Nodier Correa UdeA
José Nodier Correa Restrepo, estudiante del séptimo semestre de derecho en la Universidad de Antioquia.

www.fuerzasmilitares.org (11AGO2016).- José Nodier Correa Restrepo (29 años), oriundo de Cisneros -municipio del Nordeste del departamento de Antioquia en Colombia-, es tecnólogo en Procedimientos Judiciales del Politécnico Marco Fidel Suarez. Actualmente vive en Medellín y trabaja para una compañía de seguros, además es estudiante de séptimo semestre de Derecho en la Universidad de Antioquia. Hemos querido entrevistarlo en su caracter de estudiante de una universidad pública colombiana, para conocer sus opiniones sobre el proceso de paz.

¿Por qué decidió estudiar derecho, qué lo motivó?

Desde niño he sido amante de la historia, particularmente de los grandes conflictos armados de la humanidad; con el ímpetu de la adolescencia quise llegar a ser policía. La idea salió de mi cabeza a medida que fui creciendo al ver como en el municipio donde yo crecí algunos miembros de la Fuerza Pública tenían relación cercana con las autodefensas, algo que me dio un golpe moral muy fuerte.

Tengo que resaltar dos grandes instituciones que fueron determinantes para tomar la decisión de estudiar Derecho, mi familia materna y el colegio: La familia de mi madre, a los que yo defino como unos conservadores morales y no de partido político, me inculcaron bastante el respeto por mis semejantes, en especial los mayores, el valor del trabajo y la honradez y la solidaridad con los más necesitados, ya en el colegio tuve dos grandes Maestros que me motivaron bastante académicamente, de ellos dos, mi Maestro de Ciencias Sociales y Filosofía sembró en mí el amor por las Humanidades y a cuestionarme sobre verdades que creía absolutas como aquellas sobre la iglesia, sobre el Estado y nuestros gobernantes; incluso me dieron ganas de estudiar Filosofía. A medida que maduraba llegaba a la conclusión que no era por las armas sino por medio del Derecho que podía hacer algo realmente importante para cambiar ese mundo tan desigual e injusto que desde niño conocía.

¿Por qué en la Universidad de Antioquia?

Inicialmente a la UdeA no la tuve como primera opción, mi gusto por el derecho penal y el hecho que veía con mucha preocupación los paros y los conflictos en la Universidad de Antioquia dirigían mi atención a la Universidad de Medellín, pero mis recursos económicos no me permitieron darme el lujo de matricularme allí. Hace años conocí una joven antropóloga de la UdeA, con quien tuve un noviazgo de varios años, quien me cambió drásticamente el concepto que tenía sobre el Alma Mater de manera muy positiva. Hoy me siento bendecido pues acá encontré el pluralismo social y cultural que complementan mi formación académica y es un motivo de orgullo ser estudiante de la de Antioquia.

¿Cree positivo que exista un movimiento estudiantil combativo que manifieste su inconformidad frente a medidas gubernamentales que consideren inapropiadas?

Depende de a lo que se refiera como combativo, uno puede serlo sin recurrir a la fuerza, el discurso y las vías del diálogo y el derecho son los medios idóneos para buscar la resolución de los conflictos. Ahora si por combativo se refiere a las vías de hecho para buscar la atención de los medios de comunicación y la población, pues no creo que hasta ahora hayan tocado un punto neurálgico de las estructuras de poder estatales, no lo veo como algo positivo, solo ha servido para marginar y desmeritar el Movimiento Estudiantil o como un recurso de emergencia para satisfacer intereses personales o de minorías. Hay que aclarar de todos modos que en casos muy puntales las vías de hecho a gran escala han logrado cambios positivos para la educación pública a cambio de una infame cuota de sangre y lágrimas, a ellos hay que recordarlos con un profundo respeto.

¿Qué problemas le ve al sistema de justicia en Colombia?

El presupuesto para Justicia en Colombia resulta insuficiente, en un país tan desigual socialmente, golpeado fuertemente por la violencia y con el número de la población creciendo, es apenas lógico que exponencialmente aumenten los conflictos que hay que resolver por la vía judicial y el número de jueces y empleados de la Rama es insuficiente para resolver en derecho y con la celeridad debida un conflicto, para colmo de males, las poblaciones más afectadas económica y socialmente están bajo el poder que las armas le dan a los grupos armados ilegalmente, allí donde el Estado no tiene el monopolio de la soberanía ¿cómo cree que Usted que va a ir un juez a impartir justicia? En nuestro país generalmente los estrados le sirven a una persona con ingresos económicos medios y altos, que se pueden dar el lujo de aguantar la lucha de desgaste en tiempo y dinero que puede ser un litigio en Colombia, afortunadamente hay recursos como la conciliación extrajudicial que de algún modo han paliado la congestión judicial para darle resolución a algunos conflictos menores. 

Otro gran problema que veo en la justicia colombiana es la impunidad tan terrible en nuestro país y que puede tener dos fuentes: La incapacidad para investigar eficazmente la comisión de una conducta punible debido a la alta congestión de procesos pendientes y que quienes hacen las leyes no se esmeran por sancionar normas que prevengan desde lo social el delito, pues nuestros políticos tienen la sabia idea de hacer populismo punitivo procurándose así votos con discursos que al común de la gente le gusta: aumentar penas o crear más delitos. Las décadas en que llevamos encarcelando gente nos ha demostrado que es un sistema fallido, hay que reconstruir las bases sociales, educativas y culturales para prevenir las conductas delictivas; los presidios tampoco cumplen su fin de reformar a los condenados para devolver ciudadanos trasformados, sino que son escuelas del crimen y foco de violaciones graves de los Derechos Humanos, quien logra salir de allí quizás lo haga con un profundo resentimiento contra la sociedad.

Por favor, ¿puede darnos su opinión sobre el actual proceso de paz que adelanta el Gobierno Colombiano con el grupo FARC?

Me parece muy bien, pero guardo recelo a la vez, por una parte tengo la esperanza que la educación, la salud, el progreso y la felicidad lleguen a todos los rincones de nuestro país, que no haya excusa alguna para llevar felicidad a todo el territorio nacional, en mi caso particular siendo un adolecente viví la desmovilización de las AUC en la región donde vivía años atrás, fue un gran alivio al principio con toda esa institucionalidad en forma de Fuerza Pública cuidando a la población, pero paulatinamente fue desapareciendo tal apoyo, las estructuras armadas emergentes aparecían nuevamente para cometer asesinatos y hurtos en la población, controlar la producción y tráfico de drogas, la minería ilegal o el contrabando de combustible, atrayendo hacia la región personas no gratas. Estoy seguro que eso mismo puede pasar con la desmovilización de las guerrillas de las FARC, pues el Estado se volverá a olvidar de las regiones apartadas de las grandes ciudades pues al fin y al cabo a los grandes centros económicos y de poder no les afecta directamente la violencia en los municipios apartados.

Prefiero que paguemos el precio por el perdón que a la larga es mejor que se siga buscando la aniquilación mutua entre el gobierno y la guerrilla, pues quien más sufre es el pobre y el campesino

Sin embargo, hay una parte en mí que mira con prevención el Proceso de Paz como una estrategia calculada por las FARC para tomarse el poder del Estado y que sus intelectuales más radicales nos impongan un régimen totalitario, las democracias a veces enmascaran a los más grandes tiranos que nos encantan con su demagogia.

¿Qué cosas serán mejores en el país una vez se firme la paz definitiva con las FARC? 

Pensemos en lo más básico, en lo que beneficiaría primero al campesino humilde, al ciudadano común: tranquilidad, recuperar plenamente las libertades fundamentales como conservar su vida, desplazarte por donde quieras, opinar y pensar sin temor a ser asesinado o desaparecido, a disfrutar de los frutos materiales del trabajo duro y honrado sin tener que pensar que tiene que dar como tributo su dinero, tierras y posesiones a quien no trabajó por ellas, a que las personas se vistan y se comporten según su sistema de creencias y gustos. Con la Paz definitiva no podrá haber excusa alguna para que el presupuesto nacional se destine a la guerra y se invierta más en salud, en obras públicas, en la interconectividad de todo el país, en educación e investigación para beneficio de nuestra Nación.

¿Cómo se beneficiará la región con la paz en Colombia?

Mi sueño es la intercomunicación terrestre y fluvial de todo el territorio nacional e integrarlo con nuestros países hermanos con quienes compartimos frontera. Las vías de comunicación son ejes de progreso, facilitan el intercambio comercial, cultural y de conocimientos, facilita la creación de hospitales y escuelas, que los niños puedan ir a los colegios, creo que con la paz se nos facilitaría todo esto. Con la paz podría menguarse notablemente el flagelo del narcotráfico que no solo mina la conciencia y la salud de los hombres, sino que afecta gravemente la economía de la región con el lavado de dinero. El sector industria puede verse bastante beneficiado con el resultado deseable de más puestos de trabajo.

Ojalá la planeación de los proyectos sea con conciencia ambiental y no con el afán de la sed de dinero, tristemente hay que reconocer que extensas zonas de nuestro país dominadas por las guerrillas de las FARC se han mantenido por décadas como santuarios naturales, pues las actividades industriales serían un fracaso por los secuestros, asesinatos o actos de sabotaje.

¿Considera posible que las FARC hagan política por vías pacíficas y democráticas teniendo tantos enemigos?

Creo que las FARC tienen muy buena memoria y recuerdan lo que pasó con el M-19 y la UP, seguramente han ya planeado y asumido los riesgos, quizás dejen sacrificar algunos de sus hombres como mártires para atraer la mirada de los organismos defensores de Derechos Humanos y así asegurarse la atención de entes internacionales que faciliten su participación política por la vía de la democracia.

¿A qué cree que se deba que un sector político se oponga de forma tan contundente al proceso de paz?

Es cierto que puede haber ideas irreconciliables en el discurso político y eso está bien para el debate y hacer contrapesos en la escena política, ese sector político está en su derecho de hacerlo, sin embargo, tengo que decir que una buena parte de los partidos políticos no son más que “partidos empresa”, necesitan publicitarse como defensores de unos ideales para ganar adeptos y por consiguiente recaudar votos. Yo creo que el discurso del miedo es el que más vende y el conflicto interno ha sido el principal recurso para alimentarlo: Es apenas lógico que se opongan al hecho que se les acabe la fuente del miedo que les da los votos.

¿Cómo contribuirá usted como abogado a construir un mejor país?

Con ésta pregunta me recuerdas que grandes juristas de nuestro país han sido asesinados por defender los Derechos Humanos, la justicia y la equidad y que otros muy buenos abogados han sido por su parte los responsables, desde el poder, de las grandes catástrofes sociales, económicas y políticas de Colombia.

Estoy convencido que mi labor como abogado es primordial en la búsqueda que se haga efectiva la justicia para aquel que me requiera, desde el trabajador que ha sido despedido sin una justa causa, la señora que por no conocer los absurdos ritualismos en los despachos le es negada la pensión de su hijo fallecido y era su sustento económico y moral, aquella persona con una enfermedad que no le permite disfrutar su vida y que el sistema de salud no le quiere reconocer un tratamiento con absurdas justificaciones, aquel honrado campesino que fue desarraigado de la tierra que además de sus sustento familiar es su vida misma, en fin, el derecho es trasversal en todos los aspectos de la vida humana y un abogado debe intervenir cuando se le necesita con el mayor decoro, honestidad y respeto por la dignidad humana. Como estudiante de una universidad pública estoy en el deber moral de retribuir a la sociedad por contribuir a formarme profesionalmente con los impuestos que todos pagamos, mis conocimientos y profesión me obligan a ser un veedor de los dineros públicos para que sean usados en beneficio de la comunidad y gracias a la formación que me han inculcado mis Maestros debo ser parte de aquellos que buscan desde su constante labor, limitar el poder punitivo del Estado en favor de las libertades personales de los ciudadanos. Sé que hay muchas más maneras de contribuir a un mejor país, éstas se irán descubriendo en el horizonte durante el ejercicio de mi profesión y lo importante es que la actitud de servicio me acompañe siempre.

Agradezco enormemente que Usted me haya dado el privilegio de expresar mis opiniones para su respetado sitio.

“Las opiniones expresadas es esta entrevista son personales y de mi exclusiva responsabilidad. No deben comprometer en ningún caso a la Universidad de Antioquia ni a cualquier otra institución o persona que haya mencionado.” Nodier Correa.

 

(Douglas Hernández, Medellín)