Gonzalo Jimenez Mora
Gonzalo Jimenez Mora, en compañía de unas señoritas Cadetes de la Academia Militar de Venezuela.

www.fuerzasmilitares.org (29AGO2016).- De profesión administrador de empresas, el señor Gonzalo Jimenez Mora es un reconocido analista de seguridad y defensa, con publicaciones en distintos medios de comunicación especializados. En este portal hemos tenido la fortuna de contar con sus aportes, en los que se verifica una gran rigurosidad metodológica y apego a las fuentes, lo que habla de su profesionalismo. En esta oportunidad le hemos consultado su opinión sobre el actual proceso de paz que se adelanta en Colombia con el grupo FARC.

¿A qué se dedica actualmente en el terreno profesional?

Soy Licenciado en Administración de Empresas y tengo una extensión en Docencia en Educación Superior; actualmente estoy dedicado a la práctica privada como asesor en materia fiscal y presupuestaria para entes tanto públicos como privados, así como a la docencia universitaria.

¿Conoce usted Colombia, nos ha visitado? 

Si, algunos de los recuerdos más hermosos de mi vida conciernen a ocasiones en las que estuve de visita por Colombia.

¿Por qué cree usted que Colombia es un país tan violento?

Creo que la violencia en Colombia tiene una raíz histórico-cultural que tiene que ver con la expresión política a través del recurso de la lucha armada y que se remonta a los comienzos mismos de la vida republicana.

¿Qué se debería cambiar en el sistema educativo colombiano con urgencia, para hacerlo más pertinente en cuanto al tema de la convivencia?

Debe hacerse un esfuerzo para comenzar a presentar una visión política más amplia en el salón de clases, en la que todos los puntos de vista tengan igualdad de oportunidades y la misma promoción, de manera que sea el individuo el que desde su pensamiento crítico pueda elegir su propia visión del mundo y el modelo de sociedad en la que quiera vivir; todo dentro de un ambiente de tolerancia y respeto por la diversidad; el principio debería ser un cambio de curricula.

¿Cómo podemos combatir la “cultura de la violencia” tan arraigada en nuestra sociedad?

La educación formal es primordial, pero hay otros elementos en el proceso formativo del ciudadano que deben regularse y reorientarse para desmontar el paradigma cultural que promociona la violencia como vía de expresión, en ello tienen una gran responsabilidad social los medios de comunicación; idealizar y mitificar la violencia a través de telenovelas solo en interés de elevar los "raitings" o priorizar las noticias sobre eventos y crímenes violentos sobre las que informan acontecimientos positivos son elementos que francamente no ayudan a mitigar el problema. La promoción del deporte y la construcción de espacios físicos libres de violencia donde el ciudadano pueda socializar y relacionarse en el marco de actividades de recreación y esparcimiento constructivas y no violentas (parques, paseos, canchas y museos) puede ser una de las claves para que desde las instancias de gobierno locales se comience a generar una cultura de paz.

¿Cuál es su opinión sobre el actual proceso de paz entre el Gobierno Nacional y el grupo FARC?

Es un capitulo necesario para poner fin al reinado de la violencia política como expresión del pensamiento que ha condicionado el desarrollo de la sociedad colombiana; creo que emprender los diálogos de paz fue un movimiento hacia la sensatez de ambas partes que va demostrando la madurez política de un gran país que apuesta por desprenderse del anacronismo de la lucha armada; además, es una gran oportunidad para convertir lo que hasta ahora se han considerado utopías en realidades tangibles, como por ejemplo, la ampliación de la base del espectro político con un verdadero horizonte inclusivo.

¿Qué mejorará en Colombia a partir de la firma definitiva de la paz entre el Gobierno y las FARC? 

Creo que ya han mejorado algunas cosas, el reconocimiento por parte de los actores de que la edificación de una sociedad con justicia social parte del hecho de que cualquier fórmula debe ser producto de un ejercicio "ganar-ganar" y que ninguna de las partes debe ser tratada como "perdedor" es un logro en si mismo; el que poco a poco la sociedad colombiana esté percibiendo y aceptando que no pueden haber posiciones irreconciliables y que hay que deponer de parte y parte es un signo de que el cambio para mejor ha comenzado, creo que nadie lo ha expresado mejor que De la Calle: "Lo que realmente importa es que se abren caminos para dejar atrás la violencia y reconstruirnos desde el respeto...."

¿Por qué cree usted que hay un sector político que se opone con vehemencia al actual proceso de paz, qué los motiva?

En torno a todos los procesos de la vida en sociedad se forman expectativas, no siempre se puede complacer a todos, este logro no estará exento de criticas, pero cito nuevamente a De la Calle "no es un acuerdo perfecto... es el mejor acuerdo posible..."; además las heridas siguen abiertas y tardarán mucho en sanar, cuando el sufrimiento tiene un origen fraterno los rencores son siempre más profundos, para las víctimas de lado y lado será difícil aceptar un nuevo "status quo" después de décadas de propaganda de guerra; en otro orden de ideas, siempre hay grupos que ponen sus propios intereses (políticos o económicos) por sobre el bien común y colectivo, no faltarán a la hora de tratar de torpedear los acuerdos alcanzados, algunos serán muy poderosos, ya se develarán durante la campaña para el referéndum.

¿Podrán las FARC hacer política por vías pacíficas y democráticas, teniendo tantos y tan poderosos contradictores?

La clave está en no repetir los errores del pasado, hay que recordar que cada vez que se ha tratado de encausar por vías pacíficas y democráticas la expresión de los grupos guerrilleros, sectores reaccionarios partidarios de mantener los valores políticos, sociales y morales tradicionales y que se oponen a reformas o cambios que representen progreso en la sociedad han actuado en consecuencia, saboteando la incorporación de estos grupos a la vida democrática; aunque la historia es a veces dolorosa no hay que olvidarla, cuando el M-19 dejó las armas para tratar de constituirse en alternativa electoral con la "Alianza Democrática" sufrió una persecución de la que no escapo su candidato presidencial Carlos Pizarro, asesinado en plena campaña; la "Unión Patriótica" sometida a un exterminio sistemático que ha sido incluso reconocido por el estado colombiano en recientes fallos judiciales es otro ejemplo; por eso el aseguramiento de las debidas garantías por parte del gobierno colombiano y el tema del desarme fueron puntos tan escabrosos para las delegaciones negociadoras en La Habana; hoy parece haber otro panorama, los jefes de los equipos lo reconocieron así y lo han expresado públicamente, Márquez ha resaltado la importancia de la "apertura democrática para alcanzar la paz en el que el énfasis está en la eliminación de la exclusión...", por su parte, De la Calle ha dicho: "Bajo el telón de fondo de la reconciliación abrimos la puerta a una sociedad más incluyente... en la que nadie tema por su integridad a consecuencia de sus ideas políticas...", esperemos que ese ambiente se mantenga.

¿Tiene alguna significación para el venezolano normal, que su país sea facilitador de los diálogos de paz, tan importantes para Colombia?

El significado para el venezolano común y para la sociedad venezolana en general es tremendo, la violencia y sus efectos han permeado por años a través de la frontera, a tal punto que ha transformado la estructura social de un país que ha sido receptor de una inmigración que hoy significa la quinta parte de su población, en Venezuela hay muchos colombianos, viven entre nosotros y gozan de los mismos derechos, no se les discrimina en el sistema educativo, ni en la seguridad social, ni en el acceso al sistema público de salud, ni en el acceso a los mecanismos de adquisición de viviendas de interés social, ningún otro país hace eso con los inmigrantes colombianos, los hay entre mis amigos, entre mis vecinos, entre mis compañeros de trabajo, las amiguitas de mis hijas, mis alumnos, etc., estamos unidos por un vínculo que ha enriquecido nuestra conciencia y cultura con elementos provenientes de Colombia, por ejemplo la música colombiana suena en cualquier fiesta venezolana hasta en lugares tan alejados de la frontera común como Cumaná, las expresiones coloquiales colombianas se han integrado al lenguaje común venezolano; por supuesto, la paz para Colombia es también la paz para Venezuela, desde aquí hacemos votos para que el esfuerzo en este sentido llegue a feliz término.

 

(Douglas Hernández, Medellín)