Adriaan Alsema es el fundador y editor en jefe de Colombia Report, uno de los más importantes medios de comunicación colombianos en inglés.
Adriaan Alsema es el fundador y editor en jefe de Colombia Reports, un importante medio de comunicación en inglés.

www.fuerzasmilitares.org (09JUL2016).- Con el fin de contribuir al necesario debate sobre el actual proceso de paz que se adelanta en Colombia entre el Gobierno Nacional y el grupo FARC, este medio de comunicación estará presentando distintos puntos de vista, que permitirán al lector formarse una idea más acertada sobre lo que está pasando, más allá de la diatriba política cargada de intereses contrapuestos y muchas veces oportunistas. La importancia y complejidad del proceso de paz que se está llevando a cabo amerita una reflexión seria y un debate sustentado de las ideas. A continuación presentamos la opinión de un periodista extranjero (holandés) que desde hace años se quedó a vivir en Colombia y fundó un medio de comunicación en inglés llamado Colombia Reports. Muchas gracias a Adriaan Alsema por concedernos esta entrevista.

¿Qué es Colombia Reports y cuál es su importancia para Colombia?

Colombia Reports se ha vuelto el noticiero colombiano en inglés. Yo no sé cuál es su importancia, pero espero poder contribuir a la sensibilización de gente que no habla español, especialmente sí tienen algo que ver con Colombia, por ejemplo por razones familiares, económicas, diplomáticas, etc.

¿Por qué decidió radicarse en Colombia y qué lo motivó a fundar Colombia Reports?

Tuve un trabajo en un periódico muy grande y no me sentí feliz con ello. Como que ya conocí Colombia por visitar una amiga que se radicó en Medellín, me vine pa’cá (sic). El motivo de fundar la página fue muy sencillo; necesitaba algo que hacer mientras que consiguiera trabajo y nunca conseguí trabajo.

¿Cuál ha sido su experiencia en Colombia como periodista, que dificultades ha encontrado?

Muy pocos de verdad y admito que me sorprende. Obvio que me han dicho guerrillero, paraco y blablabla, pero no me afecta, nunca se ha transcendido lo verbal. Generalmente la gente y las autoridades, hasta los grupos armados ilegales, me tratan muy respetuosamente a pesar de que siempre busco ser muy irreverente y cuestionar la autoridad. De hecho, creo que estoy gozando más de y estoy experimentando más con mi libertad de expresión en Colombia de lo que jamás he podido hacer en Holanda. Estoy muy agradecido por esto.

¿Qué es lo que más le gusta de Colombia y qué lo que más extraña de Holanda?

Me gusta estar en el “nuevo mundo” donde hay más un sentido común que el reto queda pa’lante (sic). Europa se ha vuelto muy miedoso de muchas cosas. Es cómo allá la gente tiene miedo de perder algo y aquí no tenemos sino mucho que ganar. Yo me siento más vivo y más conciente de cosas que nunca.
Lo que me hace falta es esta sensación de seguridad, que no va a pasar nada. Y las salchichas de carne de caballo que comemos los holandeses. La comida paisa no es mi favorita.

¿Cuáles considera que son los factores que generan violencia en Colombia?

Entre otros, la exclusión económica y la propia violencia que se perpetúa por sí misma. Resalto la exclusión económica porque veo mucha riqueza en Colombia, natural como humana, pero no veo el desarrollo de esta riqueza hacia un bienestar común para los colombianos, y hay una concentración y consolidación de poder económico que nunca he visto antes en mi vida en otros países que visité. 
Todavía no comprendo exactamente cómo funciona esto. Me parece una receta para generar violencia. Un profesor de historia una vez me dijo que un estomago vacio no tiene moral. Esto siempre ha quedado algo abstracto, pero ahora lo comprendo.
Digo también la propia violencia porque veo que muchos de los violentos les ha tocado mucha violencia, primero que todo en los hogares pero también en los colegios, en los barrios y en el campo. Como niño crecí casi con una ausencia absoluta de violencia, fue delicioso. Mis padres nunca me pegaron y en el colegio tampoco vi mucha violencia, no quise ir al ejercito entonces no fui. Siento que esto me hace muy diferente que mis amigos colombianos que en muchos casos han tenido que aprender las cosas de la vida muy por las malas. Y solo veo como esta violencia se repite o se perpetúa más adelante en la vida de uno. 
Obvio hay cosas como han tocado en las conversaciones de paz como la exclusion política y la pobreza rural, pero en terminos civicos me parece más trancedental que la gente tenga para comer y convivir pacíficamente.

¿Cuál es su opinión sobre el actual proceso de paz entre el Gobierno Nacional y el grupo FARC?

Una cosa más grande que jamás he visto yo y que no creo que veré otra vez. Me siento testigo de un evento que sólo puedo comparar con la caída del Muro de Berlin. 
Me genera mucha esperanza, pero también es muy raro. La guerrilla tiene más años que yo y no creo que, aunque pretendemos diferentemente, nadie tiene el menor idea como seria Colombia sin guerrilla, o sin un “enemigo interno,” un concepto que a mí me parece muy paranoico. En Holanda tuvimos un grupo “terrorista” en los 80 llamado “Rara” pero no hizo sino bombardear almacenes de Makro para protestar los nexos entre esta empresa y el régimen racista en Surafrica de este entonces. Cuando liberaron a Nelson Mandela el grupo perdió causa y simplemente desapareció por sí mismo. Aquí no es así. Aquí no sabemos ni concebir lo que viene. Mientras que ni lo se concebir, ando bastante ilusionado sobre el futuro, reconociendo que el camino hacia la paz es mucho mas largo que una guerrilla. La guerra no le ha servido a la causa de nadie. Es difícil de admitir, sobre todo para los que han luchado pero tarde o temprano todos tenemos que admitir que la violencia desgraciadamente solo ha perjudicado al país y los propios colombianos. Hablan de 7 millones de victimas, pero me falta conocer a alguien que no ha perdido alguien o algo en una de las olas violentas del pasado.

¿Cuáles cree usted que son las razones para que un sector político se oponga tan vehementemente al proceso de paz?

Me gustaría distinguir la oposición social y la oposición política. Lo que oigo salir de la boca de los políticos y muy otra cosa que lo que oigo viniendo de la oposición social, de mis amigos o gente como tú y yo.  La oposición social creo que la comprendo. El lunes mandan un hijo a la guerra, el martes lo mandan muerto a la casa, y el miércoles todos tenemos que ponernos en línea para celebrar la paz. Así no funciona. Que entre nos existe una resistencia o una oposición me parece lógico y sano. El lunes los comunistas son los malos, el martes hay paz y el miercoles mandan al hijo a matar otro enemigo. Las cosas así no tienen sentido para los que sabemos contar hasta 5. 
La oposición política, al contrario, no comprendo sino como una expresión cínica de otro sector político de mierda (sic). A los políticos, Uribe, Ordoñez, estos hijueputas (sic), no les importa un bledo lo que les ha tocado a ustedes, solo están defendiendo sus intereses propios. Como muchas veces antes ha pasado en Colombia, los medios de comunicación les están prestando demasiada atención, legitimando lo que en realidad son sino 1001 mentiras. Mientras tanto no estamos tocando la inseguridad y la ansiedad que siente la gente, de lo que sí tenemos que hablar, lo que sí merece legitimación.

¿Qué cosas mejorarán en Colombia con la firma de la paz?

Yo no sé. Esto es apenas el primero proceso de paz de que soy testigo. Supongo que ya entraremos en un proceso de paz, a dejar atrás el estado mental de guerra. Mientras que hay precedentes en cómo promover la reconciliación – Irlanda Norte, o como superar un trauma social – Suráfrica, en Colombia lo veo difícil porque todavía hay otra guerrilla, todavía hay paracos, todavía hay muchos muchachos armados en los combos. Me parece muy complejo cerrar mentalmente el capítulo de guerra, mientras que no se han resuelto ni las causas de la guerra, ni sus exponentes violentos. Teniendo esto en mente, cómo no vamos a ser mejor haber desmovilizado a las FARC? Estamos en 2016, la guerrilla es una cosa de los años 60 cuando la banda más "hot" eran Los Novnis y los gringos estaban muy ocupados en Vietnam. Las FARC no son una cosa del siglo 21 y ya llevamos 16 años en este siglo. Poner las FARC y el ELN en el pasado colectivo normalizará Colombia. El país dejará, en términos políticos, ser el niño atrasado del salón comparado con Uruguay, Honduras, escoja cualquier país latinoamericano. Esto significa mejores condiciones de vida para muchas familias, sobre todo en el campo, y espero que desde las negociaciones vengan cosas que directamente servirán a mis amigos y amigas en el barrio que veo sufriendo mucho por la exclusión, los que no encuentren trabajo sino jivariando o puteando (sic). Ahora no ponemos culpar la guerrilla por todo lo malo. Pero todo esto también depende mucho a los colombianos mismos. Además de terminar con las FARC es que tenemos que ponernos en la educación, el empleo, la violencia doméstica, cosas elementales de sociedades funcionales.

¿Cuáles cree usted que serán los principales retos para el Gobierno en el posconflicto?

Al principio casi netamente militar, irónicamente. Hay que (re)tomar control de los territorios controlados por las FARC, pero rápido. Cada día que se pierda es otro día en que se consolide el poder de otro grupo ilegal. Con la colaboración de los líderes de las FARC, quienes me sorprendan por serios, se puede y debe ganar mucha inteligencia que debe servir al fortalecer el estado en territorios lejanos, donde hay la coca, muchas veces por la ausencia del estado, sobre todo civil.
Además es importante involucrar a la gente, hacerles sentir que Colombia es de los colombianos y que son los colombianos que mandan. Si traducimos el patriotismo a acción directa, involucramos a y nos comprometemos con todos los muchachos y las muchachas, podríamos avanzar mucho. Desde las víctimas se ve esta voluntad cívica, pero desde el ciudadano que trabaja o estudia no la he oído. Falta que el estado, por ejemplo con los medios oficialistas, se pone en socializar cual es la paz que podemos esperar. Esto ha sido imposible porque no se puede hablar pacíficamente hasta que haber terminado la lucha.

En su opinión, ¿cuáles son las virtudes y cuales los defectos de los medios de comunicación colombianos?

Yo veo un potencial en los medios de la televisión porque mucha gente la vea. Sin embargo, la forma en que reportan periodísticamente no está bien, no es honesto, no tiene integridad casi. Hasta Pirri se fue, Jaime Garzón está muerto. Me parece absurdo que un colombiano que tiene mi edad, tengo 40, sabe más del culo (sic) de Jessica Cediel que los falsos positivos. Ustedes “los civiles” PAGAN a nosotros los periodistas para que les informamos, para que todos entendamos en que estamos parados, que existe un sentido común, que no somos tan divididos. Lo que veo en la televisión no tiene nada que ver con lo que veo en el día de un colombiano. Los consumidores de noticias se deben organizar para hacer responder a nosotros, los periodistas. Formar asociaciones de consumidores o que hay un tipo de ombudsman o algo. Así se puede utilizar el poder de los medios masivos para que pongan sus noticieros al favor del bien público, no su bien privado. Hay que regular esto.

¿Recomendaría usted a sus amigos en el extranjero venir a visitar Colombia?, ¿por qué?

Obvio que sí! Ya han venido amigos y amigas de Holanda y Nuevo Zelanda y quiero que vengan mis papás. Aparte de que Colombia es una chimba (sic) por su naturaleza, sus bailes, y la variedad cultural, también ha vuelto mi hogar. Quiero que mi gente del otro lado del lago venga a conocer el país que me ha hecho tantas cosas bonitas, que me ha enriquecido y enseñado tanto.

 

Adriaan Alsema is Founder and Editor in Chief of Colombia Reports, his offices are in Medellin, Colombia.