puse a sus completas órdenes. Se interesó en mi propuesta generosa y patriótica, y por ello me llevó a conocer al Comandante del Batallón, el Teniente Coronel John Torres, a quien le resumí la cuestión y terminé con un muy amable “para usted, soy un soldado más, cuente conmigo”.

Como soy hombre de palabra, mi ofrecimiento no era solo retórica. El Cabo Bochachica me habló de sus proyectos a corto y mediano plazo en el ejercicio de su cargo, escuché con mucha atención, y a algunas de las cosas planteadas presenté posibles soluciones y me comprometí a apoyar en otras. A grandes rasgos así:

Se me acercó un suboficial muy serio y mal encarado, que luego de saludarme me preguntó sin más que a mí quien me había invitado. Le dije que estaba a órdenes del Cabo Primero Bocachica, jefe de Acción Integral, ayudándolo a tomar unas fotos, que al final le entregaría. El hombre dio la vuelta y se perdió en el horizonte. 10 minutos después apareció el Cabo Bocachica a decirme que teníamos un problema. Que el Coronel lo había regañado porque yo no tenía “ficho”, que tenía que retirarme de la unidad, que yo no estaba invitado, y que no se habían tenido en cuenta normas de seguridad. ¡Plop!

En principio pensé que el Coronel Torres estaba siendo desatento y grosero -conmigo y con el Cabo-, de hecho todavía lo pienso. No logro entender qué fue lo que pasó, se supone que el S5 forma parte de la Plana Mayor del Batallón y que tiene (o debería tener) cierto grado de autonomía para el desarrollo de sus funciones y atribuciones. Hacer un registro de los eventos es parte de las funciones del S5, y siendo que el Soldado Profesional que comúnmente lo hace estaba incapacitado, fue una acción positiva del S5 conseguir a un fotógrafo GRATIS y entusiasta, para que ayude al logro del objetivo. De esta forma, cuando el Teniente Coronel Torres increpó al Cabo Bocachica, este debió plantarse y aclararle que al pedirme que me retirara estaba cometiendo una injusticia, habida cuenta de todo lo que estaba ayudando a la unidad, unidad de la que él es el comandante.

En todo caso le dije a Bocachica que a pesar de que me echaban como a un perro, después de todo lo que había hecho por ellos, no guardaba rencores, que por favor copiara las fotos de la memoria de mi cámara. Fuimos brevemente a su oficina y mientras lo hacía, llamé a mis hijas para que ya no fueran al Batallón a ayudar en La Feria de las Colonias, pues ellas tampoco tenían “ficho”. La sorpresa fue que Bocachica en lugar de presionar copiar y pegar, le dio a cortar y pegar, y eliminó las fotos de mi memoria. Como no era tiempo de conversar, simplemente me retiré con las alas caídas.

Luego de un par de días llamé por teléfono al Cabo Bocachica para pedirle copia de mis fotos, y en resumen me dijo que no me las podía entregar, yo le dije que según la ley 23 de 1982 sobre derechos de autor, yo soy el dueño de las fotos que tomé, y que mi intención siempre fue compartirlas con él, más no renunciar a ellas. A lo que increíblemente me contestó que si quería irme por la parte legal, él argumentaría que yo me encontraba sin autorización en una unidad militar tomando fotos, lo que atenta contra la seguridad nacional. Sorprendido le dije qué cómo así, si él mismo me había invitado, me respondió que yo no tenía ninguna prueba, ningún papel, ni ningún contrato. De esta forma la injusticia cometida en mi contra, cobra proporciones descomunales, pues pone en entredicho la honorabilidad de un integrante de la Plana Mayor de una de las unidades del Ejército que más ha sido cuestionada (en particular por el tema de los llamados “falsos positivos”), esta persona inescrupulosa, manipuladora y mentirosa, forma parte del staff que asesora al Comandante del Batallón, quien de por sí como ya dije es alguien desatento y grosero. Con acciones como esta no hacen mucho por mejorar la imagen de la unidad. Espero sinceramente que esta no sea la generalidad, porque tengo otra idea de lo que debe ser el Ejército del Futuro.

De esta forma fui traicionado en mi buena fe, después de todo lo que hice por el Batallón Pedro Nel Ospina (y lo que pude haber hecho), resulté maltratado, humillado, y además me robaron. Pasados 15 días de que le solicitara al Cabo Bocachica que me devolviera mi propiedad, sin obtener respuesta favorable, me considero en libertad de someter los hechos a la opinión pública.

Si la ley 23 de 1982 sobre los derechos de autor dice que las fotos en cuestión son mías, y las fotos se asimilan a un bien mueble, entonces aplica el artículo 249 del Código Penal Colombiano sobre el delito de abuso de confianza: “Artículo 249. Abuso de confianza. El que se apropie en provecho suyo o de un tercero, de cosa mueble ajena, que se le haya confiado o entregado por un título no traslativo de dominio, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a setenta y dos (72) meses y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a trescientos (300) salarios mínimos legales mensuales vigentes. La pena será de prisión de dieciséis (16) a treinta y seis (36) meses y multa hasta de quince (15) salarios mínimos legales mensuales vigentes, cuando la cuantía no exceda de diez (10) salarios mínimos legales mensuales vigentes. Si no hubiere apropiación sino uso indebido de la cosa con perjuicio de tercero, la pena se reducirá en la mitad.”

Como un servicio social, advierto a todas las personas que ahora o en el futuro tomen contacto con el Cabo Primero Bochachica del arma de ingenieros. Esta persona se muestra amable y proactiva, te involucra en sus actividades que se supone son honorables, para después -si algo sale mal-, darte la espalda, quitarte lo que es tuyo, mentir para intentar neutralizar tus justos reclamos, y no asume ninguna responsabilidad.

Menos mal que esto lo descubrimos ahora, antes de que mis amigos y yo termináramos trabajando gratis para él en el Grupo Especial de Operaciones Sicológicas. Qué tal que en alguna operación de “Apoyo al Desarrollo” en un pueblo distante, le pasara algo malo a alguno de los participantes. La respuesta oficial de Bochachica sería lo mismo que me dijo a mí: el Batallón no tiene ninguna responsabilidad con esa persona, esa persona vino voluntariamente, no hay ningún papel firmado, no hay ninguna prueba de que nosotros lo hayamos invitado, chao.

Le pedí una cita al Teniente Coronel Torres a través de la ayudantía del Batallón, pero no ha sido posible tomar contacto con él. Entonces que lea aquí lo que le quería contar.

 

Sociólogo DOUGLAS HERNÁNDEZ
Director de www.fuerzasmilitares.org
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