Sargento Segundo Restrepo
El señor Sargento Segundo Wilmar Restrepo Gaviria, en Argelia, Valle, su pueblo natal.

www.fuerzasmilitares.org (20AGO2016).- Queremos rendir homenaje a los oficiales, suboficiales, soldados, infantes de marina y policías, que han tenido que luchar la guerra en Colombia, guerra de la que todo el mundo habla, pero que pocos han tenido que vivir, como la han vivido ellos, personas de carne y hueso, con sentimientos y emociones, con problemas y dificultades, con temores y con esperanzas, con familias que los quieren y por las cuales se preocupan y luchan. En esta serie conoceremos la faceta humana de nuestras tropas, iniciando con el señor Sargento Segundo Wilmar Restrepo Gaviria del Batallón de Ingenieros No. 8 Francisco Javier Cisneros, a quien agradecemos la amabilidad de concedernos esta entrevista,

¿Por qué decidió ser militar, qué lo motivó?

Bueno en realidad yo ingrese al Ejército Nacional el 5 de diciembre de 1997, luego de un intento fallido después de graduarme el 6 de julio de 1997 de Bachiller Técnico Agropecuario en la Concentración Rural Agrícola Santiago Gutiérrez Ángel, del Municipio de Argelia - Valle del Cauca, mi pueblo natal. Y digo fallido porque me presenté en Julio y no me reclutaron aquella vez. La segunda vez fue en diciembre de 1997 y recuerdo que el Cabo primero Cruz Reyes Luis Hernando por esos días se encontraba en Cartago en el Distrito Militar No. 30 reclutando al sexto contingente de bachilleres del año 1997, para llevarlos a prestar su servicio militar en el Batallón de Infantería de Selva No. 49 Soldado Juan Bautista Solarte Obando en la Tagua Putumayo, lugar que un año y medio atrás más exactamente un 30 de agosto de 1996 en la Base Militar de las Delicias es tristemente recordado, pues allí ocurrió un ataque perpetrado por la guerrilla de las FARC el 30 de agosto de 1996 contra la base militar de Las Delicias de nuestro Ejército Nacional de Colombia, en Puerto Leguízamo, departamento del Putumayo. Tras el ataque, realizado por aproximadamente 450 guerrilleros, 27 militares murieron, 16 quedaron heridos y 60 fueron secuestrados, constituyéndose así en uno de los más graves reveses sufridos por las fuerzas estatales colombianas en su lucha contra las Farc.

Los secuestrados fueron liberados 10 meses después, el 14 de junio de 1997, cuando fueron entregados en un gesto unilateral a los representantes del entonces presidente de Colombia, Ernesto Samper, después que éste concediera la desmilitarización de los municipios de Cartagena del Chairá, en el departamento de Caquetá.

Cuando la toma guerrillera, yo estaba terminando décimo grado y comenzaba a cursar undécimo y jocosamente en el colegio decía: “Que tal que al terminar el Bachillerato me tocara ir a prestar mi servicio militar a ese Batallón” pues las palabras tienen poder dicen por ahí, y efectivamente mi Cabo Cruz Reyes me reclutó para la tagua Putumayo y me fui a prestar mi servicio con dos compañeros más de mi pueblo natal, los Soldados Filideiber Quiceno Marin y Edgar Montoya Páez, y fue una linda experiencia en la que fui aprendiendo a conocer y amar mi Ejercito Nacional. 

SS Wilmar Restrepo
El Soldado Wilmar Restrepo con el Cabo Cruz Reyes Luis Hernando en el Bisel 49

Mi tempo de soldado Bachiller termino el 25 de Noviembre de 1998; terminé mi servicio militar y me fui para Ipiales Nariño a casa de un primo Sacerdote, el Padre Nelson Giraldo Restrepo con el propósito de trabajar y estudiar una carrera de Agronomía, o quizás muy remotamente tenía la vocación de servicio como sacerdote, digo muy remotamente pues desde pequeño he tenido vocación de servicio, y fue así que luego de tres meses sin encontrar un trabajo fijo, le pedí consejo a mi primo el sacerdote y le dije que quería volver a tomar las armas de la república y esta vez como soldado profesional y él me ayudo con el pago de los exámenes de ingreso, y en Ipiales me incorporé como soldado voluntario. Luego de mes y medio de entrenamiento en la base militar de Santana Putumayo, de la entonces Brigada 24 de selva, este joven reservista culmina su fase de entrenamiento y el 10 de marzo de 1999 fui dado de alta como Soldado Profesional y enviado a Orito Putumayo al Batallón de Contraguerrillas No. 48 Héroes de las Trincheras, donde curiosamente lo comandaba un Señor Teniente Coronel de Apellido Restrepo. Fui soldado voluntario hasta el año 2001, año en el que fui seleccionado para hacer curso de suboficial. 

¿Cómo fue su tiempo como Soldado Profesional?

Bueno mi tiempo como soldado voluntario o profesional fue relativamente corto, yo llevaba poco más de dos años de antigüedad de soldado voluntario, y ya venía desempeñándome en comunicaciones y mantenía de repetidora en repetidora enlazando las unidades del batallón y la brigada con el comando superior, y me gané poco a poco el respeto y el aprecio de mis superiores y compañeros. Estando como segundo comandante del Batallón el señor Mayor Ricaurte Tapias German Rodrigo, fue él mi mentor y el que me dio la oportunidad junto con tres compañeros más, los soldado Riascos Riascos James, Tabares Yusty y Buitrago López Jhon Jairo actualmente Sargentos Segundos al igual que yo. Estando de soldado Voluntario estuve en las bases militares de Toroyaco, la Base de Linda y La Base de Mary; bases que cuidaban hidrocarburos pues eran estaciones de bombeo y almacenamiento de crudo que se explota en esa región del Putumayo y la bota caucana.

¿Cómo logro pasar de Soldado Bachiller a Suboficial del Ejército?

Como le iba contando, poco a poco me gané el respeto y la confianza de mis superiores y fue mi mayor Ricaurte -actualmente Coronel en uso de buen retiro-, quien depositó su confianza y me envió a Manizales al Batallón Ayacucho a realizar el curso extraordinario de suboficiales No. 66  Sargento Segundo José Manuel Abaunza Hernández, curso que inició el 2 de enero de 2001 y culminó en agosto de 2001. Allí me especialicé en el arma de Ingenieros Militares y realicé la especialización en el Batallón de Ingenieros No. 8 Francisco Javier Cisneros, en las antiguas instalaciones que quedaban en Armenia, pues por aquella época se estaba construyendo las  nuevas instalaciones en Pueblo Tapao Montenegro Quindío. El Batallón lo tuvieron que reubicar por la afectación en sus instalaciones en el terremoto del 25 de enero de 1999.

Actualmente me encuentro laborando en el Batallón Cisneros. Pasados 15 años de haber realizado mi especialización y fase de mando en Pueblo Tapao, regreso a estas tierras Quindianas.

¿Cuál es la anécdota que más recuerda de su vida como militar?

Son muchas anécdotas para contar, pero recuerdo una en particular de soldado Bachiller, me dio muy duro la adaptación de la vida civil a la vida militar, por otra parte los primeros días los mosquitos y zancudos que pululan en La Tagua me hicieron salir abscesos o nacidos que llaman en la cara, y cada vez que iba al dispensario era una tortura la drenada del pus que me salía de la cara. Recuerdo una vez una señora Oficial de Sanidad  la teniente Bernal me estaba drenando y al estrujar duro el nacido, salió pus y le cayó en la cara y en el uniforme No. 3A, me dio una pena con ella.

Otra anécdota fue de cabo en el Caquetá con mi escuadrita en el monte, rezábamos la novena de navidad  y luego de ella nos poníamos a contar historias, para mantener la moral de mis hombres.

¿Cuál ha sido su mayor logro como suboficial del Ejército Nacional?

Yo pienso que mi mayor logro como suboficial es haber llegado hasta este grado de Sargento Segundo y haber culminado con éxito el curso de capacitación avanzada para ostentar el grado -Dios mediante- de Sargento Viceprimero en Septiembre de 2016, y también gracias a Dios, haber cumplido con las misiones encomendadas a lo largo y ancho del país y no haber perdido en combate a ninguno de mis hombres. 

SS Wilmar Restrepo
En Corinto, Cauca, con una niña de la localidad.

¿Cuál ha sido el momento más duro que le ha tocado enfrentar como militar? 

Han sido dos momentos duros. El primero la muerte del Soldado Colorado Arboleda Jimmy de Zarzal Valle -contingente mío-, a manos de otro soldado de un contingente menor al nuestro. Le disparo a su humanidad por un altercado que tuvieron la noche anterior, este soldado se enloqueció prácticamente y tomo su arma de dotación y en la mañana de un día sábado 19 de septiembre de 1998  -esa fecha no se me olvidará jamás pues la tengo presente en mi memoria- le disparó. Vi agonizar a un compañero que por más de 7 meses compartimos juntos, se vuelve casi que un hermano, pues es en el ejército y no en ninguna parte que los lazos de amistad que uno hace son tan fuertes que uno termina extrañando y queriendo a sus compañeros como verdaderos hermanos. Pues ese fue mi caso, no podía entender como un soldado le quita la vida a otro, cuando el enemigo está afuera y no adentro.

El otro momento difícil fue precisamente hace 15 años acá en Pueblo Tapao haciendo la fase de mando. Un soldado del pelotón al que fui asignado en la madrugada se disparó en el mentón con un fusil calibre 7.62 mm y se voló toda la cara, ver esa escena y la agonía de ese hombre que se suicido fue también tenaz. No podía entender como un joven de 18 a 19 años comenzando a vivir tomara esa decisión de quitarse la vida.

¿Qué es lo que más le preocupa, cuando tiene a su cargo a otras personas?

Me preocupa que por una mala decisión que llegase a tomar, hieran o muera alguna de las personas que tengo a cargo, y me preocupa fallarle a mi subalternos, pues ellos depositan su confianza y ven en uno un líder, un amigo y por qué no a veces un papá, es a ellos a los que no puedes engañar, y es por ellos que uno está donde está. Eso es lo que más me preocupa, pues son vidas lo que uno conduce y maneja y cada cabeza es un mundo distinto, pero digo y pienso que no he estado solo haciendo esta tarea, es con la ayuda de Dios y de sus ángeles y las oraciones de mis seres queridos que hasta al momento me ha ido bien.

¿Por qué escogió el arma de Ingenieros Militares?

Yo preste en un Batallón de Infantería. No porque haya escogido el arma de Ingenieros,  quiere decir que desprecie a la Infantería, por el contrario es un arma que valoro y respeto mucho, pues como dice su Oración “está plasmada de lucha y sacrificio”,  y no por nada mi mentor el Mayor y actualmente Coronel retirado Ricaurte Tapia es de Infantería. Mi Cabo Cruz Reyes -actualmente Sargento Mayor del Ejército- es desde el 2006 mi padrino de matrimonio junto con su esposa la Señora Sargento Primero Adriana Martínez, ambos estuvieron en la Tagua y me formaron e hicieron de mí un buen Soldado. A ellos mi gratitud y respeto. También a los demás comandantes que son muchos, por cierto. Muchas gracias ellos saben quiénes son, gracias infinitas.

Le decía que aunque yo preste en un Batallón de Infantería mi servicio militar, cuando tuve la oportunidad de escoger arma y además mi puntaje promedio me daba para escoger, decidí Ingenieros Militares pues es un arma que tiene muchas oportunidades de hacer cursos de Explosivos y demoliciones, topografía, maquinaria y equipo etc, y algo muy bonito es una que brinda movilidad a las tropas en el campo de combate, y en tiempos de Paz lleva progreso a las regiones, y en el futuro está proyectada en tres misiones importantes, atención y prevención de desastres, medio ambiente, y desminado humanitario. Fue esto lo que motivo a escoger mi arma de Ingenieros, pero tengo corazón de Infante. El ser Ingeniero me enseñó a manejar explosivos y localizar y destruir artefactos explosivos que dejan los terroristas en los  campos de mi patria. Con ello he contribuido a devolverle la paz a regiones apartadas del país. 

Cuéntanos, ¿cómo se conoció con la que hoy es su esposa?

A mi esposa Doris Lamus Torres la conocí en Bogotá en Agosto de 2005 en unas vacaciones, pero veníamos hablando por teléfono desde el 2004 y fue algo curioso, fue en el chat de la página www.ejercito.mil.co (la página oficial del Ejército Colombiano) -en esa época había chat- y me hice amigo de ella. Yo patrullaba por el Caquetá y era cabo segundo, y bueno solo éramos amigos, y fue en agosto de 2005 que nos citamos frente al monumento de los héroes caídos al lado del CAN, nos gustamos y fue como quien dice, cupido nos flechó. 

Sargento Segundo Wilmar Restrepo
El Sargento Wilmar Restrepo y su señora esposa el día de su matrimonio, en compañía de sus amigos.

Ya al año siguiente al terminar el curso de Capacitación Intermedia para ascender a Cabo Primero nos casamos el 8 de julio de 2006 en la capilla del Cantón Occidental en Puente Aranda. Ceremonia que fue oficiada por mi primo el padre Nelson Giraldo Restrepo y el Capellán de La Parroquia del Cantón el Padre Juan. Fue uno de los días más felices de mi vida, seguido del día del nacimiento de mi hijo Schneider Restrepo Lamus el 27 de febrero de 2007. Gracias a mi esposa y a mi hijo que son el motor que me impulsa día a día. Gracias Dios por haber puesto en mi vida la familia que tengo. 

¿Ha estado en combate?, ¿cómo fue la experiencia?

Mi primera experiencia en combate fue en Corinto Cauca en el Batallón de Ingenieros Codazzi al mando de una escuadra, aprendí poco a poco a manejar una situación de esas, y le debo mucho al señor Cabo Primero Cuastumal Fuelantala -hoy por hoy Sargento Primero- sus enseñanzas en el área de Corinto y Miranda Cauca zonas críticas en esa época del 2001 al 2003.

La experiencia es dura la primera vez pues uno está de suboficial al mando de una escuadra y ellos esperan que uno dirija y sepa que hacer o decir para dirigir bien la maniobra, en esos momentos que uno así lo hayan preparado y entrenado para ello, nuestro cuerpo y mente se bloquea; pero es allí cuando uno necesita de un superior -en ese caso fue mi cabo Cuastumal- que le inyecta energía y confianza y lo motiva a que no se deje dominar por el miedo, que por el contrario, sepa manejarlo. A mi Cabo Cuastumal le debo mucho incluso la vida, él sabe y se acuerda de lo que nos pasó en Corinto una vez, si lee esta entrevista en la revista Fuerzas Militares se estará acordando que fue gracias a un celular que él me prestó para recibir una llamada de una novia que en ese entonces tenía y que vivía en Florida Valle de nombre Yamileth Escobar Rodríguez. En medio del combate ese celular fue el único medio que nos sirvió para coordinar y dirigir la maniobra de contraataque pues los radios habían sacado la mano.

Cuando termino el combate el señor Capitán Ortiz Cañón Jhonathan le dice a mi cabo Cuastumal: muy bien cuastumal por la iniciativa de pasarle un celular a cabo Restrepo para coordinar las maniobras. Y nosotros nos miramos y nos echamos a reír.

Por favor, envíele un mensaje a los jóvenes colombianos.

Que luchen por sus sueños que todo es posible para el que cree y tiene voluntad de hacer las cosas, y que nada es fácil en la vida, pero que también nada es imposible para el que tiene fé, que los que quieran ingresar al Ejército y vivir la experiencia, que lo hagan que esto es hermoso pues acá donde uno aprende a forjar su carácter, su temple y algo que le digo siempre a mis soldados: hay cosas en la vida que nunca se olvidan, las épocas de colegio y la vida militar. Dios los bendiga a todos y gracias por contactarme y hacerme esta entrevista.  

Sargento Willmar Restrepo
La familia del Sargento Wilmar Restrepo. Una entre miles de familias que se caracterizan por la abnegación y sacrificio a que obliga la carrera que uno de sus miembros decidió seguir, para el bien de Colombia.

 

(Douglas Hernández, Medellín)