Luis Munar Durán
Luís Munar es un reconocido experto en terrorismo, contraterrorismo, defensa e inteligencia.

www.fuerzasmilitares.org (01AGO2016).- Luis Munar (52 años), es licenciado en leyes por la Universidad de Valencia (España), Oficial de la Fuerza Aérea Española en reserva voluntaria. Formado en St. Andrews, y en distintas universidades de Israel y España, en asuntos relacionados con terrorismo, contraterrorismo, defensa e inteligencia, con trabajo práctico sobre el terreno. Sirvió durante tres años en el conflicto Sirio. Nos ha concedido una entrevista donde nos habla sobre su percepción en relación con distintas problemáticas, incluyendo el proceso de paz en Colombia. 

¿Cuáles son los principales problemas que actualmente afectan a Europa?

Sin duda alguna el “nuevo terrorismo”, que la sociedad europea se resiste a reconocer. Nada parecido con lo vivido en el siglo pasado. El fin puede ser el mismo, pero ni medios, ni formas, ni estrategias, ni siquiera la estructura y composición de las organizaciones son las mismas. Se trata de un enemigo asimétrico que utiliza en beneficio propio los sistemas democráticos.

Además un problema gravísimo de pérdida de identidad y valores que destruye la propia idiosincrasia. El cristianismo es el único elemento unificador de países con recorridos históricos tan distintos como los que componen el continente europeo, incluso desde el punto de vista cultural, y por tanto es una obviedad que Europa y el cristianismo han tenido una historia común tan intensa y compleja que, difícilmente, pueden pensarse aisladamente uno de la otra y viceversa

¿Cuáles son las principales amenazas que en el terreno geopolítico afectan a España?

Dos realidades principales afectan a España, el sentido de Estado de la sociedad española en la actualidad; que es inexistente; y de otro, el condicionamiento geográfico de España.

España no es ajena a los problemas europeos como parte integrante del continente, pero en mi opinión y dada nuestra posición geográfica; puerta de Europa; la situación es bastante más grave. Todos los problemas de pérdida de valores, de olvido de las raíces comunes de este continente son mucho más profundos en España, unido al desgobierno que desde hace meses preside la vida política. Se perdió el concepto de Patria y solo se lucha por el poder y el control, no por el bien del país.

Haciendo una extrapolación, me atrevería a decir que la situación es similar a la del año 711, luchas intestinas, reino descompuesto y movimientos islámicos en la zona sur.

¿Cuáles diría usted son los principales problemas internos que debe enfrentar España?

  • Tomarse en serio el problema del terrorismo islamista, no quiero extenderme, pero con una frase puede quedar expresado: Nunca se debe menospreciar al enemigo.
  • Que la clase política comience, a pensar primero en sus votantes y en su país, y no en ellos mismos y sus intereses, esto es desterrar el egoísmo político.
  • Recuperar el sentido de estado.
  • Problemas de índole económico.
  • Aumentar control estratégico de zonas sensibles: Ceuta, Melilla, Canarias y estrecho de Gibraltar.

Por favor, ¿puede darnos su opinión sobre el actual proceso de paz que adelanta el Gobierno Colombiano con el grupo FARC?

En principio es un sueño para la sociedad colombiana tras tantos años de sufrimiento, pero no debe olvidarse que lo que en principio es un sueño, puede convertirse en pesadilla. Desde 1964 se encuentra operativo ese grupo armado, nada menos que más de 50 años. La herida es muy profunda, son varias generaciones las que han crecido, se han desarrollado en ese ambiente violento, hay personas que no han hecho en su vida más que matar. El problema no es que los líderes lleguen a acuerdos de cese de hostilidades, es la punta del iceberg, solo 1/9 parte es visible, el problema radica sin duda en las bases.

¿Cómo se beneficiará la región con la paz en Colombia?

Indudablemente la paz es la situación ideal y afectará sin duda a la bonanza tanto de Colombia, cómo de los países cercanos, a todos los niveles. No debe, no obstante olvidarse que existe en la zona un “elemento desestabilizador”,  que debe tomarse muy en serio, y que es Venezuela, mejor dicho el régimen primero de Chávez y ahora de Maduro, interesado en mantener la tensión en la zona. Las FARC, no solo tuvieron bases en territorio Venezolano, sino que también recibieron entrenamiento, ayuda logística y material de combate.

¿Qué cree usted que ocurrirá con las disidencias de las FARC?

Indudablemente como ocurre siempre en relación con este tipo de eventos, queda un poso, y creo que este no va a ser una excepción. Probablemente quede algún grupo armado activo, sin embargo soy de la opinión de que la delincuencia organizada va a ser el destino de un relativamente gran número de insurrectos.

En Colombia se ha hablado de ciertas relaciones de las FARC con grupos terroristas de otras regiones del mundo, ¿cree usted que esas relaciones afectarán de alguna manera el proceso de paz?

Sin duda las ha habido, probados quedan los contactos íntimos con los asesinos de ETA y otras organizaciones, sin olvidar las mismas organizaciones terroristas islámicas: Al Qaeda, ISIS. El grado de afectación al proceso de paz en principio no debería ser sustancial, dado que muchas organizaciones son ya extintas, y en cuanto al integrismo islámico, podríamos hablar de “daños colaterales”, dado que las acciones más previsibles son en orden a dañar los intereses occidentales y judíos en la zona. Latinoamérica no es un objetivo principal en estos momentos de estos grupos radicales en función de la poca implantación de la fe islámica.

Recientemente se ha anunciado que integrantes de ISIS están en América Latina, y que esta región podría ser su próximo blanco. ¿Qué opina usted de esta situación?, ¿realmente estamos en peligro?

Es más que posible que haya integrantes del referido grupo terrorista, pero lo que sí se puede afirmar con rotundidad es que han estado ya con anterioridad, por sus distintos negocios con las FARC. Además de intercambio de conocimientos en cuanto a combate. La seguridad absoluta es imposible, y el peligro siempre va a existir, cuando menos porque emprendan alguna acción contra colectivos judíos, intereses norteamericanos o europeos y afecte a nacionales de los distintos países de América Latina. Cómo digo no es un blanco prioritario. Ellos dicen que “la paciencia es la llave del paraíso”, y no tienen ninguna prisa, quizá a nuestros nietos les toque vivir la extensión del fenómeno Yihadista en cuanto a su combate “contra los infieles”

El Gobierno Colombiano ha anunciado que pondrá a disposición de la ONU a 5.000 militares, ¿cree usted que esto sea una buena idea?, ¿conviene a Colombia en el terreno geopolítico?

No cabe duda de que no se puede ni se debe estar al margen de los acontecimientos y vivir en una burbuja, aunque sea desde el punto de vista egoísta. Nunca se sabe si te puede tocar a ti. Situaciones vergonzosas como la que se produjo en mi país cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero retiró nuestras tropas de Iraq, se pagan más tarde o más temprano y producen un enorme daño tanto de cara a la imagen exterior de una nación cómo en el propio seno de las fuerzas armadas que sufren esa afrenta a su honor y dignidad. Es necesario implicarse, y el hacerlo no le acarreará mayores trastornos de los previstos. Así mismo se debe tener en cuenta la función que ONU les otorgaría: fuerzas de interposición, de mantenimiento…etc

¿Cuál cree usted que será el futuro de Colombia en el posconflicto?

Va a ser sin duda un camino duro y con muchos obstáculos, algunos de ellos favorecidos desde el exterior, si gobiernos dictatoriales continúan en el poder. Les interesa la desestabilización de la zona, como excusa de permanencia en el poder. Se debe tener en cuenta también que a nivel delincuencial es probable un incremento sustancial debido a la integración de elementos de antiguos grupos insurrectos en organizaciones criminales.

Colombia es una nación que tiene mucho que decir no solo en el panorama de su zona geográfica, sino también a nivel internacional, no en vano sus fuerzas policiales y sus ejércitos llevan más de cincuenta años sometidos al peor y más duro entrenamiento, la realidad de una guerra.

 

(Douglas Hernández, Medellín)